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El arte de pensar

Hace unos días leía un twitt con el hashtag #thinkering, e intrigado he realizado una rápida búsqueda, la cual me resulta, aproximadamente, en aquellas actividades relacionadas con el pensamiento, lo que en castellano podríamos denominar como “el arte de pensar”, parafraseando el famoso libro “El zen en el arte del tiro con arco“.

Relacionamos así “el arte de pensar” con lo que Daniel Kahneman entendía con pensamiento profundo, en su libro “Pensar rápido, pensar despacio“. Tendemos a creer, intuitivamente, que el “pensamiento ligero” o pensamiento rápido o automatizable es la tarea que podemos delegar con tranquilidad en las máquinas; pero para muchos de nosotros el pensamiento lento, el pensamiento profundo, “el arte de pensar” sigue aún siendo una tarea reservada a los humanos.

Por ello no parece haber [todavía] una gran preocupación social por los efectos de la robótica y la inteligencia artificial en el futuro del empleo, de nuestra vida y de nuestra sociedad. Además, la pretendida “inteligencia artificial” no es algo nuevo; se lleva hablando de ella muchos años. Sin ir más lejos, en este mismo blog, publiqué un artículo, fechado en 1990,  en el que se incluía un capítulo dedicado a las aplicaciones de la Inteligencia Artificial en la composición musical.

Las Administraciones Públicas españolas no parecen estar dando todavía los pasos necesarios para abordar estas cuestiones. En la mesa sobre El impacto de la inteligencia artificial y la robótica en el futuro de la administración pública del pasado CNIS 2018, planteaba en una primera ronda la exposición de acciones concretas que se estuviesen realizando en el campo de conocimiento de los ponentes (sanidad, educación, hacienda y función pública, agenda digital), y mi conclusión provisional es que, aunque hay muchas expectativas, todavía no hay muchas acciones en marcha, al menos en los ámbitos presentes en la mesa.

Dicho lo anterior, en la mesa se realizaron interesantes planteamientos de cómo abordar esta convivencia hombre-máquina en el futuro: el desarrollo de la  “marca personal humana” que propuso Gerardo Bustos, quien también hizo las preguntas apropiadas respecto a las necesidades de evolución de las RPTs y estructuras administrativas, de los procesos de selección de los futuros empleados públicos, y de la forma adecuada de medir la productividad del funcionario.

Jesús Moreno incidió en la cuestión de que una educación orientada a preparar al alumno para la superación de exámenes y obtención de aprobados como objetivo principal corre el grave riesgo de que, a fecha de hoy, los sistemas artificiales son ya superiores a la mayoría de los humanos en la realización de estas pruebas, y estaríamos formando a nuestros estudiantes para un futuro perdedor frente a las máquinas.

Por ello el Ministerio de Educación está ya trabajando para introducir la programación, robótica e inteligencia artificial en el currículo, bajo la premisa de que, según predijo C. P. Snow en 1961, todas aquellas personas que no entiendan cómo funcionan los algoritmos, están condenados a ser dominadas por ellos.

Para Juan Carlos Ramiro, todas las tecnologías que puedan incorporarse en apoyo de las tareas que realizar el ser humano son positivas, no sólo las que tienen algún tipo de discapacidad, sino cualquier ser humano, ya que en algún aspecto o etapa de su vida puede beneficiarse de este apoyo. Ahora bien, esta perspectiva tan positiva sólo se puede conseguir si sabemos anticiparnos y prepararnos. Para ello no hay que esperar a que lleguen cosas nuevas, muchas de las tecnologías que ya tenemos, como los smartphones, son fabulosas herramientas que todo lo que necesitan es que aprendamos a sacarles el máximo partido.

Por su parte, Carlos Maza puso de manifiesto de que, por ejemplo, la tramitación administrativa automatizada, que ya estaba prevista en la ley 11/2007, ha sido todavía muy poco desarrollada en la práctica. De hecho la Agenda Digital para España no incluye expresamente ni la inteligencia artificial ni la robótica, aunque incluye el Plan de Impulso de las Tecnologías del Lenguaje, lo que dio pie, en el turno de preguntas, a un interesante debate sobre el posible uso de los chatbots en la Administración Pública.

En su turno de cierre, Carlos planteó el posible impacto en el empleo, no sólo en las AAPP sino en la sociedad en general, y las dificultades que pueden tener para adaptarse a estos nuevas demandas laborales muchos de los trabajadores actuales, para los cuales un simple plan de formación y actualización puede no ser suficiente.

Efectivamente, se detecta que existe una clara preocupación por el impacto de la IA y la robótica a nivel internacional. En el informe de la OCDE Computers and the Future of Skill Demand se compara las habilidades en materia de alfabetización, aritmética y resolución de problemas (literacy, numeracy and problem solving) entre humanos y máquinas, y encuentran que sólo el 13% de los trabajadores realizan estas tareas con niveles de eficacia mayor que las máquinas.

La propia OCDE celebró en París en octubre de 2017 una conferencia denominada IA: Máquinas Inteligentes, Políticas Inteligentes (“AI: Intelligent Machines, Smart Policies”, Paris, 26-27 October 2017 ) cuyo discurso de apertura corrió a cargo de Garry Kasparov, primer humano en ser derrotado por una máquina en un típico ejemplo de pensamiento profundo, como es el juego del ajedrez.

En dicho evento, dando por sentada la inevitable llegada de la revolución IA, se realizan inevitables planteamientos, como por ejemplo las necesidades regulatorias inherentes a la toma de decisiones por los algoritmos, que además deben estar sujetos a consideraciones muy humanas como transparencia y rendicion de cuentas, tal como plantea Nicolas Miailhe en Harnessing the power of collective intelligence to govern the rise of AI: the case of “algorithmic transparency & accountability” .

El propio Parlamento Europeo ya aprobó un texto con Recomendaciones destinadas a la Comisión sobre normas de Derecho civil sobre robótica (2015/2103(INL)) que aborda de forma amplia estas cuestiones, incluida una definición de robot, cinco principios éticos de aplicación a la robótica, la creación de una Agencia europea para la robótica, cuestiones de propiedad intelectual y tratamiento de datos, normalización y seguridad, y numerosas recomendaciones sectoriales en el campo de los vehículos autónomos y drones, robots médicos y asistenciales, educación y empleo, y medio ambiente.

En el informe “50 estrategias para 2050” recientemente publicado por la Fundación Telefónica, se realiza el diseño de tres escenarios posibles para ese futuro no tan lejano. El peor de dichos escenarios es el denominado “Un futuro incierto“, derivado de una falta de preparación para el futuro:

Hacia 2050, las decisiones erróneas adoptadas a principios de siglo muestran sus efectos más negativos. Tuvimos una visión cortoplacista y nos faltó una perspectiva económica global, por lo que fuimos incapaces de anticipar la sucesión de cambios que se iban a producir. La IA, la robótica y las nuevas formas de impresión tridimensional han dejado obsoletas muchas de las actividades que se desarrollaban en torno a 2020.

Los lobbies corporativos impulsaron las medidas que generaban rendimientos a corto plazo, y la mayoría de sistemas políticos y económicos del mundo no apostaron por una planificación estratégica a largo plazo. Por ello, no se aprobaron políticas para prever los impactos del crecimiento del desempleo en el mundo, especialmente en los países de rentas medias y altas.

Afortunadamente, el mismo informe propone una serie de estrategias para no llegar a este escenario, como:

  • Generalizar la educación digital e integrar las TIC en la docencia
  • Incorporar sistemas de inteligencia del mercado de trabajo a las políticas educativas y de empleo
  • Potenciar el rol público para el impulso del avance tecnológico.
  • Mayor implicación de las Administraciones para promover
    el uso de las tecnologías.
  • Convertir la estrategia nacional sobre tecnología en una política
    de Estado, al margen del debate partidista
  • Aplicar la IA a la definición de políticas públicas

Entre otras muchas (hasta 50) de las cuales he elegido sólo algunas que me parece están más relacionadas con el debate en cuestión.

Debate que, como en la mesa del 5 de abril pasado, es tan amplio, que igual que se nos quedaron cortos los 50 minutos del debate, se me queda corto este artículo para desarrollar muchos de los aspectos implicados.

Pero no querría concluir sin una última reflexión, relacionada con cómo percibimos las personas el impacto de la transformación digital acelerada, y en particular esta nueva vuelta de tuerca, en la cual la tecnología parece amenazar la esencia de lo que es el ser humano: la capacidad de pensar profundamente, y todo lo que se relaciona con ella, no sólo cuestiones matemáticas, económicas o jurídicas, sino otras más íntimamente humanas, como la filosofía, o el arte.

Pero no olvidemos que todo ello no es ni mas ni menos que el último capítulo, hasta ahora, de la evolución de la mente humana a lo largo de los siglos. Si será el capítulo final, o habrá otros, por supuesto nadie lo sabe, pero no es ajeno: lo que sucederá a continuación depende de nosotros. Pongámonos por tanto a la tarea de preparar el futuro.

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Marcos de Competencia Digital en la Educación

Un mundo cambiante

Nuestro mundo está cambiando. La población total se ha multiplicado por tres en los últimos 60 años. Este aumento se está ralentizando: mientras que la una tasa de crecimiento anual era del 2% a mediados del siglo XX, ha ido disminuyendo, y actualmente tiende a valores cercanos al 1%. A su vez, la esperanza de vida ha ido aumentando, sobre todo en Africa y en Asia, confluyendo lentamente hacia los valores, cercanos a los 80 años, de Europa y América del Norte.

Estos cambios vienen acompañados de una transformación social a gran escala; aumento de la migración del campo a la ciudad, lo que provoca el crecimiento de los grandes núcleos urbanos; cambios en la agricultura; cambios en los transportes; generalización de la aplicación de las tecnologías a todos los ámbitos: agrícolas y ecológicos, industriales, sociopolíticos, culturales y personales. Ello también conlleva la aparición de nuevos problemas (o desafíos, como les gusta decir a los anglosajones): cambio climático, escasez de recursos, difuminación de las fronteras (no sólo físicas), nuevos problemas de seguridad a nivel global.

En algunos aspectos, lo característico de esta transformación es que se acelera progresivamente. Y, lo que es más importante, resulta cada vez más difícil predecir el futuro, o más bien, según la tesis de Nassim Nicholas Taleb, el futuro predecible no es lo importante, pues lo que realmente transforma el mundo es el futuro impredecible, “los cisnes negros”.

Vivimos, pues, en un mundo con cada vez más incertidumbre, donde se cruzan diferentes visiones de los mismos hechos pero no incompatibles entre sí, un mundo hiperconectado y por ello ubicuo, donde predomina lo efímero sobre lo perdurable, un estado de “beta permanente”. Es el paradigma VUCA.

La educación, entendida como la base sobre la que la humanidad ha construido su existencia, no puede ser ajena a estos cambios. Para seguir sosteniendo la evolución de la sociedad, la educación debe transformarse profundamente. Las habilidades y competencias de un ciudadano del siglo XXI deben ser muy diferentes de los ciudadanos del siglo XX, no porque tenga que saber cosas diferentes, que también, sino sobre todo porque tiene que estar mejor preparado para enfrentarse a lo desconocido, a tecnologías y profesiones que no existen todavía, a trabajar en cooperación en un mundo hiperconectado, a entenderse con otros provenientes de países y culturas muy diferentes, a relegar las tareas rutinarias a los dispositivos tecnológicos y dedicar su esfuerzo a la resolución de nuevos problemas, nuevos desafíos. Tiene que estar preparado, por ello, a que su desarrollo profesional y personal sea continuo a lo largo de toda su vida, y a cambiar con frecuencia de trabajo, y quizás, de ciudad o incluso de país.

Educación y Tecnología

Ni siquiera estamos hablando del futuro: estamos hablando del presente. Las Tecnologías de la Información (TI) están ya presentes en una abrumadora mayoría de los hogares y las empresas españolas. Según el INE, el 95% de los menores españoles entre 10 y 15 años usan el ordenador habitualmente, y el 65% dispone de móvil, según la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares del año 2015. Los datos del MECD (Estadística de la Sociedad de la Información y la Comunicación en los centros educativos no universitarios, del curso 2014-2015) muestran una disponibilidad de un ordenador por cada tres alumnos, así como un 92,7% de aulas habituales de clase con conexión a internet, y un importante aumento de las conexiones de alta velocidad (>20Mbps) de los centros educativos respecto al curso anterior, pasando del 12,0% al 25,6%.

Esta disponibilidad de tecnología, sin embargo, no parece traducirse, hasta ahora, en una mejora significativa de los resultados académicos, según el estudio de la OCDE “Students, Computers and Learning: Making The Connection. Pero también, en palabras de Andreas Schleicher,

Los sistemas escolares tienen que encontrar maneras más eficaces de integrar la tecnología en la enseñanza y el aprendizaje para proporcionar a los educadores entornos de aprendizaje que apoyen la pedagogía del siglo 21 y proporcionar a los niños las habilidades del siglo 21 que necesitan para tener éxito en el mundo de mañana.”

El estudio de la UNESCO Replantear la educación también insiste en que:

los educadores, en este nuevo mundo cibernético, están obligados a preparar mejor a las nuevas generaciones de ‘nativos digitales’, para que puedan hacer frente las dimensiones éticas y sociales no sólo de las tecnologías digitales existentes, sino de las que están aún por inventar”.

De hecho, ya se perciben cambios importantes que están teniendo lugar gracias a la aplicación de la tecnología en la educación. El informe Horizon 2016 prevé tendencias a corto, largo, y medio plazo como el aumento de asignaturas específicas de programación (coding), el aprendizaje colaborativo, y finalmente el rediseño de los espacios de aprendizaje, que replantea en el fondo el funcionamiento completo de la escuela.

Existen fuertes presiones para este cambio, que provienen por un lado del mundo laboral, el cual espera cada vez menos trabajadores para hacer tareas repetitivas, de las compañías tecnológicas que demandan más programadores, y de los avances científicos, como en neurociencia que permiten mejorar el aprendizaje gracias al conocimiento del cerebro y de sus mecanismos de funcionamiento.

No obstante este cambio no viene sólo sino acompañado de desafíos, como la necesidad de adaptación y preparación de los docentes en estas nuevas competencias, la necesidad de asegurar la igualdad de oportunidades de los alumnos para el acceso al mundo digital y a las competencias que se derivan de él, y a alcanzar los prometidos logros de la educación personalizada gracias a la aplicación de las TIC en la educación.

La explosión del  mundo digital ha introducido factores nuevos que hay que comprender correctamente para poder incorporar sus ventajas en la sociedad y en la educación. Resulta fácil hacer paralelismos entre, por ejemplo, “comercio” y “comercio electrónico” o “educación” y “educación digital”, pero cuando añadimos la dimensión digital a algunos de los aspectos de nuestro mundo, tenemos que tener en cuenta que el paralelismo es limitado, y sólo si comprendemos las posibilidades y, sobre todo, la forma de aplicar las TIC es cuando podemos aprovechar todas sus ventajas.

Marcos de Competencia Digital

Llegados a este punto, surge la necesidad de adoptar un lenguaje común. Específicamente, necesitamos ponernos de acuerdo en lo referente al significado de las tecnologías digitales cuando las aplicamos en nuestro mundo “real”, y en particular en lo que significa de verdad su utilización, y en concreto, en el ámbito educativo. Según el Parlamento Europeo (RECOMENDACIÓN DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO de 18 de diciembre de 2006 sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente (2006/962/CE):

La competencia digital entraña el uso seguro y crítico de las tecnologías de la sociedad de la información (TSI) para el trabajo, el ocio y la comunicación. Se sustenta en las competencias básicas en materia de TIC: el uso de ordenadores para obtener, evaluar, almacenar, producir, presentar e intercambiar información, y comunicarse y participar en redes de colaboración a través de Internet

Sobre esta base, la UE, a través del organismo de investigación JRC (Joint Research Centre) lleva tiempo trabajando en la definición de la Competencia Digital y su aplicación a diversos ámbitos de la sociedad y en particular de la educación. Así en 2013 publica el Digital Competence Framework for Citizens (DIGCOMP), que actualmente está siendo actualizado (DigComp 2.0).

A su vez, el INTEF, apoyado en esta definición, y a través del Grupo de Trabajo de Tecnologías del Aprendizaje, en cooperación con las Comunidades Autónomas, desarrolla y publica el Marco Común de Competencia Digital Docente (MCCDD), también en 2013. Este Marco viene siendo aplicado desde entonces en el desarrollo de los programas formativos del INTEF, los cuales por supuesto tienen un componente digital importante en todos ellos, no solamente en cuanto a la forma (cursos en línea, cursos abiertos MOOC, NOOC y apps de autoformación para iOS y Android) sino también en cuanto al fondo, esto es, gran parte de los cursos impartidos abordan las competencias digitales y metodologías de aprendizaje innovadoras que son posibles gracias a la aplicación de las tecnologías digitales.

La necesidad de acreditación en competencias digitales para los alumnos de los cursos del INTEF ha llevado a la creación de un servicio de insignias, que almacena y publica las certificaciones digitales de los alumnos, alcanzadas gracias a la realización de los cursos, y la próxima aparición del servicio de Portafolio de Competencias Digitales Docentes.

El MCCDD, así como el marco europeo DIGCOMP están siendo también utilizados por diversas comunidades autónomas, como:

El INTEF también ha propuesto el Marco de Competencia Digital Docente español (ya traducido al inglés) como base para algunos proyectos europeos en los que participa, como el proyecto MENTEP, “Mentoring Technology-Enhanced Pedagogy”. Se trata de un proyecto de experimentación para orientar la mejora de la enseñanza con tecnología- TET – Technology Enhanced Teaching.  Un proyecto en el que participan 15 países, y que coordina European Schoolnet, trabajando para analizar y autoevaluar en qué medida la pedagogía mejora cuando se pone en práctica en las aulas a través de la tecnología.

Ahora bien, la formación del profesorado en competencias digitales no es suficiente para conseguir la introducción de estas tecnologías en el aula. Para que deje de ser un proceso experimental y aislado, toda la organización debe implicarse, y especialmente el centro educativo. Por este motivo, en 2015 se presentó el Marco Europeo para Organizaciones Educativas Digitalmente Competentes, el cual abarca aspectos como infraestructuras, comunicación y colaboración, contenidos y currículo, evaluación, desarrollo profesional, prácticas docentes, y, sobre todo, prácticas de gobernanza y liderazgo.

El 24 de mayo de 2016 el INTEF  celebró una Jornada sobre Organizaciones Educativas Digitalmente Competentes dirigida a responsables del diseño e implantación de políticas educativas en todos los niveles, directores de centros y representantes de grupos de interés del sector educativo, cuya finalidad era presentar el marco, dar visibilidad a las acciones que las organizaciones internacionales y las administraciones educativas están implementando para conseguir los objetivos del marco DigCompOrg, así como la visión de algunos representantes del sector empresarial y educativo.

No debemos cerrar este capítulo sin mencionar el Marco de competencias de los docentes en materia de TIC de la UNESCO, que se presentó por vez primera en 2008, y que recientemente se ha publicado la versión 2.0. Se trata de un marco que incluye aspectos de pedagogía y organización, por lo que está a caballo entre los marcos europeos del ciudadano y de las organizaciones.

Ideas para el presente y el futuro

Se suele admitir que la aplicación de las TIC es un importante motor de la Innovación. Sin embargo, la innovación no es un resultado automático del mundo digital. Se trata más bien de un proceso, que tiene sus propias reglas, y que se puede aprender y se debe enseñar. La generación de ideas nuevas y su aplicación, siempre con el objetivo de mejorar algo, es también algo que implica a la organización y no sólo al individuo.

Por otra parte, el proceso de incorporación de las TIC en la enseñanza tiene diferentes etapas, pues se puede realizar de manera progresiva. Un buen marco de referencia es el modelo SAMR (sustitución, aumento, modificación y redefinición), siendo estas dos últimas etapas donde realmente se aprecia las ventajas de las tecnologías digitales. Por desgracia, inicialmente, las TIC en la educación se suelen situar en las dos primeras, por lo que es necesario tener la visión final de adonde queremos llegar y el camino a recorrer.

En este camino, podemos formular un conjunto de principios como los siguientes:

  • Poner el foco en la mejora de la educación mediante el uso de las TIC.
  • Con el objetivo de la preparación integral de los alumnos para la sociedad que les espera.
  • Basado en la formación de los docentes como catalizador que les permita aprovechar las TIC en aras de alcanzar el objetivo.
  • Consiguiendo que la tecnología sea transparente, funcionando como se espera, sin complicaciones.
  • Proporcionando versatilidad en el uso de los recursos educativos digitales: libertad de cada docente para elegir y organizar los más apropiados en cada caso.
  • Realizando la planificación y ejecución en base a proyectos educativos.
  • Involucrando en la estrategia a toda la organización para que sea viable.
  • Y evaluando los procesos y resultados para poder mejorar y adaptarse a los cambios.

Nadie dice que este camino sea sencillo. Un elemento esencial es la gestión de la complejidad. En el mundo educativo intervienen muchos agentes: docentes, alumnos, y familias. Pero también las diversas Administraciones, y otras organizaciones, así como las empresas privadas del mundo educativo y del mundo tecnológico. Difícilmente pueden salir adelante los proyectos sin la colaboración de todos.

Y tampoco se pueden diseñar soluciones tipo “rodillo” ya que la complejidad se extiende a todos los niveles. Dos alumnos no son iguales, al igual que dos clases son diferentes entre sí, lo que también pasa con los centros educativos, con las administraciones y con los países. Puede haber soluciones que funcionen en un contexto y no en otro. Por ello es necesario el esfuerzo y la flexibilidad a todos estos niveles, aprovechando los factores comunes, pero dejando espacio para los factores diferenciadores.

Quizás la clave del éxito sea utilizar un proceso o ciclo de mejora contínua, que se utiliza habitualmente en ámbitos de gestión, en el que, tras el planteamiento de los objetivos, se prepara el plan valorando las diferentes alternativas, se aplica, se miden los resultados, se evalúan, y  finalmente se reflexiona sobre el logro de los objetivos así como la posible redefinición de los mismos. Este proceso se puede aplicar en todos los niveles y para todos los proyectos, y su repetición da, a largo plazo, buenos resultados.

Conclusión

Empezábamos el artículo hablando del cambio acelerado y terminamos hablando de la gestión de la complejidad. Del fructífero libro “El Cisne Negro” antes mencionado, extraigo esta cita:

El gran entrenador de béisbol Yogi Berra tiene su dicho particular: «Es difícil hacer predicciones, en especial sobre el futuro»

En este texto hablamos mucho sobre el futuro, pero sería un error intentar predecirlo, y por lo tanto, diseñar nuestros planes sobre exclusivamente sobre la base de lo que creemos que va a suceder. Más bien pretendemos hablar sobre cómo deberíamos vivir nuestro presente para estar preparados para el futuro, esencialmente incierto. Ello implica, fundamentalmente, una actitud de estar siempre alerta, de escuchar todas las señales, tanto las que nos gusten como las que no, y del preguntarse “¿qué pasaría si…?” y después experimentar.

NOTA: Este texto está basado en la charla impartida el pasado 14 de septiembre en el marco del Congreso CEDI en Salamanca, cuyo PowerPoint de apoyo enlazo a continuación.

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La escuela digital en la sociedad digital

Hace poco se ha publicado el estudio de la OCDE Students, Computers and Learning – Making the Connection, que encuentra una relativamente baja correlación entre la disponibilidad y uso de los ordenadores en el aula, por un lado, y los resultados de las pruebas de lectura, navegación, o de matemáticas aplicadas, realizadas digitalmente, por el otro. También se dice que, en los países que han invertido fuertemente en TIC para educación, no se aprecian mejoras de resultados en comprensión lectora, matemáticas o ciencias de los alumnos.

En el resumen ejecutivo del informe de la OCDE se explica que, una vez que los alumnos tienen ya acceso a los ordenadores en el aula, las diferencias entre las habilidades TIC de unos y otros se explican más por similitud con las mismas habilidades no-TIC, que por la frecuencia o intensidad del uso de ordenadores, por lo que es más eficaz invertir más en enseñar matemáticas, o lengua, que en hacerlo con ordenadores.  No sólo eso, sino que un uso excesivo de ordenadores puede ser contraproducente para conseguir mejores resultados, por no hablar de los riesgos de tipo social y de inadaptación cuando se superan ciertos límites.

Vaya por delante que estamos hablando de un informe de más de 200 páginas, con infinidad de tablas y gráficos, con ocho capítulos principales, que realmente merece la pena leer. Así por ejemplo, el último de los capítulos del informe “Implicaciones de las Tecnologías Digitales en las Políticas y Prácticas Educativas”, contiene varias recomendaciones interesantes relativas a la forma en que deberían aplicarse las TIC en la Escuela.

Estos mismos datos de PISA 2012, que han sido la base para este estudio, ya fueron analizados por el INEE y publicados en un boletín en diciembre de 2013, así como en un informe más completo en 2014. Las conclusiones de estos informes dicen que los resultados de España son significativamente más bajos cuando los alumnos realizan la prueba en ordenador en lugar de hacerla en papel, al contrario que en el promedio de la OCDE, en el que no hay diferencias significativas entre ambos.

El estudio español también encontró una correlación positiva entre el uso del ordenador en casa y los mejores resultados académicos, pero no entre el uso del ordenador en la escuela y los resultados de los alumnos, lo cual no deja de ser un tanto paradójico.

Por último, y ya termino con las referencias, el informe “Evaluación del Programa Escuela 2.0 a partir de los resultados en Matemáticas de PISA 2012” de Sergi Jiménez‐Martín y Cristina Vilaplana Prieto, de nuevo insiste en una correlación negativa entre el uso del ordenador en clase y la mejora de los resultados académicos, comparando las variaciones entre PISA 2009 y PISA 2012, aunque “como aspecto positivo y alentador hay que señalar que al analizar el efecto del inicio de la participación en el Programa Escuela 2.0 se observa que el efecto negativo resaltado anteriormente entre las CCAA participantes disminuye entre los alumnos que entraron en el programa en 2009, frente a los que comenzaron en 2010.”

Del evangelismo tecnológico al pesimismo pedagógico

La publicación del informe de la OCDE ha tenido un impacto generalizado en los medios de comunicación, que resaltan de forma unánime la poca eficacia de las TIC para mejorar los resultados de los alumnos, los peligros de su uso excesivo, y en algunos casos, lo contraindicado de su utilización en edades tempranas. Ahora bien, Francesc Pedró ya analizaba este escenario en su documento Tecnología y escuela: lo que funciona y por qué:

El evangelismo se basa en una gran confianza en las posibilidades transformadoras de la tecnología en educación. Sugiere imágenes particularmente atractivas que evocan que otra escuela sería posible si se aprovechara la tecnología como una oportunidad para el necesario cambio de paradigma pedagógico, que se traduciría en unos procesos de enseñanza y aprendizaje más centrados en el propio alumno. Así se habla, por ejemplo, de la escuela 2.0 o de la escuela del futuro, hoy.

El pesimismo pedagógico, en cambio, no reconoce para nada el potencial pedagógico de la tecnología en la escuela y le acusa, por el contrario, de ser una innecesaria fuente de gasto público y de convertirse en una verdadera distracción para los docentes y los alumnos. El énfasis en las prácticas de enseñanza y aprendizaje debe colocarse, se aduce, en lo que verdaderamente importa en términos curriculares y está por ver que el uso de la tecnología mejore la calidad o la eficacia del aprendizaje. Además, el pesimismo constata la imposibilidad de que la tecnología penetre efectivamente en un espacio cerrado como el del aula, donde los docentes lo último que necesitan es que otra voz desafíe su punto de vista y, lo que aún es más importante, su autoridad.

Se trata de dos visiones casi opuestas, dos caras de una misma moneda, aparentemente irreconciliables. Francesc Pedró hace su propio análisis, que les invito a leer en su informe. Estas dos “vertientes” del uso de la tecnología me resultan familiares, y no precisamente sólo en el mundo educativo, sino también en otros ámbitos. Por ello, yo voy a hacer mis propias reflexiones, complementarias a las de Francesc Pedró, sobre este asunto.

La Sociedad Digital

Creo recordar que, allá por 2001, mi apreciado colega Borja Adsuara, a la sazón Director General para el Desarrollo de la Sociedad de la Información, en unas conferencias en Santander, hablando de comercio electrónico, exponía la idea de que el comercio electrónico (e-commerce) no era otro tipo de comercio distinto, sino el mismo comercio de siempre, aunque hecho de otra manera y por otros medios.

Fíjense ustedes que la cuestión tiene mucha miga, y, aunque ha llovido mucho desde entonces, sigue estando plenamente candente: ¿es la nueva “sociedad digital” un nuevo tipo de sociedad, o es simplemente la misma sociedad de siempre que ahora utiliza medios digitales para hacer las mismas cosas “más rápido”?

He reflexionado sobre el tema, y para mi la explicación reside en las múltiples caras que ofrecen las Tecnologías de la Información. A unos les parecen una cosa y a otros otra. ¿Quién tiene razón?. Pues a lo mejor, todos a la vez. Me explico.

Según mi hipótesis, las TIC añaden a la sociedad una nueva dimensión, que no la cambian pero que no podemos entenderla completamente si seguimos pensando en dos dimensiones: la sociedad digital es la sociedad a la que le incorporamos una tercera dimensión. Por ello, algunas de las “ecuaciones” en dos dimensiones seguirán funcionando como antes, pero otras no podrán resolverse a menos que le incorporemos esa tercera dimensión.

La "tercera dimensión" digital - ¿Cuadrado o círculo?
¿Cuadrado o círculo?

Esta tercera dimensión explica porqué algunos ven la tecnología como una simple herramienta, útil para reemplazar a sus equivalentes “físicos” (papel, calculadoras,…), otros la ven como una finalidad para aplicaciones de negocios o lúdicas, otros la ven como una palanca del cambio social. Muchas de estas visiones pueden parecer contrapuestas, pero son compatibles entre sí, si lo explicamos como una “tercera dimensión”. Al igual que el cilindro, un objeto de tres dimensiones, que puede parecer un cuadrado o un círculo, cuando lo vemos en dos dimensiones, según el punto de vista que adoptemos.

El impacto de las Tecnologías de la Información en la sociedad actual no sólo es innegable, sino que tampoco podemos simplificarlo diciendo que permiten hacer las mismas cosas más rápido, o incluso “más barato”. Para mí el principal cambio que han producido y siguen produciendo en la sociedad sería la aceleración del ritmo de los cambios, lo que inmediatamente nos conduce a la incertidumbre, es decir, a la imprevisibilidad de qué pasará mañana.

No hace mucho leía en Twitter: “Nuestros padres tuvieron un trabajo a lo largo de su vida; nosotros tendremos siete; y nuestros hijos tendrán siete, a la vez“. Lo que antes se producía en una secuencia temporal en la vida personal y laboral de una persona: nacimiento, educación, trabajo, y jubilación, ya no es tan cierto, y lo será mucho menos en el futuro.

Es decir, esa primera lección será la adaptabilidad; debemos estar preparados para los cambios constantes, y saber vivir con ellos, como los surfistas se adaptan a la ola a medida que evoluciona.

Pero no es sólo eso: en palabras de Dirk Van Damme, en la XXIX Semana de la Educación, en el siglo XXI cada vez se precisan más habilidades para trabajos no rutinarios, tanto en las tareas individuales (analytic) como colectivas (interpersonales).

¿Cuáles son esas habilidades?. Según ITCS21 (Assessment and Teaching of 21st Century Skills) son las siguientes:

  • Formas de pensar:
    • La creatividad y la innovación
    • El pensamiento crítico, la resolución de problemas, la toma de decisiones
    • Aprender a aprender / metaconocimiento (conocimiento sobre los procesos cognitivos)
  • Formas de trabajar:
    • La comunicación
    • La colaboración (trabajo en equipo)
  • Herramientas:
  • Formas de vivir en el mundo:
    • Ciudadanía: local y global
    • Vida y carrera profesional
    • La responsabilidad personal y social

La Escuela Digital

Decía Alorza, otro de mis compañeros de viaje, que “La Administración sigue a la sociedad como la sombra al cuerpo,…lo que pasa es que por la mañana la sombra es muy alargada“. Trasladándola a la educación, ¿No debería la educación seguir a la sociedad, transformando la educación en digital, del mismo modo que la sociedad se ha trasformado en digital?.

Esto no implica, como decíamos al principio, eliminar la escuela “analógica” para sustituirla por la digital, sino añadirle una nueva dimensión. Esta nueva dimensión afecta tanto a los métodos (cómo), como a las herramientas (con qué), pero también a las finalidades (para qué), y principalmente, al quién: los docentes, y sobre todo, a los escolares.

En palabras de Jaime Casap, a cargo del programa de Google for Education, en la videoconferencia realizada en el curso de verano Move On: Innovación en el aprendizaje de lenguas extranjeras:

Es un hecho que la información a la que hoy en día podemos acceder con facilidad a través de internet es vastísima y el impacto de Internet en el aula es un fenómeno inevitable. Es necesario plantearse el buen uso de los recursos tecnológicos educativos y para esto es crucial reformular el concepto de educación y evitar utilizar los recursos de internet sobre un modelo de enseñanza tradicional.

Nuestros alumnos necesitan incorporarse a una sociedad y una economía muy diferente , que está experimentando una profunda y continua transformación. Los maestros debemos enseñar los conocimientos y habilidades necesarias para un mundo que está en cambio continuo.

Hoy en día no tiene sentido preguntarle a un niño qué quiere ser de mayor, entre otras cosas porque seguramente el trabajo que él un día tenga todavía no se ha inventado. Es más razonable preguntarle qué problema quiere resolver. Es fundamental que desarrollemos la habilidad de resolver problemas y ejercer el pensamiento crítico de nuestros alumnos.

El modelo educativo debe reformularse y plantear un enfoque centrado en el propio alumno y promover de forma coherente el aprendizaje colaborativo, cultivando la capacidad de escuchar, indagar, replantearse ideas y consensuar, puesto que está demostrado que la suma o combinación de las capacidades individuales es lo que mejor funciona.

El futuro de la educación se debe construir en base a la innovación y mejora constante (iteration), que es lo que conduce a una auténtica transformación. No existe un modelo perfecto porque hay una realidad en cambio constante y debemos encontrar en cada momento el modo de proveer una educación adaptada a esa realidad, relevante y motivadora.

Si volvemos de nuevo al informe de la OCDE que encabeza este artículo, y tras una lectura más detenida del mismo, así como el webinar y la presentación de Andreas Schleicher, lo que finalmente queda claro es que no hay formula mágica para introducir la tecnología en la educación, o dicho de otro modo, no se puede reemplazar el profesor por el ordenador. Si metemos en el aula los PC o las tabletas (o los alumnos los usan en casa para hacer los deberes, que es cada vez más habitual) y seguimos planteando los procesos educativos como siempre, no sólo no serán eficaces, sino que incluso pueden llegar a ser contraproducentes si se realiza sin ningún tipo de dirección ni control.

En realidad, para obtener ventaja de la tecnología, hay que cambiar de estrategia. El mundo digital hace que ciertas cosas sean más fáciles, más rápidas, o simplemente, posibles; como la reproducción y consulta masivas de información, la comunicación a distancia, la cooperación y el trabajo en equipo, la generación de automatismos y el tratamiento de datos masivos. Nuestras estrategias para aprovechar la tecnología deben basarse en esas funcionalidades.

Por supuesto, es preciso el desarrollo de un conjunto de habilidades básicas para aprovecharla, las “competencias digitales”, las que, en mi opinión, deben considerarse en adelante instrumentales, como la lengua o las matemáticas, ya que es necesaria para adquirir el resto de competencias que necesita la persona. Un “analfabeto digital” será en el futuro, quizás ya lo sea, una persona en peligro de exclusión en la sociedad.

Pero es que, además, y apoyado en la tecnología, hay que desarrollar las habilidades del siglo XXI: formas de pensar y resolver problemas nuevos, capacidad de adaptación y mejora en un mundo en contínuo cambio, la comunicación y la colaboración en la vida personal y profesional y en definitiva la preparación para ciudadanos globales que, sin duda, y además de muchas otras cosas, serán nuestros hijos.

Soy consciente de que, en este breve artículo no he abordado cuestiones esenciales, como los procesos, con sus fases o etapas, a seguir en esta incorporación progresiva de las TIC en el aula para que sea eficaz, o el papel de los docentes como elementos centrales de la educación y por consiguiente de cualquier proyecto o acción para que pueda tener éxito. Espero poder hacerlo en próximos artículos.

Para finalizar, resumiré diciendo que la tecnología no es la meta, pero forma parte del camino que debe seguir la educación de ahora en adelante.

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Administración Electrónica Gobernanza Mejora de la Administración

OCDE: Reforzar la Administración Digital para una Administración Pública más estratégica en España

El pasado 4 de julio se publicó el informe Spain: From Administrative Reform to Continuous Improvement de la OCDE.  Uno de sus capítulos se denomina Strengthening digital government for a more strategic public administration in Spain. Por su interés, voy a seleccionar algunos de los textos que aparecen y los voy a reflejar aquí. No emitiré ninguna opinión al respecto, excepto por el hecho mismo de la selección, e intentaré que la traducción sea lo más fiel posible al original. En todo caso, para cualquier contraste o verificación, la información está disponible en Internet en las direcciones señaladas.

Las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) han cambiado radicalmente la forma de incrementar la productividad en las administración y en la sociedad en los paises miembros de la OCDE. El uso estratégico de las TIC permite mejorar la eficiencia interna mediante la reorganización de los procesos internos. Además, permite mejorar la eficiencia mediante una entrega de servicios más apropiada para los proveedores y los usuarios.

Además, la simplificación de la administración al eliminar barreras para los negocios, facilita la interacción entre las empresas y el sector público, y puede facilitar la creación de nuevas empresas.

Sin embargo, para conseguir estos resultados, es imperativo establecer el marco legal y regulatorio apropiado, desarrollar las habilidades y capacidades necesarias, y tener una estructura de gobernanza clara que apoye la coordinación y colaboración, no sólo entre los diferentes niveles de la Administración, sino también, cada vez más, con los agentes del sector privado.

[…]

 

Un nuevo modelo de gobernanza y organización para la gestión de las TIC en la Administración General del Estado.

Para apoyar la adopción e implementación de una visión estratégica para la administración central centrándose en alcanzar economías de escala mediante la consolidación de infraestructuras, servicios y compras, las subcomisiones de CORA reconocieron la relevancia de rediseñar la organización actual y crear una estructura de gobernanza que haría más fácil alcanzar los objetivos de racionalización y una mejor gestión del común los recursos.

CORA crea la figura del CIO de la Administración General del Estado, que debe liderar el proceso de cambio y articular la política del Gobierno en las TIC para la AGE. Con el apoyo de un nuevo Consejo TIC, con representación de los CIO de los Ministerios y de los principales Organismos autónomos, identificará oportunidades de lo que puede ser compartido y por cuanto tiempo debe permanecer bajo la competencia y responsabilidad de cada Ministerio. Esto podría ayudar a identificar oportunidades para la racionalización y la creación de economías de escala.

El CIO debe también liderar los esfuerzos de consolidación de las TIC (de procesos comunes, servicios, etc.), lo que incluye crear una visión única para coordinar y centralizar las decisiones sobre las adquisiciones, racionalizando así los costos de adquisición de TIC y estimulando la consolidación de los sistemas.

El CIO también liderará las decisiones técnicas y coordinará las actividades específicas con la Dirección General de Modernización Administrativa, Procedimientos e Impulso de la Administración Electrónica dentro del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, que es la máxima autoridad dentro del gobierno central con respecto al Impulso de la Administración Electrónica.

Para habilitar al CIO, el CORA prevé la creación, bajo su liderazgo, de una Agencia responsable para la consolidación y desarrollo de un catálogo de infraestructuras y servicios comunes horizontales. Esta agencia proveerá servicios comunes de las TIC a la administración pública como un todo y le ayudará a optimizar el desarrollo de infraestructuras y servicios sectoriales.

Hay un amplio reconocimiento de la existencia de un cuerpo de funcionarios especializados en la gestión de las TIC y con un alto nivel de capacitación técnica y conocimiento de la materia y los procesos de negocio relacionados. Es un recurso clave para ser utilizado estratégicamente; y de hecho parece que la intención es reutilizar los recursos humanos disponibles en la Administración. La resignación de personal disponible es clave, pero requiere un claro plan de movilidad de recursos humanos y un enfoque común para el desarrollo de las habilidades TIC esenciales.

En el corto plazo, las necesarias acciones del CIO incluyen la adopción de criterios claros que se aplicarán para la selección de los recursos humanos para la dotación de personal de la nueva agencia. Adicionalmente, la claridad en las competencias legales y concretas de la Agencia será esencial para que el CIO pueda desarrollar un modelo de gobernanza claro y los criterios para guiar la dotación de personal de la agencia, no sólo durante la fase inicial, sino también a largo plazo.

Una vez que la Agencia esté plenamente operativa y sea capaz de ofrecer servicios comunes, será esencial garantizar que estos servicios se utilizan progresivamente. Hay varias opciones, desde que sea obligatorio de partida, hasta centrarse en aquellos que sean de origen colaborativo, permitiéndose a las unidades unirse voluntariamente y eventualmente hacer obligatorio para todas las instituciones la utilización de estos servicios. Pueden derivarse hostilidades por la percepción de una disminución del poder y los recursos financieros, aunque algunas unidades  de la Administración recibirán,  en su lugar, con satisfacción, la centralización de la prestación del servicio, especialmente si está apoyada con un caso de negocio, donde se destaquen los beneficios.

Por otra parte, la entrega de un completo catálogo de servicios a un número creciente de instituciones requerirá la disponibilidad adecuada de los recursos humanos.

Como cuestión de hecho, la CORA legítimamente reconoce que la organización de las TIC en la administración general del estado también requerirá la consideración de un rediseño de las estructuras de personal de TIC de los departamentos y definir las funciones a ser realizadas por personal de la AGE sean apoyadas a través de outsourcing por empresas externas si es necesario,  y reordenar las relaciones entre las posiciones de acuerdo a las funcionalidades anticipadas.

La nueva gobernanza y modelo organizativo previsto por CORA constituye un primer y estratégico sólido intento para corregir los casos de uso e implementación de las TIC de forma disfuncional e ineficiente y está en consonancia con las buenas prácticas de la OCDE.

Sin embargo el reto estará en equilibrar la necesidad de centralizar las decisiones para lograr mejor las economías de escala, racionalización y sinergias, y el enfoque en usar la creación del CIO y del Consejo para estimular la coordinación a nivel central. Esto requerirá superar la previsible resistencia puesto que abordar el desafío requerirá un cambio en la cultura organizacional.

Finalmente, un mandato claro es sólo una de las condiciones claves que permitirá al CIO llevar a cabo el ambicioso plan bajo su responsabilidad. El CIO debe poder contar con el apoyo continuo de los principales líderes políticos en el corto, medio y largo plazo, independientemente de los cambios en el gobierno, así como suficientes recursos financieros y  humanos; medios que, por el momento, se encuentran en otros departamentos.

El CIO, sin embargo, tendrá que ser capaz de contar pronto con una agencia completamente equipada

Abordar estas cuestiones pendientes con el menor retraso será esencial para permitir que el CIO realice las tareas previstas y aplique el ambicioso programa bajo su responsabilidad.

 

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Funcionario Mejora de la Administración

¿Qué es la productividad (del empleado público)?

A finales de agosto, una serpiente de verano (aunque no la última) recorrió la red: el gobierno estaba pensando en bajar de nuevo la productividad de los funcionarios. Se refería, por supuesto, a bajar el importe del complemento de productividad. Para los no iniciados, recomiendo la lectura de  un excelente artículo que Sevach escribió  hace poco más de un año titulado Del complemento de productividad bajo libertad vigilada donde pasa revista a las dificultades de aplicación de forma objetiva tan escurridizo concepto.

El artículo de Sevach desde luego pone el dedo en la llaga: definir “el especial rendimiento, la actividad y la dedicación extraordinaria, el interés o iniciativa con que se desempeñen los puestos de trabajo, siempre que redunden en mejorar el resultado del mismo” con parámetros objetivos es prácticamente una misión imposible. De modo que, finalmente, el complemento de productividad se viene estableciendo en la mayor parte de los casos como una cantidad que se calcula según una doble variable, el nivel de un determinado puesto de trabajo y el horario del mismo.

Según una interpretación simplista, aunque aparentemente paradójica, si se baja la productividad de los funcionarios (el complemento de productividad, en realidad), estamos aumentando la productividad real de los funcionarios, pues estarán trabajando lo mismo (nivel/horario), pero cobrando menos. O sea, son más productivos.

Este mismo el razonamiento está detrás de la decisión de la Comunidad de Madrid de aumentar las horas lectivas semanales de los profesores. Si consideramos que las horas lectivas son la variable que determina el “output” (resultado) del trabajo de estos profesionales, y si aumentamos el “output” manteniendo el “input” (su sueldo), en realidad están siendo más productivos. ¿Razonamiento impecable?. Veremos.

Estas consideraciones nos llevan a hacernos la siguiente pregunta: ¿Podemos medir la productividad del empleado público?. La cual nos lleva irremediablemente a preguntarnos ¿Qué es realmente la productividad?. Como veremos, la productividad no es una sola cosa sino muchas y muy diferentes.

Santa Wikipedia define productividad como “la relación entre la producción obtenida por un sistema productivo y los recursos utilizados para obtener dicha producción“.

Esta definición es de aplicación relativamente simple en una empresa, o también en algunos de sus procesos productivos, pues basta con convertir los recursos y la producción a términos monetarios, lo cual forma parte de la actividad diaria  de la organización. Sin embargo, resulta de aplicación mucho más difícil en las Administraciones Públicas (y en general en las actividades sectoriales “de no mercado”), pues, siendo posible calcular el coste de los recursos empleados (los “inputs”) es mucho más difícil calcular, en términos monetarios, los resultados (los “outputs”), pues habitualmente los servicios de las AAPP no se venden, se prestan, sin que el ciudadano tenga que realizar un pago a cambio. Esto es así por ejemplo en la educación, en la sanidad, en la justicia…

Y ello a pesar de los intentos de “visualizar” al ciudadano el valor de los servicios que recibe sin pagar, como la que hace poco empezaba en la Cirugía Mayor Ambulatoria de La Paz de Madrid entregando facturas informativas por los servicios prestados. Porque, incluso en este caso, ¿cómo calculan estas facturas?. ¿Se trata de una repercusión de costes, directos e indirectos de los servicios?, o más bien, ¿una estimación de precios de mercado basado en servicios similares del  sector privado?

En el primer caso, la productividad del servicio de Cirugía Mayor de La Paz sería exactamente 1 (la unidad), que es lo que habitualmente se atribuye a los servicios públicos. Pero en el segundo caso, la hipotética productividad sería una cifra (precio de la factura / costes de recursos) fundamentalmente errónea, pues es dudoso que el paciente del servicio público hubiese en cualquier caso acudido a la sanidad privada por ese coste para el mismo servicio.

Así, en el proceso de estudio que he realizado al escribir este artículo, he dado con un artículo de Antonio Arias, fechado en el 2007, y titulado La productividad del funcionario. El artículo, cuya lectura recomiendo, hace una referencia al libro La Administración Pública que España necesita ( el cual se puede descargar íntegramente en PDF). Este libro aborda de manera decidida una serie de propuestas para la mejora de la productividad del sector público español, con especial hincapié en el uso de las TI para mejorar esa productividad. Hasta ahí, completamente de acuerdo. Sin embargo, en la página 25 dice:

Este marco de análisis no está exento de cautelas, sobre todo por el sentido mismo de la medida de la «productividad» del sector público. Muchas de sus actividades no son cuantificables, como la diplomacia, la justicia o la defensa. Además, incluso en aquellos casos en que esta actuación se puede cuantificar (como la sanidad o la educación), habitualmente no se puede convertir en valor añadido al ser «servicios de no mercado» y no disponerse de la variable precios, lo que distorsiona el análisis de la productividad. Así, por ejemplo, en el caso de la sanidad, el número de pacientes tratados sería un indicador obvio de su output.

Ello implicaría que cuantos más pacientes se traten, más productivo sería el sector. En cambio, para la sociedad sería más adecuado analizar el impacto de los tratamientos sobre la esperanza y la calidad de vida de los ciudadanos, desde una perspectiva intertemporal. La complejidad de estas alternativas explica que en la mayoría de sistemas estadísticos internacionales el output se mida en función de los inputs, esto es, su actividad se tiende a medir en función del coste imputado en la provisión del servicio.

Como consecuencia, es habitual que el debate público se centre en una discusión sobre cómo reducir los costes (cómo reducir el gasto en la plantilla de médicos, en el ejemplo citado), en lugar de sobre cómo proveer a los ciudadanos de los servicios que demandan.

Vamos a explicar un poco lo que quieren decir estos párrafos.

En macroeconomía, es corriente utilizar una definición de productividad muy particular, que es el “GDP per hour worked“, o sea el PIB dividido por el total de horas trabajadas en un país. En estos términos se dan los indicadores de productividad de la OCDE, como el que muestra la propia Wikipedia:

Productividad por paises en 2007, según OCDE

Al leer este gráfico, debemos interpretar que, en promedio, cada hora trabajada en España en 2007 generaba producto por valor de 41 dolares USA. Esta medida de la productividad tiene la virtud de que permite comparar de forma fácil a los diversos países entre sí, y de este modo es como se usa, tanto por los economistas, los políticos, y los medios de comunicación.

Pero hay que ser muy cuidadoso cuando aplicamos este indicador a las AAPP. Como ya vimos antes, en este caso, los valores no reflejan el resultado del trabajo de los funcionarios, sino su coste (directo e indirecto). Según los estudios de la Universidad de Groningen, en los que se basa el estudio “la Administración Pública que España necesita”, en efecto la inclusión de los “servicios de no mercado”, que incluyen los prestados por las AAPP, en el cálculo de la productividad macroeconómica tiene un fuerte efecto distorsionador del indicador. (véase GGDC Productivity Level Database: International Comparisons of Output, Inputs and Productivity at the Industry Level, Research Memorandum GD-104, páginas 33 y 43).

Esto significa que, si, por ejemplo, bajamos el sueldo de los funcionarios, la productividad de las AAPP (medida según el indicador OCDE “dólares por hora trabajada”) baja, cuando intuitivamente debería subir, pues se supone que se sigue prestando el mismo servicio con un menor coste.

En realidad, la productividad de los funcionarios de la AGE, medida con criterios microeconómicos, que son los que intuitivamente entendemos todos, ya lleva tiempo aumentando. Y esto es así porque las políticas de reducción de personal funcionario, desde hace ya varios años (por ejemplo se puede ver en la oferta de empleo público para 2011), hace que a medida que pasa el tiempo se disponga cada vez de menos personas para hacer el mismo trabajo, lo cual es también un aumento de productividad neta, ya que se han reducido los costes.

En definitiva, y para concluir este largo artículo pos-vacacional, mis conclusiones:

  • Hay que desconfiar de cualquier artículo, informe, declaración, ley o comentario que hable de la productividad de los funcionarios, y especialmente si da cifras, puesto que:
  • No existe ningún indicador fiable de productividad de los servicios, o del personal que los presta, que sea homologable entre las distintas Administraciones Públicas, y menos aún en comparación con las industrias o empresas de una nación.
  • Pero a pesar de ello es especialmente importante abordar de una vez una auténtica medida de la productividad de las Administraciones Públicas, de sus procesos, que generan servicios públicos, y de los propios empleados públicos, ya que es la única forma en que podemos de verdad mejorar la productividad en las AAPP en todas las diversas facetas y sabores, en lugar de limitarnos a bajar los sueldos, la plantilla, o los medios, y dar por mejorada automáticamente una supuesta productividad que no mide los resultados del servicio público.
  • Dicho esto, reconozco que es muy difícil. Desde luego las medidas de productividad significativas no serán homologables entre diversos sectores, como pueden ser, sanidad, educación o justicia; porque no se pueden establecer en términos monetarios, sino en valores que reflejen la cantidad y calidad de los servicios prestados, la facilidad de acceso a los mismos, los plazos en los que se prestan estos servicios, etc, etc.
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Administración Electrónica Empresa Innovación

La ventanilla única para las ayudas a la I+D+I

La Ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, anunció ayer, a bombo y platillo, la creación de una ventanilla única para la tramitación de las ayudas públicas a la I+D+I empresarial . A lo que parece, “la ventanilla única irá acompañada por medidas de gestión electrónica íntegra de los expedientes para conseguir una mayor sostenibilidad ambiental“. Bueno, ya sabíamos que las TIC impulsaban el bienestar y desarrollo social, y ahora Cristina pone en valor su capacidad de contribuir al sostenimiento del planeta. Una innovación, sin duda.

Esta vieja aspiración, ya recomendada por la OCDE como una forma de clarificar el confuso mundo de las ayudas a la I+D+I en España, y recogida en el Plan Nacional de I+D+I vigente, fue incluso encomendada al MAP, quien llegó a convocar y adjudicar algunos concursos para su desarrollo, y pero luego paralizados con motivo de la reestructuración ministerial post-electoral.

Ahora parece que sea el CDTI quien se encargará de esta tarea, no muy bien definida por otra parte. Dificil lo tenía el MAP y dificil lo tendrá el CDTI, y más dificil si como dicen quieren que empiece a funcionar en 2009, cuando a estas alturas ni siquiera se ha desarrollado la estructura orgánica básica de los Ministerios de Industria y de Ciencia e Innovación.

Yo creo que la propuesta de la OCDE iba por otro lado. No era sólo poner orden en las ayudas estatales a la I+D, a las que no benefician las remodelaciones cuatrienales, sino incluir en esta ventanilla otras ayudas concurrentes, como las que otorgan las Comunidades Autónomas, que con frecuencia se solapan y “compiten” con las ayudas estatales, despistando a los posibles solicitantes, o permitiendo quizás que los “listos” soliciten múltiples financiaciones para el mismo proyecto.

Este tema de la múltiple financiación tendría que estar, en teoría, controlado, gracias a la famosa Base de Datos Nacional de Subvenciones, creada en la Ley de Subvenciones y reintentada de nuevo cuando se publicó el Reglamento de la Ley del mismo nombre. Pero se me antoja también una quimera poner de acuerdo a todos en el cuando y en el cómo organizar esta BBDD. Una simple, pero siempre irresoluta, cuestión de interoperabilidad.

En fin, Cristina, me encanta tu empuje y te animo a seguir con tu ventanilla única, pero en ello no creas que innovas demasiado. En el año 1986 ya se creó la primera Ventanilla única para los empresarios, aunque a día de hoy y gracias a los relatos del empresario Jaime Estévez sabemos que falta un largo camino por recorrer.

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Sociedad de la Información

Midiendo la Sociedad de la Información

Los días 24 y 25 de enero se celebró en Madrid la Segunda Cumbre Europea de Observatorios: Midiendo la Sociedad de la Información (Second European Observatories Summit: Measuring Information Society). No cabe duda de que una cima es un lugar excelente para observar. Esta vez la cima, no sé si suficientemente elevada, se situó en la sede del Ministerio de Industria en Madrid, y en la organización de este evento tuvo especial protagonismo red.es y en especial su Observatorio.

Siempre me han interesado las actividades de medición en relación directa con mi trabajo, anteriormente la tecnología aplicada a la Administración, y actualmente la promoción de la Sociedad de la Información en España. También he creído siempre que la existencia de indicadores y mediciones más o menos fiables era una necesidad en la que apoyarse si queriamos realmente mejorar. Pues sólo es posible mejorar objetivamente aquello que se mide y se compara con la situación anterior.

También soy consciente del peligro que tienen los observatorios y los diversos sistemas y encuestas de medición. Pues con frecuencia se han utilizado estas métricas, seleccionando las más favorables de las disponibles en cada momento a la tesis de cada uno para demostrar su prevalencia sobre otras, y eso cuando no se interpreta el mismo dato en sentidos diametralmente opuestos.

La medición de la Sociedad de la Información plantea algunos retos adicionales. Como dijo Francisco Ros en la apertura del evento, la Sociedad de la Información no sólo está cambiando cada vez de forma más acelerada, sino que su complejidad aumenta por momentos. También lo dejó claro Mariano Gómez del Moral, del INE: numerosísimos organismos producen datos, y la mayoría son operaciones no armonizadas para necesidades puntuales. Con ello se consigue el peor de los resultados: duplicidades y confusión informativa. La estadística oficial reacciona, pero, como todos sabemos, es lenta.

Además hizo mención de las principales actuaciones del INE especializadas en este terreno: la Encuesta sobre el Uso de TIC y Comercio electrónico en las empresas (ETICCE) ( Nota de prensa) y de la Encuesta sobre el equipamiento y uso de TIC en los hogares españoles ( Nota de prensa), haciendo gala en ambos casos de la celeridad que supone dar los resultados en menos de un año desde el comienzo de la recogida de los mismos.

Mencionó también que actualmente hay dos grandes organizaciones que estandarizan los indicadores en el ámbito de la Sociedad de la Información:

  • OCDE – WPIIS
    • Definición comercio electrónico
    • Definición sector TIC
    • Propuesta de cuestionario
  • EUROSTAT – WGISS
    • Propuesta de cuestionario
    • Elaboración de indicadores (seguimiento de los Planes de Acción, en particular i2010)
    • Preparación de actos legales

Efectivamente, OCDE y Eurostat también estuvieron presentes. El primero representado por Vicenzo Spiecia y el segundo por Albrecht Wirthmann. Vicenzo presentó la gráfica de evolución de los indicadores que muestro arriba, así como el marco general de Indicadores de la Sociedad de la Información que muestro abajo.

Por su parte Albrecht presentó la página que Eurostat tiene dedicada Indicadores de la Sociedad de la Información

Ambos parecieron coincidir de forma bastante significativa en enmarcar ya muchos de los indicadores TIC en la zona de “madurez”, por la cual estaríamos entrando ya en el momento en el que muchos de ellos han sobrepasado la zona de disponibilidad y de utilización, para alcanzar la zona de de impactos y resultados sobre otras variables sociales.

No puedo ni pretendo ahora hacer un resumen de un evento tan extenso. De hecho, he esperado más de una semana desde que el evento concluyó para hacer este post, con la esperanza de que en la web http://www.2ndeuropeansummit.com/ se hubiesen publicado las presentaciones del mismo, que los asistentes teníamos desde la llegada en un CD. Es una lástima que no sea así, así como que tampoco estén disponibles los vídeos del evento, que sin embargo fué transmitido en directo por IPTV.

Estas dos carencias, junto con alguna más como el silencio de los organizadores desde el cierre del evento (se diría que se han ido todos de vacaciones) para enviar algunas de las presentaciones que no fueron entregadas en su momento, o para hacer un a modo de conclusiones, como suele ser habitual en este tipo de actos, la verdad es que lo deslucen un poco. En fin, de todos modos al menos a los asistentes sí nos mereció la pena ir.