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Mejora de la Administración

Educación, Formación y desarrollo de Competencias en la Administración del futuro

Enlazo este artículo con dos entradas recientes en mi blog: la referida al libro “La nueva gestión pública” y la más reciente destinada a algunas reflexiones sobre el debate de robótica e inteligencia artificial, titulada “El arte de pensar“.

La reflexión de partida la expresaba Jesús Moreno en CNIS 2018, planteando que, si pronto las máquinas serán capaces de responder mejor a los test estandarizados educativos, ¿qué sentido tiene que preparemos a los alumnos para dichos test, si en cualquier caso las máquinas nos van a sacar ventaja?.

El planteamiento tiene importantes implicaciones respecto a la naturaleza de la enseñanza y el aprendizaje, y también respecto al enfoque que reciben actualmente la inmensa mayoría de las actividades de formación administrativa e incluso empresarial.

Sabemos que, en la Administración, la formación no está orientada al desarrollo de competencias. Está fundamentalmente orientada a la acumulación de “horas de formación reconocida”, como bagaje esencial a aportar en los diversos concursos de traslados, la que, junto con la antigüedad, determinará la posición relativa de cada funcionario en el concurso, y con ello, las posibilidades de obtener la plaza deseada.

Ahora bien, debemos suponer que lo que necesita la Administración, como cualquier organización, es maximizar el rendimiento de sus empleados para lograr cubrir sus necesidades administrativas con la máxima eficacia y eficiencia. Y para lograrlo se necesita que los empleados tengan las competencias adecuadas para el puesto de trabajo que deben desempeñar. O, de no ser así, las tareas asociadas a dicho puesto podrán ser realizadas con mayor eficacia y eficiencia por algún sistema automático, dotado de la capacidad y entrenamiento suficiente para mejorar al empleado público en dichas tareas y con un coste inferior.

Quisiera en este punto intentar romper un mito: el de la contraposición hombre-máquina. Estamos con frecuencia cayendo en la trampa de suponer que el “puesto de trabajo” es un bien en disputa entre dos entidades con naturalezas diferentes, en el cual tendremos un “vencedor” y un “perdedor”. Con lo cual nos puede hacer sentir animadversión hacia esas máquinas que intentan desalojarnos de nuestros (logrados con gran esfuerzo) puestos de trabajo.

Pero eso sería no entender la naturaleza de los cambios que están sucediendo. Pondré un ejemplo.

Cuando empecé a estudiar en la universidad, la “herramienta tecnológica” por excelencia era la regla de cálculo. Pero en aquella época empezaron a estar disponibles, a un precio asequible, las calculadoras electrónicas portátiles. Como consecuencia, se prohibieron las calculadoras en los exámenes, ya que otorgaba una ventaja notable, al hacer los cálculos, de los alumnos que las tenían sobre los que no las tenían.

Regla de Calculo - Pixabay - carlosdepazvillasenin Calculadora by Seth Morabito
Regla de cálculo y calculadora. Imagen elaborada a partir de dos imágenes originales, de Carlos de Paz Villasenin (Pixabay) y Seth Morabito (Flickr).

Es decir, que la esencia del examen era obtener las cifras correctas que resolvían los problemas planteados. Y sin embargo, ese planteamiento colocaba en clara desventaja a los humanos frente a las máquinas, las cuales inevitablemente serían más rápidas y precisas en la realización de las operaciones matemáticas.

El planteamiento inteligente, para aquellas pruebas que requerían las asignaturas, hubiera debido ser medir las capacidades de los alumnos para resolver los problemas CON la ayuda de la calculadora, o en otras palabras, requerir como respuesta a los problemas no la cifra final exacta, sino el procedimiento para obtenerla con los medios mecánicos disponibles entonces.

Pero este planteamiento tenía un problema, y es que es mucho más fácil y rápido corregir un examen comparando dos cifras que revisando el desarrollo correcto de un procedimiento. Debo decir, en honor a la verdad, que a medida que se avanzaba de curso en curso, los planteamientos inteligentes fueron ganando partido a los planteamientos mecanicistas en los exámenes.

En definitiva, lo que esperamos (o deberíamos esperar) de la educación y la formación, es la capacidad de los alumnos de resolver problemas utilizando los medios disponibles a su alcance actualmente. Y estos medios incluyen, inevitablemente, la panoplia de ordenadores, aplicaciones y servicios digitales que ya hoy están ampliamente disponibles para cualquier ciudadano.

Y dicha capacidad de uso y aprovechamiento de los medios digitales con un fin determinado es simplemente lo que denominamos Competencia Digital.

En el momento en que los empleados públicos dispongan de la suficiente competencia digital para realizar sus funciones y se les dote de los medios digitales en consonancia con dichas funciones, entonces no tendremos nada que temer: las máquinas no serán nuestros enemigos, sino nuestros aliados, pues nos convertirán en una especie de cíborg: un “funcionario aumentado” capaz de hacer más y mejores cosas apoyado en las máquinas.

Lo que nos lleva a una segunda consideración: las especiales características de los procesos de educación, formación, y construcción del conocimiento que han sido profundamente alteradas por las tecnologías digitales, y cómo en dichos procesos cobra un papel fundamental y catalizador el concepto de Educación Abierta.

Esto es así debido a las características de escalabilidad casi infinita a costes ínfimos que permite Internet, y las tecnologías digitales en general, respecto a la obtención, almacenamiento, procesado y explotación de la información. Para explicarlo mejor, pondré también un ejemplo.

Tradicionalmente, la educación y formación se han venido organizando en torno al concepto de “clase”, un espacio donde se reúnen los alumnos y el profesor, y donde se estudia una determinada materia.

La llegada del mundo digital ha cambiado algunas cosas en la clase, pero en general no  la esencia del concepto de clase que percibimos la mayoría de nosotros.

Y, sin embargo, los procesos de aprendizaje y de generación del conocimiento, que por norma general se apoyan en los conocimientos previos de otros, así como en el proceso social de intercambio de dichos conocimientos y experiencias, pueden acelerarse enormemente si ampliamos el concepto de clase a un grupo más amplio, lo que en algunos casos se conoce como “comunidades de práctica”.

Como ejemplo (antes prometido), veamos cómo se conciben y desarrollan los MOOC del INTEF:

  1. La inscripción es abierta, es decir, cualquier persona, interesada en la temática, puede inscribirse. Esto facilita la diversidad y como consecuencia aumenta las oportunidades de intercambio, aprendizaje, y de generación de nuevo conocimiento, al ser una de las características esenciales que precisan los procesos de innovación.
  2. Los materiales formativos del curso son abiertos, es decir, están disponibles para todos los alumnos inscritos en el curso, pero también para todos los no inscritos. Y están disponibles también una vez que el curso ha concluido. Por lo tanto, además de los alumnos “oficiales” del curso, muchas otras personas pueden aprender en base a dichos materiales, lo que multiplica la utilidad y el aprendizaje derivado de los mismos, a un coste prácticamente cero.
  3. Los materiales generados por los alumnos, como parte de las tareas encomendadas, son también abiertos, por ser uno de los requisitos que aceptan los alumnos al inscribirse. Este efecto se suma al efecto anterior, de generación de información y de “artefactos digitales” que son únicos y añadidos a cada clase y curso en particular, y que pueden ser utilizados, a su vez, por cualquiera.
  4. Finalmente, los procesos de evaluación del aprendizaje de competencias, que se realizan en base a las actividades propuestas, son evaluadas principalmente entre pares, y pasan a formar parte de las evidencias de aprendizaje de las competencias, y al ser abiertas, son fácilmente demostrables ante terceros: aquellos que pueden estar interesados en “contratar” a las personas con las competencias requeridas pueden verificar por sí mismos la existencia de dichas evidencias, sin tener que pasar por un posible tribunal calificador en el que tendríamos que depositar (o no) nuestra confianza.

Incidentalmente, el INTEF ha puesto en marcha un servicio de Portafolio de Competencia Digital para organizar dichas evidencias de aprendizaje, así como las certificaciones electrónicas de las competencias alcanzadas otorgadas a los alumnos que han finalizado los cursos MOOC y exponerlas, bajo control de cada alumno, a los posibles interesados.

Dicho lo anterior, no nos engañemos demasiado. Abierto, Gratis y Seguro es una combinación difícil. Educación y Formación abiertas necesitan, para ser viables y seguras, la participación decidida de las Administraciones Públicas.

Cuando leí la sección 4.5.3. Un ámbito concreto a destacar: Gobierno Abierto y competencias digitales del libro La Nueva Gestión del Empleo Público, me sorprendió un poco que agrupase en el mismo apartado. Sin embargo, vemos ahora que ambos conceptos están íntimamente conectados, del mismo modo que las Competencias Digitales están muy conectadas con los procesos de automatización y robotización de futura aplicación en las AAPP, así como también con los cambios en la naturaleza de los procesos selectivos delos futuros funcionarios, y los ulteriores planes de desarrollo profesional de los empleados públicos.

Ahora bien, creo que en lugar adoptar la propuesta basada en Salvatella y Magro en 2014, sería mejor usar el marco Digital Competence Framework for Citizens (DIGCOMP)  propuesto por la Unión Europea, a través de su órgano de investigación JRC.

Pero no querría concluir sin hacer mención de que no debemos centrarnos únicamente en la Competencia Digital, sino abordar aquellas requeridas para sobrevivir en el mundo actual, y que algunos autores denominan Competencias del Siglo XXI:

  • Formas de pensar:
    • La creatividad y la innovación
    • El pensamiento crítico, la resolución de problemas, la toma de decisiones
    • Aprender a aprender / metaconocimiento (conocimiento sobre los procesos cognitivos)
  • Formas de trabajar:
    • La comunicación
    • La colaboración (trabajo en equipo)
  • Herramientas:
  • Formas de vivir en el mundo:
    • Ciudadanía: local y global
    • Vida y carrera profesional
    • La responsabilidad personal y social

Al finalizar el artículo anterior hacíamos mención de una serie de propuestas del informe  “50 estrategias para 2050”, entre las que la educación, la formación, el aprendizaje a lo largo de la vida, y la preparación para el mundo futuro ocupan un lugar destacado.

En dicho artículo llamaba a prepararnos para este mundo futuro, especialmente en la Administración pública. En este artículo he formulado algunas propuestas para lograrlo.

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Educación y Formación en el Siglo XXI

Nuevas herramientas (MOODLE,…), servicios (MOOC,…), y marcos de referencia (DIGCOMP…), para nuevas necesidades educativas.

NOTA: Expongo aquí el texto de mi artículo publicado en el libro E-JURISTAS: MÁS ALLÁ DE LA TECNOLOGÍA LEGAL. III ENCUENTRO UIMP&AEDUN, de la editorial Aranzadi. El encuentro, organizado por la UIMP se realizó en la sede de Fundación Luis Seoane en La Coruña, los días 3 y 4 de noviembre de 2016.

Sumario

En este artículo se analizan los cambios acelerados que se están produciendo en el mundo actual, y las nuevas necesidades y competencias que requieren para los ciudadanos del siglo XXI. Se estudian las tendencias en el campo de la aplicación de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en la educación. Se describen herramientas TIC educativas (MOODLE) y nuevos servicios educativos (MOOC) apoyados en la tecnología. Se exponen los Marcos de Competencia Digital, estándares conceptuales necesarios. Finalmente, se realizan propuestas para llevar a cabo los cambios necesarios.

Abstract

This paper looks at the accelerating changes taking place in today’s world, and the new needs and competencies that are needed for the citizens of the 21st century. It studies trends in the field of ICT (Information and Communication Technology) in education. Educational ICT tools (MOODLE) and new technology-supported educational services (MOOC) are described. Digital Competence Frameworks, conceptual standards are presented. Finally, proposals are made to carry out the necessary changes.

Licencia

Este artículo se entrega bajo licencia Creative Commons Reconocimiento-Compartir Igual 4.0 Internacional. El texto de la licencia está disponible en: https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0/deed.es_ES

Texto

Reflexiones sobre el cambio en el mundo actual

“Un niño, un profesor, un libro y un lápiz pueden cambiar el mundo”. Esta es la reflexión de Malala Yousafzai. La Educación es un derecho humano fundamental, necesario para poder ejercitar los demás derechos. El cambio al que se refiere Malala es dar la oportunidad a todos, niños y mujeres, de conseguir una educación de calidad, sin discriminación ni exclusión. La educación puede cambiar el mundo, pero a su vez, nuestro mundo se encuentra inmerso en una espiral de cambio acelerado.

La población mundial total se ha multiplicado por tres en los últimos 60 años. Este aumento se está ralentizando: mientras que, mediados del siglo XX, la tasa de crecimiento anual era del 2%, desde entonces ha ido disminuyendo, y actualmente tiende a valores cercanos al 1%. A su vez, la esperanza de vida ha ido aumentando, sobre todo en África y en Asia, confluyendo lentamente hacia los valores, cercanos a los 80 años, principalmente en Europa y América del Norte.

Aumento de la población mundial (Fuente: countrymeters.info)

Estos cambios vienen acompañados de una transformación social a gran escala: aumento de la migración del campo a la ciudad, lo que provoca el crecimiento de los grandes núcleos urbanos; cambios en la agricultura; cambios en los transportes; generalización de la aplicación de las tecnologías a todos los ámbitos: agrícolas y ecológicos, industriales, sociopolíticos, culturales y personales. Ello también conlleva la aparición de nuevos problemas (o desafíos, como les gusta decir a los anglosajones): cambio climático, escasez de recursos, difuminación de las fronteras (no sólo físicas), y nuevos problemas de seguridad a nivel global.

En algunos aspectos, lo característico de esta transformación es que se acelera progresivamente. Y, lo que es más importante, resulta cada vez más difícil predecir el futuro, o más bien, según la tesis de Nassim Nicholas Taleb, el futuro predecible no es lo importante, pues lo que realmente transforma el mundo es el futuro impredecible, “los cisnes negros“.

Vivimos, pues, en un mundo con cada vez más incertidumbre, donde se cruzan diferentes visiones de los mismos hechos pero no incompatibles entre sí, un mundo hiperconectado y por ello ubicuo, donde predomina lo efímero sobre lo perdurable, un estado de “beta permanente”. Es el paradigma VUCA.

La educación, entendida como la base sobre la que la humanidad ha construido su existencia, no puede ser ajena a estos cambios. Para seguir sosteniendo la evolución de la sociedad, la educación debe transformarse profundamente.

Competencias del siglo XXI (fuente: ITCS21 – Assessment and Teaching of 21st Century Skills)

Las habilidades y competencias de un ciudadano del siglo XXI deben ser muy diferentes de los ciudadanos del siglo XX, no porque tenga que saber cosas diferentes, que también, sino sobre todo porque tiene que estar mejor preparado para enfrentarse a lo desconocido, a tecnologías y profesiones que no existen todavía, a trabajar en cooperación en un mundo hiperconectado, a entenderse con otros provenientes de países y culturas muy diferentes, a relegar las tareas rutinarias a los dispositivos tecnológicos y dedicar su esfuerzo a la resolución de nuevos problemas, nuevos desafíos. Tiene que estar preparado, por ello, a que su desarrollo profesional y personal sea continuo a lo largo de toda su vida, y a cambiar con frecuencia de trabajo, y quizás, de ciudad o incluso de país.

 

Ni siquiera estamos hablando del futuro: estamos hablando del presente. Las Tecnologías de la Información (TI) están ya presentes en una abrumadora mayoría de los hogares y las empresas españolas. Según el INE, el 95% de los menores españoles entre 10 y 15 años usan el ordenador habitualmente, y el 65% dispone de móvil, según la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares del año 2015. Los datos del MECD (Estadística de la Sociedad de la Información y la Comunicación en los centros educativos no universitarios, del curso 2014-2015) muestran una disponibilidad de un ordenador por cada tres alumnos, así como un 92,7% de aulas habituales de clase con conexión a internet, y un importante aumento de las conexiones de alta velocidad (>20Mbps) de los centros educativos respecto al curso anterior, pasando del 12,0% al 25,6%.

Esta disponibilidad de tecnología, sin embargo, no parece traducirse, hasta ahora, en una mejora significativa de los resultados académicos, según el estudio de la OCDE “Students, Computers and Learning: Making The Connection. Pero también, en palabras de Andreas Schleicher,

Los sistemas escolares tienen que encontrar maneras más eficaces de integrar la tecnología en la enseñanza y el aprendizaje para proporcionar a los educadores entornos de aprendizaje que apoyen la pedagogía del siglo 21 y proporcionar a los niños las habilidades del siglo 21 que necesitan para tener éxito en el mundo de mañana.”

El estudio de la UNESCO Replantear la educación también insiste en que:

Los educadores, en este nuevo mundo cibernético, están obligados a preparar mejor a las nuevas generaciones de ‘nativos digitales’, para que puedan hacer frente las dimensiones éticas y sociales no sólo de las tecnologías digitales existentes, sino de las que están aún por inventar”.

De hecho, ya se perciben cambios importantes que están teniendo lugar gracias a la aplicación de la tecnología en la educación. El Informe Horizon 2016 prevé tendencias a corto, largo, y medio plazo como el aumento de asignaturas específicas de programación (coding), el aprendizaje colaborativo, y finalmente el rediseño de los espacios de aprendizaje, que replantea en el fondo el funcionamiento completo de la escuela.

Existen fuertes presiones para este cambio, que provienen por un lado del mundo laboral, el cual espera cada vez menos trabajadores para hacer tareas repetitivas, de las compañías tecnológicas que demandan más programadores, y de los avances científicos, como en neurociencia que permiten mejorar el aprendizaje gracias al conocimiento del cerebro y de sus mecanismos de funcionamiento.

No obstante este cambio no viene sólo sino acompañado de desafíos, como la necesidad de adaptación y preparación de los docentes en estas nuevas competencias, la necesidad de asegurar la igualdad de oportunidades de los alumnos para el acceso al mundo digital y a las competencias que se derivan de él, y a alcanzar los prometidos logros de la educación personalizada gracias a la aplicación de las TIC en la educación.

La explosión del  mundo digital ha introducido factores nuevos que hay que comprender correctamente para poder incorporar sus ventajas en la sociedad y en la educación. Resulta fácil hacer paralelismos entre, por ejemplo, “comercio” y “comercio electrónico” o “educación” y “educación digital”, pero cuando añadimos la dimensión digital a algunos de los aspectos de nuestro mundo, tenemos que tener en cuenta que el paralelismo es limitado, y sólo si comprendemos las posibilidades y, sobre todo, la forma de aplicar las TIC es cuando podemos aprovechar todas sus ventajas.

Nuevas herramientas y servicios de formación

Icono MOODLE (Fuente Wikimedia Commons)

Las TIC están presentes desde hace tiempo en el mundo educativo, por medio de herramientas de apoyo al aprendizaje, una de las más conocidas es MOODLE. Se trata de un Entorno Virtual de Aprendizaje (EVA), conocido también por sus siglas en ingles VLE (Virtual Learning Environment).

MOODLE

La utilización de MOODLE, un software gratuito que simula una clase virtual, permite numerosas funcionalidades:

  • Adaptación de los ritmos de aprendizaje
  • Organización de contenidos, actividades y tareas
  • Creación de recursos propios (páginas web, cuestionarios, encuestas, webquest) y enlaces a recursos externos
  • Entrega de actividades y realización de exámenes online
  • Registro de las calificaciones de los alumnos
  • Interacción a través de foros y mensajes
  • Distintas formas de evaluación
  • Utilización remota de los recursos (conectividad).
  • Atención a la diversidad (aprendizaje personalizado)
  • Creación de glosarios

Este software fue diseñado por Martin Dougiamas, quien aplica el llamado “constructivismo social” educativo, que se explica bastante bien por medio de citas del mismo autor:

“Todos somos tanto profesores como alumnos potenciales, y en un entorno verdaderamente colaborativo somos las dos cosas”

“Aprendemos particularmente bien creando o expresando algo para que otros lo vean”

“Aprendemos mucho simplemente observando la actividad de nuestros pares”.

“Entendiendo el contexto de otros podemos enseñar de un modo más transformacional (constructivismo)”.

“Un entorno de aprendizaje necesita ser flexible y adaptable para poder responder con rapidez a las necesidades de los participantes en su interior”.

El constructivismo permite pues el aprendizaje social, mediante la utilización de las plataformas sociales, generando sinergias, fomentando y promoviendo la interacción entre los participantes. De este modo se lleva a cabo la creación colaborativa de artefactos digitales y productos de utilidad, con resultados fácilmente compartibles a través de las Redes Sociales. Así se realiza la creación de comunidades de práctica y redes de aprendizaje que trascienden y van más allá de clase, y permiten trabajar la competencia de aprender a aprender a lo largo de la vida.

MOOC

MOOC sobre competencia digital en el INTEF

La tecnología educativa sin embargo está evolucionando para pasar de ser una herramienta a un servicio, y bajo este concepto han aparecido los MOOC (Massive Open Online Course).
MOOC (del inglés, Massive Open Online Courses ). Este término fue acuñado por Dave
Cormier durante el desarrollo de un curso abierto sobre conectivismo en 2008, según la cual el aprendizaje es una actividad compleja, no individual sino colectiva, que se realiza mediante conexiones entre las redes. Por ello un curso MOOC se apoya en la difusión en la web de los contenidos, mediante un plan de actividades de aprendizaje abierto a la colaboración, y sobre todo permite la inscripción libre en los cursos para lograr una participación masiva. El docente pierde su papel de instructor para pasar a ser el facilitador de las actividades de aprendizaje que se realizan directamente entre los alumnos.

Estas actividades se plasman en la realización de diversos artefactos digitales, y la superación del curso se realiza mediante las evidencias de aprendizaje que reflejan estos artefactos. Se trata pues de demostrar la adquisición de competencias, no mediante la superación de un examen o la realización de un programa formativo. Estas competencias se reconocen mediante la entrega de insignias digitales a los alumnos que han alcanzado los objetivos del curso.

La adquisición de competencias, a través de las insignias digitales, junto con las evidencias de aprendizaje, se almacenan en un portafolio digital, que el propietario del portafolio puede exhibir cuando necesite exponerlas en su búsqueda de empleo o promoción laboral.

Esta formación abierta está evolucionando, mediante cursos adaptados a las plataformas móviles (iOS, Android) en forma de píldoras de aprendizaje (EduPills), y a través de modalidades de formación más autónomas en tiempos, no sujetos a un inicio del curso en fechas determinadas, de forma que cada alumno puede empezar el curso en cualquier momento (Self Paced MOOC o SPOOC).

Marcos de Competencia Digital

Llegados a este punto, surge la necesidad de adoptar un lenguaje común. Específicamente, necesitamos ponernos de acuerdo en lo referente al significado de las tecnologías digitales cuando las aplicamos en nuestro mundo “real”, y en particular en lo que significa de verdad su utilización, y en concreto, en el ámbito educativo. Según el Parlamento Europeo (RECOMENDACIÓN DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO de 18 de diciembre de 2006 sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente (2006/962/CE):

La competencia digital entraña el uso seguro y crítico de las tecnologías de la sociedad de la información (TSI) para el trabajo, el ocio y la comunicación. Se sustenta en las competencias básicas en materia de TIC: el uso de ordenadores para obtener, evaluar, almacenar, producir, presentar e intercambiar información, y comunicarse y participar en redes de colaboración a través de Internet

Sobre esta base, la UE, a través del organismo de investigación JRC (Joint Research Centre) lleva tiempo trabajando en la definición de la Competencia Digital y su aplicación a diversos ámbitos de la sociedad y en particular de la educación. Así en 2013 publica el Digital Competence Framework for Citizens (DIGCOMP), que actualmente está siendo actualizado (DigComp 2.0).

A su vez, el INTEF, apoyado en esta definición, y a través del Grupo de Trabajo de Tecnologías del Aprendizaje, en cooperación con las Comunidades Autónomas, desarrolla y publica el Marco Común de Competencia Digital Docente (MCCDD) en 2013, y ha sido recientemente actualizado a la versión de 2017. Este Marco viene siendo aplicado en el desarrollo de los programas formativos del INTEF, los cuales tienen un importante componente digital en todos ellos, no solamente en cuanto a la forma (cursos en línea, cursos abiertos MOOC, NOOC y apps de autoformación para iOS y Android) sino también en cuanto al fondo, esto es, gran parte de los cursos impartidos abordan las competencias digitales y metodologías de aprendizaje innovadoras que son posibles gracias a la aplicación de las tecnologías digitales.

El MCCDD, así como el marco europeo DIGCOMP están siendo también utilizados por diversas comunidades autónomas, como Extremadura, que ha desarrollado y publicado su propio Portfolio de la CDD, Galicia, que está en proceso de adaptación de la formación del profesorado referenciado al MCCDD, Canarias, en la que se basa su proceso de Acreditación TIC, Euskadi, que lo utiliza como base de su proyecto IKANOS, Castilla y León, que lo usa como base de su Plan de Formación del Profesorado en TIC, Madrid, que está desarrollando su aplicación en el Plan de Formacion Permanente del Profesorado, y Andalucía, que la utiliza como base de su portal de formación Andalucía Digital

El INTEF también ha propuesto el Marco de Competencia Digital Docente español (ya traducido al inglés) como base para algunos proyectos europeos en los que participa, como el proyecto MENTEP, “Mentoring Technology-Enhanced Pedagogy“. Se trata de un proyecto de experimentación para orientar la mejora de la enseñanza con tecnología- TET – Technology Enhanced Teaching.  Un proyecto en el que participan 15 países, y que coordina European Schoolnet, trabajando para analizar y autoevaluar en qué medida la pedagogía mejora cuando se pone en práctica en las aulas a través de la tecnología.

Ahora bien, la formación del profesorado en competencias digitales no es suficiente para conseguir la introducción de estas tecnologías en el aula. Para que deje de ser un proceso experimental y aislado, toda la organización debe implicarse, y especialmente el centro educativo. Por este motivo, en 2015 se presentó el Marco Europeo para Organizaciones Educativas Digitalmente Competentes, el cual abarca aspectos como infraestructuras, comunicación y colaboración, contenidos y currículo, evaluación, desarrollo profesional, prácticas docentes, y, sobre todo, prácticas de gobernanza y liderazgo.

No debemos cerrar este capítulo sin mencionar el Marco de competencias de los docentes en materia de TIC de la UNESCO, que se presentó por vez primera en 2008, y que recientemente se ha publicado la versión 2.0. Se trata de un marco que incluye aspectos de pedagogía y organización, por lo que está a caballo entre los marcos europeos del ciudadano y de las organizaciones.

¿Qué se puede hacer?. Presente y futuro.

Se suele admitir que la aplicación de las TIC es un importante motor de la Innovación. Sin embargo, la innovación no es un resultado automático del mundo digital. Se trata más bien de un proceso, que tiene sus propias reglas, y que se puede aprender y se debe enseñar. La generación de ideas nuevas y su aplicación, siempre con el objetivo de mejorar algo, es también algo que implica a la organización y no sólo al individuo.

Modelo SAMR para la introducción de las TIC en la educación

Por otra parte, el proceso de incorporación de las TIC en la enseñanza tiene diferentes etapas, pues se puede realizar de manera progresiva. Un buen marco de referencia es el modelo SAMR (sustitución, aumento, modificación y redefinición), siendo estas dos últimas etapas donde realmente se aprecia las ventajas de las tecnologías digitales. Por desgracia, inicialmente, las TIC en la educación se suelen situar en las dos primeras, por lo que es necesario tener la visión final de adonde queremos llegar y el camino a recorrer.

En este camino, podemos formular los siguientes principios:

  • En primer lugar, poner el foco en la mejora de la educación mediante el uso de las TIC,
  • Con el objetivo de la preparación integral de los alumnos para la sociedad que les espera,
  • Basado en la formación de los docentes como catalizador que les permita aprovechar las TIC en aras de alcanzar el objetivo,
  • Consiguiendo que la tecnología sea transparente, funcionando como se espera, sin complicaciones,
  • Proporcionando versatilidad en el uso de los recursos educativos digitales: libertad de cada docente para elegir y organizar los más apropiados en cada caso,
  • Realizando la planificación y ejecución en base a proyectos educativos,
  • Involucrando en la estrategia a toda la organización para que sea viable,
  • Y evaluando los procesos y resultados para poder mejorar y adaptarse a los cambios.

Nadie dice que este camino sea sencillo. Un elemento esencial es la gestión de la complejidad. En el mundo educativo intervienen muchos agentes: docentes, alumnos, y familias. Pero también las diversas Administraciones, y otras organizaciones, así como las empresas privadas del mundo educativo y del mundo tecnológico. Difícilmente pueden salir adelante los proyectos sin la colaboración de todos.

Y tampoco se pueden diseñar soluciones tipo “rodillo” ya que la complejidad se extiende a todos los niveles. Dos alumnos no son iguales, al igual que dos clases son diferentes entre sí, lo que también pasa con los centros educativos, con las administraciones y con los países. Puede haber soluciones que funcionen en un contexto y no en otro. Por ello es necesario el esfuerzo y la flexibilidad a todos estos niveles, aprovechando los factores comunes, pero dejando espacio para los factores diferenciadores.

Proceso de mejora continua

Quizás la clave del éxito sea utilizar un proceso o ciclo de mejora continua, que se utiliza habitualmente en ámbitos de gestión, en el que, tras el planteamiento de los objetivos, se prepara el plan valorando las diferentes alternativas, se aplica, se miden los resultados, se evalúan, y  finalmente se reflexiona sobre el logro de los objetivos así como la posible redefinición de los mismos. Este proceso se puede aplicar en todos los niveles y para todos los proyectos, y su repetición da, a largo plazo, buenos resultados.

Bibliografía

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Población mundial http://countrymeters.info/es/World

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Marco Común de Competencia Digital Docente 2017 – Blog de INTEF http://blog.educalab.es/intef/2016/12/22/marco-comun-de-competencia-digital-docente-2017-intef/

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Promoción de un Aprendizaje Eficaz en la Era Digital.  Un Marco Europeo para Organizaciones Educativas Digitalmente Competentes. Panagiotis Kampylis, Yves Punie, Jim Devine 2015. http://educalab.es/documents/10180/579859/Marco-ES.pdf

UNESCO ICT COMPETENCY FRAMEWORK FOR TEACHERS. Version 2.0, 2011. http://unesdoc.unesco.org/images/0021/002134/213475E.pdf

Modelo de Sustitución, Aumento, Modificación y Redefinición (SAMR): Fundamentos y aplicaciones. Luis García-Utrera , Sebastián Figueroa-Rodríguez, Ismael Esquivel-Gámez. https://www.academia.edu/11514597/Cap%C3%ADtulo_Modelo_de_Sustituci%C3%B3n_Aumento_Modificaci%C3%B3n_y_Redefinici%C3%B3n_SAMR_Fundamentos_y_aplicaciones

Circulo de Deming. Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%ADrculo_de_Deming


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La competencia digital del funcionario

No hace mucho seguí con interés un debate en Twitter sobre las capacitaciones digitales de los funcionarios, específicamente en los procesos selectivos (oposiciones) de incorporación a la carrera profesional, a raíz del artículo “La brecha digital en los procesos selectivos de personal. Cuando las oposiciones entierran la tecnología” de Sergio Jiménez publicado en www.LegalToday.com. En dicho debate planteaba la posibilidad de aplicar el mismo proceso llevado a cabo en educación para la elaboración del Marco Común de Competencia Digital Docente (MCCDD), para conseguir un marco de referencia (una definición, en suma) de competencias digitales que serían utilizables y exigibles, en según qué casos, para los procesos selectivos y para las promociones de los empleados públicos.

En este artículo voy a intentar concretar un poco más dicha propuesta.

Para empezar, el ámbito de las competencias digitales es un campo nuevo, en el que hay mucha actividad. No hay un único marco de referencia, pues en el ámbito de la educación, la UNESCO también tiene su propia propuesta: “Marco de competencias de los docentes en materia de TIC de la UNESCO“. Otras organizaciones como ECDL defienden su propia propuesta para la certificación de “competencias computacionales” (computer skills certification). Estos son sólo unos pocos de los numerosos que figuran en el estudio Digital Competence in Practice: An Analysis of Frameworks de Anusca Ferrari, en el que se basó la primera versión de la propuesta europea de Digital Competence Framework for Citizens (DIGCOMP).

La definición de Competencias Digitales utilizada en DIGCOMP proviene de la Recomendación 2006/962/CE sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente, y dice lo siguiente:

La competencia digital entraña el uso seguro y crítico de las tecnologías de la sociedad de la información (TSI) para el trabajo, el ocio y la comunicación. Se sustenta en las competencias básicas en materia de TIC: el uso de ordenadores para obtener, evaluar, almacenar, producir, presentar e intercambiar información, y comunicarse y participar en redes de colaboración a través de Internet.

En base a estas referencias, el Grupo de Trabajo de Tecnologías del Aprendizaje, dependiente de la Comisión General de Educación, que a su vez depende de la Conferencia Sectorial de Educación, llevó a cabo los trabajos de la elaboración del Marco Común de Competencia Digital Docente, publicado por primera vez en el blog de Educalab en 2014.

Al igual que el mundo digital evoluciona constantemente, también lo hace el MCCDD, y en 2017 se ha publicado una actualización, accesible en la página de Educalab dedicada a las Competencias Digitales Docentes. En esta página aparece una infografía que muestra la evolución del MCCDD desde 2012 hasta hoy.

Pero, por si mismo, el MCCDD no es sino una referencia; debe venir acompañado por las acciones que permiten utilizarlo. Así, se ha desarrollado todo un programa formativo en Competencias Digitales Docentes, que viene siendo implantado desde el INTEF desde 2014 en los cursos de formación en línea tutorizados y en los cursos de formación abierta MOOC y derivados. Es importante señalar que las competencias digitales no se aprenden en abstracto, sino de forma que puedan ser utilizadas de forma eficaz en la educación, y específicamente, en el aula, para poder aprovechar todas sus ventajas.

Del mismo modo, estas acciones formativas necesitan herramientas digitales de apoyo para ser plenamente eficaces. Así, se ha desarrollado una plataforma de emisión de insignias digitales (insignias.educalab.es), basada en Mozilla Open Badges, destinada al reconocimiento de las competencias adquiridas a través de los cursos de formación abierta antes referidos, así como una plataforma de gestión de las competencias digitales del docente estructurada según el modelo de portafolio, que estará disponible próximamente en la dirección portfolio.educalab.es. Todas las acciones relacionadas con el desarrollo de la Competencia Digital Docente se integran en la plataforma http://aprende.educalab.es/.

Paralelamente al desarrollo de estas acciones, en la Unión Europea has continuado los trabajos de evolución de la Competencia Digital del Ciudadano, que ya está en la versión 2.1, así como del resto de competencias digitales relacionadas, entre ellas la Competencia Digital Docente, que ha sido elaborada con las contribuciones del marco español, ya que fué uno de los primeros paises en disponer de ella. Un panorama de la evolución de los trabajos en este ámbito figura en la página de la UE “Aprendizaje y competencias para la era digital” (Learning and Skills for the Digital Era)

Es por lo tanto muy importante tener en mente que estamos en un campo de constante evolución, y por ello es muy necesaria la coordinación con todos los agentes, tanto a nivel internacional (principalmente, pero no sólo, la Unión Europea), como con los principales agentes educativos en España, a través de los órganos de coordinación con las Comunidades Autónomas, representados en la Conferencia Sectorial de Educación.

Hasta aquí, el camino recorrido; pero por supuesto queda mucho camino por recorrer. Aún tenemos pendientes el desarrollo de los aspectos legales y de certificación de la Competencia Digital Docente, como paso previo a su incorporación al currículo del docente, tanto en su formación inicial como en su formación continua; la incorporación de las competencias digitales en el currículo escolar de los alumnos; así como la incorporación de las competencias digitales de forma orgánica en el centro educativo, para lo cual estamos siguiendo la propuesta de la UE sobre las Organizaciones Educativas Digitalmente Competentes.

Volvemos ahora sobre la cuestión inicial: ¿se pueden trasladar estas ideas para desarrollar un Marco de Competencia Digital del Funcionario?

Pero antes de responder directamente, sí que cabría reflexionar un poco sobre su necesidad y alcance. Hoy día en la Administración ya se utilizan las TIC de forma generalizada por lo que es indudable que la capacitación en su uso es una necesidad. Ahora bien, tradicionalmente la formación en TIC ha venido siendo muy instrumental, enfocada a herramientas concretas, o bien de carácter ofimático y derivados, o bien herramientas específicas desarrolladas por la propia administración para el soporte a los procesos administrativos, y por lo mismo, muy específicas del entorno o proceso concreto y poco escalables y ampliables a otros entornos. Este enfoque puramente instrumentalista no permite aprovechar mucho las capacidades de transformación (mejor dicho, de mejora gracias a la transformación) de las TIC. Además tampoco fomenta el reaprovechamiento de los aprendizajes realizados en un entorno determinado para otros entornos diferentes.

Por otra parte, los procesos selectivos de incorporación de nuevos profesionales a la administración, generalmente oposiciones, deberían valorar las posibilidades de los candidatos para utilizar las TIC en su futuro trabajo, en el sentido definido por la Recomendación de la UE sobre las Competencias Clave. Dado que ya existen referencias concretas en el ámbito europeo sobre lo que se entiende por Competencia Digital, concretadas en el marco DIGCOMP, parece bastante natural que los funcionarios estén preparados para trabajar con dicho marco. Y además, dado que se están dando importantes pasos para incorporar dicho marco en la educación, parece bastante probable que en un futuro no muy lejano dispongamos de una población suficientemente preparada en competencias digitales para poderlas exigir, también, en los procesos selectivos de incorporación a las diversas administraciones.

Dicho esto, también será importante entrar en algunos matices. Para empezar, no se pueden, ni se necesitan, las mismas competencias digitales en unos puestos de trabajo que en otros; por eso, el MCCDD está estructurado en niveles, seis actualmente, a semejanza del Marco Común Europeo de Referencia para las lenguas: A1, A2, B1, B2, C1 y C2. De este modo, cada oposición puede establecer el nivel necesario en competencias digitales de los candidatos, de forma proporcional a los cometidos a desarrollar. Igualmente, tanto los programas formativos de los funcionarios como las convocatorias de concursos de promoción, pueden definirse en torno a esos niveles.

De especial interés es el tratar las competencias digitales de los niveles directivos de la Administración. A nadie se le oculta que una de las principales claves del aprovechamiento de las TIC en beneficio de la Administración pasa por la apropiada preparación de sus directivos. También aquí podemos aprovechar las iniciativas realizadas en educación; actualmente, y a raíz del Real Decreto 894/2014, de 17 de octubre, define las características del curso de formación sobre el desarrollo de la función directiva, es necesario, para poder ocupar un puesto directivo en un centro educativo, la realización de la formación directiva y la acreditación de haber superado dicha formación. Y en dicha formación, las competencias digitales deben ocupar un lugar preponderante. Por lo tanto, a través de este mecanismo, lógicamente tras un periodo de tiempo suficiente (el RD 894/2014 fija un plazo de cinco años), podemos empezar a esperar a disponer de directivos adecuadamente preparados para dirigir las unidades administrativas con las necesarias competencias digitales para realizarlo.

Resumiendo, la definición de un Marco de Competencias Digitales para Funcionarios parece no sólo posible, sino necesario. El camino seguido por el Marco de Competencia Digital Docente parece una buena referencia, y sin ser único ni inamovible, demuestra, en mi opinión, que se puede hacer para todo empleado público. Aunque también ofrece algunas pistas que nos pueden ayudar a llevarlo a cabo con éxito:

  • Elaborado y mantenido en colaboración con todas las administraciones implicadas, especialmente las autonómicas y las europeas.
  • Reconocido mediante la publicación en los respectivos diarios oficiales que sean de aplicación.
  • Asociado a los programas formativos adecuados, tanto en las formaciones iniciales que permiten presentarse a las oposiciones y concursos, como en los programas formativos internos de las administraciones y las correspondientes incorporaciones en los perfiles profesionales de las plazas ofertadas.
  • Implantado mediante las plataformas tecnológicas de soporte adecuadas para facilitar el reconocimiento, evolución, y desarrollo de las competencias digitales de los funcionarios.
  • Con especial hincapié en la preparación en competencias digitales de los directivos públicos, con acciones específicas dirigidas a su formación y reconocimiento.

Esta sería mi propuesta. ¿Opiniones?.

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Marcos de Competencia Digital en la Educación

Un mundo cambiante

Nuestro mundo está cambiando. La población total se ha multiplicado por tres en los últimos 60 años. Este aumento se está ralentizando: mientras que la una tasa de crecimiento anual era del 2% a mediados del siglo XX, ha ido disminuyendo, y actualmente tiende a valores cercanos al 1%. A su vez, la esperanza de vida ha ido aumentando, sobre todo en Africa y en Asia, confluyendo lentamente hacia los valores, cercanos a los 80 años, de Europa y América del Norte.

Estos cambios vienen acompañados de una transformación social a gran escala; aumento de la migración del campo a la ciudad, lo que provoca el crecimiento de los grandes núcleos urbanos; cambios en la agricultura; cambios en los transportes; generalización de la aplicación de las tecnologías a todos los ámbitos: agrícolas y ecológicos, industriales, sociopolíticos, culturales y personales. Ello también conlleva la aparición de nuevos problemas (o desafíos, como les gusta decir a los anglosajones): cambio climático, escasez de recursos, difuminación de las fronteras (no sólo físicas), nuevos problemas de seguridad a nivel global.

En algunos aspectos, lo característico de esta transformación es que se acelera progresivamente. Y, lo que es más importante, resulta cada vez más difícil predecir el futuro, o más bien, según la tesis de Nassim Nicholas Taleb, el futuro predecible no es lo importante, pues lo que realmente transforma el mundo es el futuro impredecible, “los cisnes negros”.

Vivimos, pues, en un mundo con cada vez más incertidumbre, donde se cruzan diferentes visiones de los mismos hechos pero no incompatibles entre sí, un mundo hiperconectado y por ello ubicuo, donde predomina lo efímero sobre lo perdurable, un estado de “beta permanente”. Es el paradigma VUCA.

La educación, entendida como la base sobre la que la humanidad ha construido su existencia, no puede ser ajena a estos cambios. Para seguir sosteniendo la evolución de la sociedad, la educación debe transformarse profundamente. Las habilidades y competencias de un ciudadano del siglo XXI deben ser muy diferentes de los ciudadanos del siglo XX, no porque tenga que saber cosas diferentes, que también, sino sobre todo porque tiene que estar mejor preparado para enfrentarse a lo desconocido, a tecnologías y profesiones que no existen todavía, a trabajar en cooperación en un mundo hiperconectado, a entenderse con otros provenientes de países y culturas muy diferentes, a relegar las tareas rutinarias a los dispositivos tecnológicos y dedicar su esfuerzo a la resolución de nuevos problemas, nuevos desafíos. Tiene que estar preparado, por ello, a que su desarrollo profesional y personal sea continuo a lo largo de toda su vida, y a cambiar con frecuencia de trabajo, y quizás, de ciudad o incluso de país.

Educación y Tecnología

Ni siquiera estamos hablando del futuro: estamos hablando del presente. Las Tecnologías de la Información (TI) están ya presentes en una abrumadora mayoría de los hogares y las empresas españolas. Según el INE, el 95% de los menores españoles entre 10 y 15 años usan el ordenador habitualmente, y el 65% dispone de móvil, según la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares del año 2015. Los datos del MECD (Estadística de la Sociedad de la Información y la Comunicación en los centros educativos no universitarios, del curso 2014-2015) muestran una disponibilidad de un ordenador por cada tres alumnos, así como un 92,7% de aulas habituales de clase con conexión a internet, y un importante aumento de las conexiones de alta velocidad (>20Mbps) de los centros educativos respecto al curso anterior, pasando del 12,0% al 25,6%.

Esta disponibilidad de tecnología, sin embargo, no parece traducirse, hasta ahora, en una mejora significativa de los resultados académicos, según el estudio de la OCDE “Students, Computers and Learning: Making The Connection. Pero también, en palabras de Andreas Schleicher,

Los sistemas escolares tienen que encontrar maneras más eficaces de integrar la tecnología en la enseñanza y el aprendizaje para proporcionar a los educadores entornos de aprendizaje que apoyen la pedagogía del siglo 21 y proporcionar a los niños las habilidades del siglo 21 que necesitan para tener éxito en el mundo de mañana.”

El estudio de la UNESCO Replantear la educación también insiste en que:

los educadores, en este nuevo mundo cibernético, están obligados a preparar mejor a las nuevas generaciones de ‘nativos digitales’, para que puedan hacer frente las dimensiones éticas y sociales no sólo de las tecnologías digitales existentes, sino de las que están aún por inventar”.

De hecho, ya se perciben cambios importantes que están teniendo lugar gracias a la aplicación de la tecnología en la educación. El informe Horizon 2016 prevé tendencias a corto, largo, y medio plazo como el aumento de asignaturas específicas de programación (coding), el aprendizaje colaborativo, y finalmente el rediseño de los espacios de aprendizaje, que replantea en el fondo el funcionamiento completo de la escuela.

Existen fuertes presiones para este cambio, que provienen por un lado del mundo laboral, el cual espera cada vez menos trabajadores para hacer tareas repetitivas, de las compañías tecnológicas que demandan más programadores, y de los avances científicos, como en neurociencia que permiten mejorar el aprendizaje gracias al conocimiento del cerebro y de sus mecanismos de funcionamiento.

No obstante este cambio no viene sólo sino acompañado de desafíos, como la necesidad de adaptación y preparación de los docentes en estas nuevas competencias, la necesidad de asegurar la igualdad de oportunidades de los alumnos para el acceso al mundo digital y a las competencias que se derivan de él, y a alcanzar los prometidos logros de la educación personalizada gracias a la aplicación de las TIC en la educación.

La explosión del  mundo digital ha introducido factores nuevos que hay que comprender correctamente para poder incorporar sus ventajas en la sociedad y en la educación. Resulta fácil hacer paralelismos entre, por ejemplo, “comercio” y “comercio electrónico” o “educación” y “educación digital”, pero cuando añadimos la dimensión digital a algunos de los aspectos de nuestro mundo, tenemos que tener en cuenta que el paralelismo es limitado, y sólo si comprendemos las posibilidades y, sobre todo, la forma de aplicar las TIC es cuando podemos aprovechar todas sus ventajas.

Marcos de Competencia Digital

Llegados a este punto, surge la necesidad de adoptar un lenguaje común. Específicamente, necesitamos ponernos de acuerdo en lo referente al significado de las tecnologías digitales cuando las aplicamos en nuestro mundo “real”, y en particular en lo que significa de verdad su utilización, y en concreto, en el ámbito educativo. Según el Parlamento Europeo (RECOMENDACIÓN DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO de 18 de diciembre de 2006 sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente (2006/962/CE):

La competencia digital entraña el uso seguro y crítico de las tecnologías de la sociedad de la información (TSI) para el trabajo, el ocio y la comunicación. Se sustenta en las competencias básicas en materia de TIC: el uso de ordenadores para obtener, evaluar, almacenar, producir, presentar e intercambiar información, y comunicarse y participar en redes de colaboración a través de Internet

Sobre esta base, la UE, a través del organismo de investigación JRC (Joint Research Centre) lleva tiempo trabajando en la definición de la Competencia Digital y su aplicación a diversos ámbitos de la sociedad y en particular de la educación. Así en 2013 publica el Digital Competence Framework for Citizens (DIGCOMP), que actualmente está siendo actualizado (DigComp 2.0).

A su vez, el INTEF, apoyado en esta definición, y a través del Grupo de Trabajo de Tecnologías del Aprendizaje, en cooperación con las Comunidades Autónomas, desarrolla y publica el Marco Común de Competencia Digital Docente (MCCDD), también en 2013. Este Marco viene siendo aplicado desde entonces en el desarrollo de los programas formativos del INTEF, los cuales por supuesto tienen un componente digital importante en todos ellos, no solamente en cuanto a la forma (cursos en línea, cursos abiertos MOOC, NOOC y apps de autoformación para iOS y Android) sino también en cuanto al fondo, esto es, gran parte de los cursos impartidos abordan las competencias digitales y metodologías de aprendizaje innovadoras que son posibles gracias a la aplicación de las tecnologías digitales.

La necesidad de acreditación en competencias digitales para los alumnos de los cursos del INTEF ha llevado a la creación de un servicio de insignias, que almacena y publica las certificaciones digitales de los alumnos, alcanzadas gracias a la realización de los cursos, y la próxima aparición del servicio de Portafolio de Competencias Digitales Docentes.

El MCCDD, así como el marco europeo DIGCOMP están siendo también utilizados por diversas comunidades autónomas, como:

El INTEF también ha propuesto el Marco de Competencia Digital Docente español (ya traducido al inglés) como base para algunos proyectos europeos en los que participa, como el proyecto MENTEP, “Mentoring Technology-Enhanced Pedagogy”. Se trata de un proyecto de experimentación para orientar la mejora de la enseñanza con tecnología- TET – Technology Enhanced Teaching.  Un proyecto en el que participan 15 países, y que coordina European Schoolnet, trabajando para analizar y autoevaluar en qué medida la pedagogía mejora cuando se pone en práctica en las aulas a través de la tecnología.

Ahora bien, la formación del profesorado en competencias digitales no es suficiente para conseguir la introducción de estas tecnologías en el aula. Para que deje de ser un proceso experimental y aislado, toda la organización debe implicarse, y especialmente el centro educativo. Por este motivo, en 2015 se presentó el Marco Europeo para Organizaciones Educativas Digitalmente Competentes, el cual abarca aspectos como infraestructuras, comunicación y colaboración, contenidos y currículo, evaluación, desarrollo profesional, prácticas docentes, y, sobre todo, prácticas de gobernanza y liderazgo.

El 24 de mayo de 2016 el INTEF  celebró una Jornada sobre Organizaciones Educativas Digitalmente Competentes dirigida a responsables del diseño e implantación de políticas educativas en todos los niveles, directores de centros y representantes de grupos de interés del sector educativo, cuya finalidad era presentar el marco, dar visibilidad a las acciones que las organizaciones internacionales y las administraciones educativas están implementando para conseguir los objetivos del marco DigCompOrg, así como la visión de algunos representantes del sector empresarial y educativo.

No debemos cerrar este capítulo sin mencionar el Marco de competencias de los docentes en materia de TIC de la UNESCO, que se presentó por vez primera en 2008, y que recientemente se ha publicado la versión 2.0. Se trata de un marco que incluye aspectos de pedagogía y organización, por lo que está a caballo entre los marcos europeos del ciudadano y de las organizaciones.

Ideas para el presente y el futuro

Se suele admitir que la aplicación de las TIC es un importante motor de la Innovación. Sin embargo, la innovación no es un resultado automático del mundo digital. Se trata más bien de un proceso, que tiene sus propias reglas, y que se puede aprender y se debe enseñar. La generación de ideas nuevas y su aplicación, siempre con el objetivo de mejorar algo, es también algo que implica a la organización y no sólo al individuo.

Por otra parte, el proceso de incorporación de las TIC en la enseñanza tiene diferentes etapas, pues se puede realizar de manera progresiva. Un buen marco de referencia es el modelo SAMR (sustitución, aumento, modificación y redefinición), siendo estas dos últimas etapas donde realmente se aprecia las ventajas de las tecnologías digitales. Por desgracia, inicialmente, las TIC en la educación se suelen situar en las dos primeras, por lo que es necesario tener la visión final de adonde queremos llegar y el camino a recorrer.

En este camino, podemos formular un conjunto de principios como los siguientes:

  • Poner el foco en la mejora de la educación mediante el uso de las TIC.
  • Con el objetivo de la preparación integral de los alumnos para la sociedad que les espera.
  • Basado en la formación de los docentes como catalizador que les permita aprovechar las TIC en aras de alcanzar el objetivo.
  • Consiguiendo que la tecnología sea transparente, funcionando como se espera, sin complicaciones.
  • Proporcionando versatilidad en el uso de los recursos educativos digitales: libertad de cada docente para elegir y organizar los más apropiados en cada caso.
  • Realizando la planificación y ejecución en base a proyectos educativos.
  • Involucrando en la estrategia a toda la organización para que sea viable.
  • Y evaluando los procesos y resultados para poder mejorar y adaptarse a los cambios.

Nadie dice que este camino sea sencillo. Un elemento esencial es la gestión de la complejidad. En el mundo educativo intervienen muchos agentes: docentes, alumnos, y familias. Pero también las diversas Administraciones, y otras organizaciones, así como las empresas privadas del mundo educativo y del mundo tecnológico. Difícilmente pueden salir adelante los proyectos sin la colaboración de todos.

Y tampoco se pueden diseñar soluciones tipo “rodillo” ya que la complejidad se extiende a todos los niveles. Dos alumnos no son iguales, al igual que dos clases son diferentes entre sí, lo que también pasa con los centros educativos, con las administraciones y con los países. Puede haber soluciones que funcionen en un contexto y no en otro. Por ello es necesario el esfuerzo y la flexibilidad a todos estos niveles, aprovechando los factores comunes, pero dejando espacio para los factores diferenciadores.

Quizás la clave del éxito sea utilizar un proceso o ciclo de mejora contínua, que se utiliza habitualmente en ámbitos de gestión, en el que, tras el planteamiento de los objetivos, se prepara el plan valorando las diferentes alternativas, se aplica, se miden los resultados, se evalúan, y  finalmente se reflexiona sobre el logro de los objetivos así como la posible redefinición de los mismos. Este proceso se puede aplicar en todos los niveles y para todos los proyectos, y su repetición da, a largo plazo, buenos resultados.

Conclusión

Empezábamos el artículo hablando del cambio acelerado y terminamos hablando de la gestión de la complejidad. Del fructífero libro “El Cisne Negro” antes mencionado, extraigo esta cita:

El gran entrenador de béisbol Yogi Berra tiene su dicho particular: «Es difícil hacer predicciones, en especial sobre el futuro»

En este texto hablamos mucho sobre el futuro, pero sería un error intentar predecirlo, y por lo tanto, diseñar nuestros planes sobre exclusivamente sobre la base de lo que creemos que va a suceder. Más bien pretendemos hablar sobre cómo deberíamos vivir nuestro presente para estar preparados para el futuro, esencialmente incierto. Ello implica, fundamentalmente, una actitud de estar siempre alerta, de escuchar todas las señales, tanto las que nos gusten como las que no, y del preguntarse “¿qué pasaría si…?” y después experimentar.

NOTA: Este texto está basado en la charla impartida el pasado 14 de septiembre en el marco del Congreso CEDI en Salamanca, cuyo PowerPoint de apoyo enlazo a continuación.

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Todo lo que siempre quisiste saber sobre competencias digitales… y no te atrevías a preguntar

¿Es verdad todo lo que dice la Wikipedia?. ¿Se pueden borrar los correos una vez enviados?. ¿Cómo publico las fotos de mi último viaje?. ¿Es seguro dar los datos de mi tarjeta de crédito?. ¿Puede un inmigrante digital enseñar el uso de Internet a un nativo digital?.

El mundo digital ha llegado, y muchos de nosotros nos hacemos preguntas. Preguntarse sobre las cosas no sólo es bueno, es también necesario, y muchas veces es la clave para el avance del conocimiento, como decíamos en ¿Cómo puede revertirse la entropía del universo?. La capacidad de responder a estas preguntas de forma operativa, no con una respuesta final y absoluta, sino con un plan de acción que incluya procedimientos, verificaciones, riesgos e implicaciones, es lo que nos permiten hacer nuestras competencias.

En concreto, la Recomendación del Parlamento Europeo y del Consejo de 18 de diciembre de 2006 sobre las competencias clave para el aprendizaje permanente (2006/962/CE) define las competencias como una combinación de conocimientos, capacidades y actitudes adecuadas al contexto. Las competencias clave son aquéllas que todas las personas precisan para su realización y desarrollo personales, así como para la ciudadanía activa, la inclusión social y el empleo.

La competencia digital es una de las ocho competencias clave, con la siguiente definición:

“La competencia digital entraña el uso seguro y crítico de las tecnologías de la sociedad de la información para el trabajo, el ocio y la comunicación. Se sustenta en las competencias básicas en materia de TIC: el uso de ordenadores para obtener, evaluar, almacenar, producir, presentar e intercambiar información, y comunicarse y participar en redes de colaboración a través de Internet.”

En 2013, el IPTS (Institute for Prospective Technological Studies, con sede en Sevilla), publica el informe DIGCOMP: A Framework for Developing and Understanding Digital Competence in Europe. Este informe detalla los diferentes aspectos de las competencias digitales haciendo una lista de 21 competencias agrupadas en cinco áreas:

  1. Información: identificar, localizar, recuperar, almacenar, organizar y analizar la información digital, evaluando su finalidad y relevancia.
  2. Comunicación: comunicar en entornos digitales, compartir recursos a través de herramientas en línea, conectar y colaborar con otros a través de herramientas digitales, interactuar y participar en comunidades y redes; conciencia intercultural.
  3. Creación de contenido: Crear y editar contenidos nuevos (textos, imágenes, videos…), integrar y reelaborar conocimientos y contenidos previos, realizar producciones artísticas, contenidos multimedia y  programación informática, saber aplicar los derechos de propiedad intelectual y las licencias de uso.
  4. Seguridad: protección personal, protección de datos, protección de la identidad digital, uso de seguridad, uso seguro y sostenible.
  5. Resolución de problemas: identificar necesidades y recursos digitales, tomar decisiones a la hora de elegir la herramienta digital apropiada, acorde a la finalidad o necesidad, resolver problemas conceptuales a través de medios digitales, resolver problemas técnicos, uso creativo de la tecnología, actualizar la competencia propia y la de otros.

Y en 2014, el INTEF publica el Marco Común de COMPETENCIA DIGITAL DOCENTE, un documento basado en el informe DIGCOMP ya citado, y elaborado por el MECD con la participación activa de las CCAA y expertos externos, apoyado en los grupos de trabajo de Tecnologías del Aprendizaje y de Formación del Profesorado.

docentes_2_0Este documento nace para:

  • Posibilitar que los profesores conozcan, ayuden a desarrollar y evalúen la competencia digital de los alumnos.
  • Facilitar una referencia común con descriptores de la competencia digital para profesores y formadores.
  • Ayudar a ser más exigentes en relación a la competencia digital docente, ya que actualmente la universidad no forma suficientemente al futuro profesor en competencia digital y, por otra parte, en la Administración tampoco es requisito para el ejercicio de la docencia.
  • Permitir a todos disponer de una lista de competencias mínimas de docentes.
  • Ayudar a que el docente tenga la competencia digital necesaria para usar recursos digitales en sus tareas docentes.
  • Influir para que se produzca un cambio metodológico tanto en el uso de los medios tecnológicos como en los métodos educativos en general.

Creo que este marco es un gran avance para ponernos de acuerdo en lo que tenemos que saber y saber hacer en el mundo digital. Un gran paso para acercar ese nuevo mundo a todos, tanto los docentes que van a enseñar a nuestros hijos como nosotros mismos en nuestras tareas cotidianas, las que de forma imperceptible pero generalizada estamos asumiendo como imprescindibles.

Me permito cerrar con una cita de Marc Prensky, el mismo que acuñó los conceptos de “nativos digitales” e “inmigrantes digitales”, en su libro “Enseñar a nativos digitales“:

Los estudiantes de hoy no vivirán en un mundo en el que las cosas cambien relativamente despacio (como nos ocurrió a muchos de nosotros) sino en uno en el que las cosas cambian extremadamente rápido, a diario y de manera exponencial. De forma que los profesores de hoy deben estar seguros de que, sin importar qué asignatura enseñan, la enseñan con el futuro en mente.

Sabemos que debemos respetar el pasado y aprender de él. Pero si no dedicamos un tiempo semejante al futuro en nuestra educación, estaremos haciendo una gestión ruinosa de nuestros estudiantes.