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El Plan de Acción de la Educación Digital de la Comisión Europea

Lunes, 21 mayo, 2018

El 17 de enero pasado la Comisión Europea publicó el Plan de Acción de Educación Digital {SWD(2018) 12 final}, documento que, tras la realización de un extenso análisis previo, define tres prioridades de acción y once líneas concretas a llevar a cabo, que muy resumidamente, son las siguientes:

Prioridad 1: Hacer un mejor uso de la tecnología digital para la enseñanza y el aprendizaje:

  1. Atajar la brecha de la conectividad existente entre los Estados miembros de la UE en lo referente al despliegue de la banda ancha de alta capacidad en todas las escuelas europeas[…]
  2. Respaldar la preparación digital de los centros de educación general y de formación profesional […]
  3. Establecer un marco de expedición de títulos certificados digitalmente y de validación de las capacidades adquiridas por vía digital […]

Prioridad 2: Desarrollar competencias y capacidades digitales pertinentes para la transformación digital:

  1. Crear una plataforma a escala europea para la educación superior digital y potenciar la cooperación[…]
  2. Reforzar la ciencia abierta y la ciencia ciudadana en Europa […]
  3. Llevar las clases de programación a todas las escuelas de Europa […]
  4. Afrontar los desafíos que conlleva la transformación digital […]
  5. Respaldar medidas destinadas a reducir la brecha de género en el sector tecnológico […]

Prioridad 3: Modernizar la educación mediante la previsión y un mejor análisis de los datos

  1. Generar evidencias de la asimilación de las TIC y las capacidades digitales en las escuelas […]
  2. Lanzar[…], proyectos piloto de inteligencia artificial y análisis del aprendizaje en el ámbito de la educación […]
  3. Poner en marcha una prospectiva estratégica sobre las tendencias clave derivadas de la transformación digital para el futuro de los sistemas educativos[…]

 

Como vemos, la Prioridad 1, orientada a los medios que hacen posible la educación digital, está centrada sobre todo en los docentes, en los centros educativos, y en los sistemas digitales de soporte, haciendo especial hincapié en la conectividad de los centros escolares, la formación y preparación de los docentesel impulso hacia la transformación digital del centro educativo usando herramientas de apoyo como SELFIE, y avanzar en la certificación digital de títulos a nivel europeo y de la identidad digital del estudiante de la UE mediante un carnet electrónico.

La Prioridad 2 se centra más en los fines: la función de la educación en la preparación de los ciudadanos y de los profesionales para vivir en la sociedad digital, con propuestas de cooperación digital en educación mediante una plataforma europea Erasmus+ (cuyo modelo será sin duda eTwinning),  reforzando la ciencia abierta y ciudadana, extendiendo la enseñanza de programación y pensamiento computacional en las aulas, y formando en ciberseguridad e igualdad de género en el mundo digital.

Por su parte, la Prioridad 3 aborda sobre todo aspectos de investigación e innovación en educación. Para ello propone proyectos que evalúen el impacto de la tecnología en la educación, pero también en el análisis de datos y la utilización de la Inteligencia Artificial como medio para obtener información aplicable tanto a nivel micro (alumno-docente-escuela) como macro (sistemas educativos y diseño de políticas educativas). Todo ello se “corona” con un análisis de prospectiva estratégica sobre la transformación digital educativa, con el siguiente lema:

Prospectiva: de ir a la zaga a anticiparse al cambio.

Este documento coincide en el tiempo con la nueva Recomendación del Consejo relativa a las competencias clave para el aprendizaje permanente {SWD(2018) 14 final} que incluye en su anexo una nueva definición de la Competencia Digital, actualizada y alineada con el Marco Europeo DIGCOMP, y que es la siguiente:

4. Competencia digital

La competencia digital implica el uso seguro, crítico y responsable de las tecnologías digitales para el aprendizaje, en el trabajo y para la participación en la sociedad, así como la interacción con estas. Incluye la alfabetización en información y datos, la comunicación y la colaboración, la creación de contenidos digitales (incluida la programación), la seguridad (incluido el bienestar digital y las competencias relacionadas con la ciberseguridad) y la resolución de problemas.

En la consulta previa realizada por la UE en 2017, surgió la necesidad de actualizar la definición de esta competencia para “atender a la rápida evolución de los entornos digitales y tecnológicos mediante la actualización de la definición de competencia digital; esta actualización debe incluir la experiencia adquirida en el desarrollo y el apoyo del uso muy extendido del marco de competencias digitales (30) [DIGCOMP]”

Para finalizar esta serie de artículos dedicados a la Educación Digital, deseo recalcar lo señalado en la Recomendación del Consejo relativa a las competencias clave para el aprendizaje permanente: “el 44 % de la población de la UE cuenta con capacidades digitales escasas o nulas (19 %) (10, a pesar del profundo efecto que tiene el ritmo del cambio tecnológico y digital en nuestras economías y sociedades. La rápida transformación digital de la economía implica que casi todos los puestos de trabajo requieren ahora un cierto nivel de capacidades digitales, al igual que la participación en la sociedad en general. Actualmente las competencias digitales son tan fundamentales como la lectoescritura y la aritmética, por lo que Europa necesita personas con estas capacidades digitales que no se limiten a usarlas, sino que también puedan innovar y liderar su uso.”

Hasta ahora, la educación, salvo honrosas excepciones, ha ido a la zaga en la adaptación a los cambios que se están produciendo en la sociedad digital. Pero es absolutamente necesario que adelante al pelotón y se coloque como líder de transformación digital, si es que queremos un futuro mejor para todos nosotros.

Educación, Formación y desarrollo de Competencias en la Administración del futuro

Jueves, 19 abril, 2018

Enlazo este artículo con dos entradas recientes en mi blog: la referida al libro “La nueva gestión pública” y la más reciente destinada a algunas reflexiones sobre el debate de robótica e inteligencia artificial, titulada “El arte de pensar“.

La reflexión de partida la expresaba Jesús Moreno en CNIS 2018, planteando que, si pronto las máquinas serán capaces de responder mejor a los test estandarizados educativos, ¿qué sentido tiene que preparemos a los alumnos para dichos test, si en cualquier caso las máquinas nos van a sacar ventaja?.

El planteamiento tiene importantes implicaciones respecto a la naturaleza de la enseñanza y el aprendizaje, y también respecto al enfoque que reciben actualmente la inmensa mayoría de las actividades de formación administrativa e incluso empresarial.

Sabemos que, en la Administración, la formación no está orientada al desarrollo de competencias. Está fundamentalmente orientada a la acumulación de “horas de formación reconocida”, como bagaje esencial a aportar en los diversos concursos de traslados, la que, junto con la antigüedad, determinará la posición relativa de cada funcionario en el concurso, y con ello, las posibilidades de obtener la plaza deseada.

Ahora bien, debemos suponer que lo que necesita la Administración, como cualquier organización, es maximizar el rendimiento de sus empleados para lograr cubrir sus necesidades administrativas con la máxima eficacia y eficiencia. Y para lograrlo se necesita que los empleados tengan las competencias adecuadas para el puesto de trabajo que deben desempeñar. O, de no ser así, las tareas asociadas a dicho puesto podrán ser realizadas con mayor eficacia y eficiencia por algún sistema automático, dotado de la capacidad y entrenamiento suficiente para mejorar al empleado público en dichas tareas y con un coste inferior.

Quisiera en este punto intentar romper un mito: el de la contraposición hombre-máquina. Estamos con frecuencia cayendo en la trampa de suponer que el “puesto de trabajo” es un bien en disputa entre dos entidades con naturalezas diferentes, en el cual tendremos un “vencedor” y un “perdedor”. Con lo cual nos puede hacer sentir animadversión hacia esas máquinas que intentan desalojarnos de nuestros (logrados con gran esfuerzo) puestos de trabajo.

Pero eso sería no entender la naturaleza de los cambios que están sucediendo. Pondré un ejemplo.

Cuando empecé a estudiar en la universidad, la “herramienta tecnológica” por excelencia era la regla de cálculo. Pero en aquella época empezaron a estar disponibles, a un precio asequible, las calculadoras electrónicas portátiles. Como consecuencia, se prohibieron las calculadoras en los exámenes, ya que otorgaba una ventaja notable, al hacer los cálculos, de los alumnos que las tenían sobre los que no las tenían.

Regla de Calculo - Pixabay - carlosdepazvillasenin Calculadora by Seth Morabito

Regla de cálculo y calculadora. Imagen elaborada a partir de dos imágenes originales, de Carlos de Paz Villasenin (Pixabay) y Seth Morabito (Flickr).

Es decir, que la esencia del examen era obtener las cifras correctas que resolvían los problemas planteados. Y sin embargo, ese planteamiento colocaba en clara desventaja a los humanos frente a las máquinas, las cuales inevitablemente serían más rápidas y precisas en la realización de las operaciones matemáticas.

 

El planteamiento inteligente, para aquellas pruebas que requerían las asignaturas, hubiera debido ser medir las capacidades de los alumnos para resolver los problemas CON la ayuda de la calculadora, o en otras palabras, requerir como respuesta a los problemas no la cifra final exacta, sino el procedimiento para obtenerla con los medios mecánicos disponibles entonces.

Pero este planteamiento tenía un problema, y es que es mucho más fácil y rápido corregir un examen comparando dos cifras que revisando el desarrollo correcto de un procedimiento. Debo decir, en honor a la verdad, que a medida que se avanzaba de curso en curso, los planteamientos inteligentes fueron ganando partido a los planteamientos mecanicistas en los exámenes.

En definitiva, lo que esperamos (o deberíamos esperar) de la educación y la formación, es la capacidad de los alumnos de resolver problemas utilizando los medios disponibles a su alcance actualmente. Y estos medios incluyen, inevitablemente, la panoplia de ordenadores, aplicaciones y servicios digitales que ya hoy están ampliamente disponibles para cualquier ciudadano.

Y dicha capacidad de uso y aprovechamiento de los medios digitales con un fin determinado es simplemente lo que denominamos Competencia Digital.

En el momento en que los empleados públicos dispongan de la suficiente competencia digital para realizar sus funciones y se les dote de los medios digitales en consonancia con dichas funciones, entonces no tendremos nada que temer: las máquinas no serán nuestros enemigos, sino nuestros aliados, pues nos convertirán en una especie de cíborg: un “funcionario aumentado” capaz de hacer más y mejores cosas apoyado en las máquinas.

Lo que nos lleva a una segunda consideración: las especiales características de los procesos de educación, formación, y construcción del conocimiento que han sido profundamente alteradas por las tecnologías digitales, y cómo en dichos procesos cobra un papel fundamental y catalizador el concepto de Educación Abierta.

Esto es así debido a las características de escalabilidad casi infinita a costes ínfimos que permite Internet, y las tecnologías digitales en general, respecto a la obtención, almacenamiento, procesado y explotación de la información. Para explicarlo mejor, pondré también un ejemplo.

Tradicionalmente, la educación y formación se han venido organizando en torno al concepto de “clase”, un espacio donde se reúnen los alumnos y el profesor, y donde se estudia una determinada materia.

La llegada del mundo digital ha cambiado algunas cosas en la clase, pero en general no  la esencia del concepto de clase que percibimos la mayoría de nosotros.

Y, sin embargo, los procesos de aprendizaje y de generación del conocimiento, que por norma general se apoyan en los conocimientos previos de otros, así como en el proceso social de intercambio de dichos conocimientos y experiencias, pueden acelerarse enormemente si ampliamos el concepto de clase a un grupo más amplio, lo que en algunos casos se conoce como “comunidades de práctica”.

Como ejemplo (antes prometido), veamos cómo se conciben y desarrollan los MOOC del INTEF:

  1. La inscripción es abierta, es decir, cualquier persona, interesada en la temática, puede inscribirse. Esto facilita la diversidad y como consecuencia aumenta las oportunidades de intercambio, aprendizaje, y de generación de nuevo conocimiento, al ser una de las características esenciales que precisan los procesos de innovación.
  2. Los materiales formativos del curso son abiertos, es decir, están disponibles para todos los alumnos inscritos en el curso, pero también para todos los no inscritos. Y están disponibles también una vez que el curso ha concluido. Por lo tanto, además de los alumnos “oficiales” del curso, muchas otras personas pueden aprender en base a dichos materiales, lo que multiplica la utilidad y el aprendizaje derivado de los mismos, a un coste prácticamente cero.
  3. Los materiales generados por los alumnos, como parte de las tareas encomendadas, son también abiertos, por ser uno de los requisitos que aceptan los alumnos al inscribirse. Este efecto se suma al efecto anterior, de generación de información y de “artefactos digitales” que son únicos y añadidos a cada clase y curso en particular, y que pueden ser utilizados, a su vez, por cualquiera.
  4. Finalmente, los procesos de evaluación del aprendizaje de competencias, que se realizan en base a las actividades propuestas, son evaluadas principalmente entre pares, y pasan a formar parte de las evidencias de aprendizaje de las competencias, y al ser abiertas, son fácilmente demostrables ante terceros: aquellos que pueden estar interesados en “contratar” a las personas con las competencias requeridas pueden verificar por sí mismos la existencia de dichas evidencias, sin tener que pasar por un posible tribunal calificador en el que tendríamos que depositar (o no) nuestra confianza.

Incidentalmente, el INTEF ha puesto en marcha un servicio de Portafolio de Competencia Digital para organizar dichas evidencias de aprendizaje, así como las certificaciones electrónicas de las competencias alcanzadas otorgadas a los alumnos que han finalizado los cursos MOOC y exponerlas, bajo control de cada alumno, a los posibles interesados.

Dicho lo anterior, no nos engañemos demasiado. Abierto, Gratis y Seguro es una combinación difícil. Educación y Formación abiertas necesitan, para ser viables y seguras, la participación decidida de las Administraciones Públicas.

Cuando leí la sección 4.5.3. Un ámbito concreto a destacar: Gobierno Abierto y competencias digitales del libro La Nueva Gestión del Empleo Público, me sorprendió un poco que agrupase en el mismo apartado. Sin embargo, vemos ahora que ambos conceptos están íntimamente conectados, del mismo modo que las Competencias Digitales están muy conectadas con los procesos de automatización y robotización de futura aplicación en las AAPP, así como también con los cambios en la naturaleza de los procesos selectivos delos futuros funcionarios, y los ulteriores planes de desarrollo profesional de los empleados públicos.

Ahora bien, creo que en lugar adoptar la propuesta basada en Salvatella y Magro en 2014, sería mejor usar el marco Digital Competence Framework for Citizens (DIGCOMP)  propuesto por la Unión Europea, a través de su órgano de investigación JRC.

Pero no querría concluir sin hacer mención de que no debemos centrarnos únicamente en la Competencia Digital, sino abordar aquellas requeridas para sobrevivir en el mundo actual, y que algunos autores denominan Competencias del Siglo XXI:

  • Formas de pensar:
    • La creatividad y la innovación
    • El pensamiento crítico, la resolución de problemas, la toma de decisiones
    • Aprender a aprender / metaconocimiento (conocimiento sobre los procesos cognitivos)
  • Formas de trabajar:
    • La comunicación
    • La colaboración (trabajo en equipo)
  • Herramientas:
  • Formas de vivir en el mundo:
    • Ciudadanía: local y global
    • Vida y carrera profesional
    • La responsabilidad personal y social

Al finalizar el artículo anterior hacíamos mención de una serie de propuestas del informe  “50 estrategias para 2050”, entre las que la educación, la formación, el aprendizaje a lo largo de la vida, y la preparación para el mundo futuro ocupan un lugar destacado.

En dicho artículo llamaba a prepararnos para este mundo futuro, especialmente en la Administración pública. En este artículo he formulado algunas propuestas para lograrlo.

El arte de pensar

Viernes, 13 abril, 2018

Hace unos días leía un twitt con el hashtag #thinkering, e intrigado he realizado una rápida búsqueda, la cual me resulta, aproximadamente, en aquellas actividades relacionadas con el pensamiento, lo que en castellano podríamos denominar como “el arte de pensar”, parafraseando el famoso libro “El zen en el arte del tiro con arco“.

Relacionamos así “el arte de pensar” con lo que Daniel Kahneman entendía con pensamiento profundo, en su libro “Pensar rápido, pensar despacio“. Tendemos a creer, intuitivamente, que el “pensamiento ligero” o pensamiento rápido o automatizable es la tarea que podemos delegar con tranquilidad en las máquinas; pero para muchos de nosotros el pensamiento lento, el pensamiento profundo, “el arte de pensar” sigue aún siendo una tarea reservada a los humanos.

Por ello no parece haber [todavía] una gran preocupación social por los efectos de la robótica y la inteligencia artificial en el futuro del empleo, de nuestra vida y de nuestra sociedad. Además, la pretendida “inteligencia artificial” no es algo nuevo; se lleva hablando de ella muchos años. Sin ir más lejos, en este mismo blog, publiqué un artículo, fechado en 1990,  en el que se incluía un capítulo dedicado a las aplicaciones de la Inteligencia Artificial en la composición musical.

Las Administraciones Públicas españolas no parecen estar dando todavía los pasos necesarios para abordar estas cuestiones. En la mesa sobre El impacto de la inteligencia artificial y la robótica en el futuro de la administración pública del pasado CNIS 2018, planteaba en una primera ronda la exposición de acciones concretas que se estuviesen realizando en el campo de conocimiento de los ponentes (sanidad, educación, hacienda y función pública, agenda digital), y mi conclusión provisional es que, aunque hay muchas expectativas, todavía no hay muchas acciones en marcha, al menos en los ámbitos presentes en la mesa.

Dicho lo anterior, en la mesa se realizaron interesantes planteamientos de cómo abordar esta convivencia hombre-máquina en el futuro: el desarrollo de la  “marca personal humana” que propuso Gerardo Bustos, quien también hizo las preguntas apropiadas respecto a las necesidades de evolución de las RPTs y estructuras administrativas, de los procesos de selección de los futuros empleados públicos, y de la forma adecuada de medir la productividad del funcionario.

Jesús Moreno incidió en la cuestión de que una educación orientada a preparar al alumno para la superación de exámenes y obtención de aprobados como objetivo principal corre el grave riesgo de que, a fecha de hoy, los sistemas artificiales son ya superiores a la mayoría de los humanos en la realización de estas pruebas, y estaríamos formando a nuestros estudiantes para un futuro perdedor frente a las máquinas.

Por ello el Ministerio de Educación está ya trabajando para introducir la programación, robótica e inteligencia artificial en el currículo, bajo la premisa de que, según predijo C. P. Snow en 1961, todas aquellas personas que no entiendan cómo funcionan los algoritmos, están condenados a ser dominadas por ellos.

Para Juan Carlos Ramiro, todas las tecnologías que puedan incorporarse en apoyo de las tareas que realizar el ser humano son positivas, no sólo las que tienen algún tipo de discapacidad, sino cualquier ser humano, ya que en algún aspecto o etapa de su vida puede beneficiarse de este apoyo. Ahora bien, esta perspectiva tan positiva sólo se puede conseguir si sabemos anticiparnos y prepararnos. Para ello no hay que esperar a que lleguen cosas nuevas, muchas de las tecnologías que ya tenemos, como los smartphones, son fabulosas herramientas que todo lo que necesitan es que aprendamos a sacarles el máximo partido.

Por su parte, Carlos Maza puso de manifiesto de que, por ejemplo, la tramitación administrativa automatizada, que ya estaba prevista en la ley 11/2007, ha sido todavía muy poco desarrollada en la práctica. De hecho la Agenda Digital para España no incluye expresamente ni la inteligencia artificial ni la robótica, aunque incluye el Plan de Impulso de las Tecnologías del Lenguaje, lo que dio pie, en el turno de preguntas, a un interesante debate sobre el posible uso de los chatbots en la Administración Pública.

En su turno de cierre, Carlos planteó el posible impacto en el empleo, no sólo en las AAPP sino en la sociedad en general, y las dificultades que pueden tener para adaptarse a estos nuevas demandas laborales muchos de los trabajadores actuales, para los cuales un simple plan de formación y actualización puede no ser suficiente.

Efectivamente, se detecta que existe una clara preocupación por el impacto de la IA y la robótica a nivel internacional. En el informe de la OCDE Computers and the Future of Skill Demand se compara las habilidades en materia de alfabetización, aritmética y resolución de problemas (literacy, numeracy and problem solving) entre humanos y máquinas, y encuentran que sólo el 13% de los trabajadores realizan estas tareas con niveles de eficacia mayor que las máquinas.

La propia OCDE celebró en París en octubre de 2017 una conferencia denominada IA: Máquinas Inteligentes, Políticas Inteligentes (“AI: Intelligent Machines, Smart Policies”, Paris, 26-27 October 2017 ) cuyo discurso de apertura corrió a cargo de Garry Kasparov, primer humano en ser derrotado por una máquina en un típico ejemplo de pensamiento profundo, como es el juego del ajedrez.

En dicho evento, dando por sentada la inevitable llegada de la revolución IA, se realizan inevitables planteamientos, como por ejemplo las necesidades regulatorias inherentes a la toma de decisiones por los algoritmos, que además deben estar sujetos a consideraciones muy humanas como transparencia y rendicion de cuentas, tal como plantea Nicolas Miailhe en Harnessing the power of collective intelligence to govern the rise of AI: the case of “algorithmic transparency & accountability” .

El propio Parlamento Europeo ya aprobó un texto con Recomendaciones destinadas a la Comisión sobre normas de Derecho civil sobre robótica (2015/2103(INL)) que aborda de forma amplia estas cuestiones, incluida una definición de robot, cinco principios éticos de aplicación a la robótica, la creación de una Agencia europea para la robótica, cuestiones de propiedad intelectual y tratamiento de datos, normalización y seguridad, y numerosas recomendaciones sectoriales en el campo de los vehículos autónomos y drones, robots médicos y asistenciales, educación y empleo, y medio ambiente.

En el informe “50 estrategias para 2050” recientemente publicado por la Fundación Telefónica, se realiza el diseño de tres escenarios posibles para ese futuro no tan lejano. El peor de dichos escenarios es el denominado “Un futuro incierto“, derivado de una falta de preparación para el futuro:

Hacia 2050, las decisiones erróneas adoptadas a principios de siglo muestran sus efectos más negativos. Tuvimos una visión cortoplacista y nos faltó una perspectiva económica global, por lo que fuimos incapaces de anticipar la sucesión de cambios que se iban a producir. La IA, la robótica y las nuevas formas de impresión tridimensional han dejado obsoletas muchas de las actividades que se desarrollaban en torno a 2020.

Los lobbies corporativos impulsaron las medidas que generaban rendimientos a corto plazo, y la mayoría de sistemas políticos y económicos del mundo no apostaron por una planificación estratégica a largo plazo. Por ello, no se aprobaron políticas para prever los impactos del crecimiento del desempleo en el mundo, especialmente en los países de rentas medias y altas.

Afortunadamente, el mismo informe propone una serie de estrategias para no llegar a este escenario, como:

  • Generalizar la educación digital e integrar las TIC en la docencia
  • Incorporar sistemas de inteligencia del mercado de trabajo a las políticas educativas y de empleo
  • Potenciar el rol público para el impulso del avance tecnológico.
  • Mayor implicación de las Administraciones para promover
    el uso de las tecnologías.
  • Convertir la estrategia nacional sobre tecnología en una política
    de Estado, al margen del debate partidista
  • Aplicar la IA a la definición de políticas públicas

Entre otras muchas (hasta 50) de las cuales he elegido sólo algunas que me parece están más relacionadas con el debate en cuestión.

Debate que, como en la mesa del 5 de abril pasado, es tan amplio, que igual que se nos quedaron cortos los 50 minutos del debate, se me queda corto este artículo para desarrollar muchos de los aspectos implicados.

Pero no querría concluir sin una última reflexión, relacionada con cómo percibimos las personas el impacto de la transformación digital acelerada, y en particular esta nueva vuelta de tuerca, en la cual la tecnología parece amenazar la esencia de lo que es el ser humano: la capacidad de pensar profundamente, y todo lo que se relaciona con ella, no sólo cuestiones matemáticas, económicas o jurídicas, sino otras más íntimamente humanas, como la filosofía, o el arte.

Pero no olvidemos que todo ello no es ni mas ni menos que el último capítulo, hasta ahora, de la evolución de la mente humana a lo largo de los siglos. Si será el capítulo final, o habrá otros, por supuesto nadie lo sabe, pero no es ajeno: lo que sucederá a continuación depende de nosotros. Pongámonos por tanto a la tarea de preparar el futuro.

El impacto de la Inteligencia Artificial y la Robótica en el futuro de la Administración pública #CNIS2018

Martes, 3 abril, 2018

En una reciente entrevista, Emmanuel Macron, actual Presidente de la República Francesa, habla a la revista WIRED sobre la estrategia de Francia en Inteligencia Artificial. En la entrevista, Macron manifiesta su deseo de que Francia (y un poco de refilón, el resto de Europa) no pierda el tren de la próxima revolución tecnológica disruptiva, configurada en torno a las aplicaciones de la Inteligencia Artificial (IA) en muchos campos, como por ejemplo en sanidad y en vehículos autónomos, robots al fin y al cabo.

Según Macron, en el terreno de juego de la IA ya están posicionadas las grandes empresas tecnológicas americanas y el gobierno chino. Hay pues una cuestión laboral, en la que muchas personas corren riesgo de perder su empleo, pero se espera la creación de nuevos puestos de trabajo, y el reacondicionamiento del resto de empleados, que deben aprender a manejar estas nuevas máquinas inteligentes. Y también se pueden plantear cuestiones morales y políticas.

Es por ello que la IA es para Macron una cuestión de estado, y por lo que está dispuesto a gastar 1.500 millones de euros en los próximos cinco años para investigar en este campo.

Hace poco, realizaba en este mismo blog algunos comentarios al libro “La nueva gestión del empleo público”, y prometía hablar sobre el impacto futuro en el empleo, público y privado de la introducción a gran escala de la Inteligencia Artificial y la Robótica. En dicho libro se afirma que la “comoditización” de las profesiones más rutinarias, así como la previsible automatización de los trabajos por la inteligencia artificial y la robótica, deben llevar a una reducción progresiva del empleo público, cuya meta podría fijarse en un 50% del empleo actual.

Con dicho asunto en mente, surgió la oportunidad de incorporarlo en uno de los debates del VIII CONGRESO NACIONAL DE INNOVACIÓN Y SERVICIOS PÚBLICOS: UNA ADMINISTRACIÓN INTELIGENTE, SOSTENIBLE, ABIERTA Y SOCIAL, a celebrar los días 4 y 5 de abril en Madrid, y por ello propuse a Miguel de Bas  la celebración de la mesa sobre El impacto de la Inteligencia Artificial y la Robótica en el futuro de la Administración pública, el jueves 5 de abril a las 16:20 de la tarde.

Para el debate en la mesa que coordino, contamos con cuatro ponentes, no sólo de prestigio, sino también de perfil profesional muy variado, que son los siguientes:

El objetivo de la mesa de debate es, por un lado, conocer de primera mano las experiencias de los ponentes que conozcan usos y aplicaciones de la IA y robótica en la Administración pública, actuales o previstas. Por otro, dado que estas tecnologías disruptivas pueden llegar a producir grandes cambios, no sólo en el empleo, sino en otros aspectos de tipo legal, organizativo, político y hasta moral, es de interés que cada ponente comente, desde su punto de vista, las posibles estrategias y acciones concretas a adoptar desde la Administración pública para preparar y aprovechar dichos cambios.

Para centrar pues el debate, he planteado las siguientes preguntas generales a los ponentes:

  1. ¿Qué posibilidades ofrece la IA y la robótica en la mejora del funcionamiento interno de la Administración y en la relación con los ciudadanos?
  2. ¿Qué ventajas y riesgos plantea la utilización de IA y robótica en la Administración?
  3. ¿Qué impactos tecnológicos, organizativos, legales, y éticos, pueden llegar a tener estas tecnologías en la Administración pública?
  4. ¿Qué acciones debe emprender la Administración pública para prepararse para estas tecnologías y para sacar el máximo provecho de ellas y evitar los riesgos que plantean?

Durante la segunda parte de la mesa, el debate está abierto, tanto a las preguntas planteadas anteriormente, como a las que pueda plantear el público o por twitter mediante el hashtag #CNIS2018.

 

Algunos comentarios al libro “La nueva gestión del empleo público”

Viernes, 16 marzo, 2018

LNGEPAyer publicó ASTIC el resumen del libro La nueva gestión del empleo público. Recursos humanos e innovación de la administración” de Carles Ramió y Miquel Salvador. Conseguí un ejemplar el mismo día de su publicación y lo leí, y me pareció de interés elaborar un resumen, primero como referencia personal, y segundo para su difusión, para aquellas personas que pudiendo estar interesados en el tema, no tengan tiempo de enfrascarse en su lectura, pero que tras la lectura del resumen, sí se animen.

La idea del resumen me la dio “GetAbstract“, una compañía que ofrece un servicio de resúmenes de libros, que tiene exactamente éste enfoque. En el mundo sobreinformado de hoy, es una ventaja contar con información abreviada aunque sólida sobre las diferentes publicaciones, pudiendo a partir de ello seleccionar los libros más puedan interesar para su lectura detallada, pero manteniendo un nivel de conocimiento orientativo sobre el resto.

Volviendo al tema que nos ocupa, tras la elaboración del resumen, me parece interesante dejar algunos comentarios y opinión sobre el libro, necesariamente breves e incompletos por economía de espacio y de la atención que requiere toda publicación online.

Para empezar, me parece un tema de gran interés. No sólo por lo que personalmente he podido ver y conocer a lo largo de 25 años de carrera administrativa, sino por la importancia nuclear de la gestión de personal (la gestión de las personas y los equipos) para el funcionamiento de cualquier organización.

El libro trata un tema central que afecta a todos los empleados públicos, y por ello esta temática resulta, o debería resultar de interés para todos los funcionarios, laborales, y también para otros agentes como empresas que trabajan habitualmente con la Administración. Lo que se plantea aquí es si el sistema de funcionamiento actual de los RRHH en las AAPP es el que se necesita o si, por el contrario, se está quedando anticuado e ineficaz, a la vista de la progresiva transformación de la sociedad, en gran medida relacionada con el avance de la tecnología, pero no exclusivamente con ella.

La nueva gestión del empleo público efectúa un análisis detallado y minucioso de las circunstancias y evolución (o falta de ella) de los diversos factores, agentes, y contextos, en los que se sitúa la gestión de los recursos humanos en la Administración pública en España. Y después, identifica los principales problemas y necesidades, para llevar por último a la formulación de propuestas de solución, en muchos casos generales o de “amplio espectro”, en otros de carácter más concreto.

Es indudable que en los últimos 25 años se han producido grandes avances en la aplicación de la tecnología en la Administración, pero sin embargo, los necesarios cambios organizativos, esenciales para poder aprovechar de forma eficaz los cambios tecnológicos, han sido siempre los más difíciles de conseguir, y por ello, en los que se ha avanzado menos.

Hace poco, Enrique Dans cerraba su artículo sobre el MWC con esta frase: “la tecnología ya no es un aspecto más del futuro, sino el ámbito del desarrollo humano que tiene una mayor capacidad para definirlo“. La acelerada evolución tecnológica se mueve también, sin duda, en un plano emocional. Por un lado, están los “pioneros” o innovadores que ven en la tecnología una oportunidad; para otros, estos cambios acelerados despiertan temor ante el peligro de hacer innecesarios sus puestos de trabajo.

La tesis del libro, donde “la Administración pública está en crisis y está perdiendo relevancia antes los cambios tecnológicos, económicos y sociales” me recuerda un poco al cuento de ¿Quién se ha llevado mi queso?. Esta sencilla fábula ilustra bien las dos posibles actitudes ante el cambio: ignorarlo, y luego quejarse cuando el cambio le afecta a uno, o anticiparse al cambio y por ello estar mejor situado cuando el cambio llega.

Por ello son interesantes las iniciativas como la del Ministerio de Hacienda y Función Publica que, a través del Portal de Transparencia, ha abierto una consulta pública sobre las Líneas generales de la reforma administrativa: Hacia un Plan Estratégico de Impulso y Transformación de la Administración Pública 2018-2020. Anteriormente, la Comisión para la Reforma de las AAPP (CORA) ya realizó un importante trabajo y publicó un importante número de medidas, muchas de ellas ejecutadas. Las medidas tecnológicas siempre parecen más fáciles de aplicar que las organizativas; esperemos que esta vez, ambas se diseñen y apliquen de forma coordinada.

No entraré en este artículo en análisis detallados de ninguna de las cuestiones y propuestas planteadas en el libro, pero sí que varios aspectos que llaman particularmente mi atención, y que deben tratarse en artículos separados.

En primer lugar, los aspectos relacionados con el envejecimiento de los empleados públicos, su reemplazo, y la necesidad de mantener en funcionamiento la organización ante tal circunstancia, apareciendo para ello como herramienta imprescindible la gestión del conocimiento. Sobre este asunto, en clave de parábola, trataba mi anterior artículo, “Reemplazar el disco duro“.

En segundo lugar, el impacto del Gobierno Abierto y las Competencias Digitales, aspecto en el que trabajé intensamente en mi paso por el INTEF, y que merece la pena retomar, al hilo de la publicación del libro que hoy nos ocupa.

Muy relacionado con el Gobierno Abierto y las Competencias Digitales, así como con la gestión del conocimiento y el envejecimiento, está la formación del empleado público, que también se merecen su propio sitio, más adelante, en este análisis.

Finalmente, una cuestión de gran impacto futuro en el empleo, público y privado: la introducción a gran escala de la Inteligencia Artificial y la Robótica en todo tipo de actividades, ya no simplemente rutinarias, sino también complejas y comprometidas.

Pero todo ello vendrá luego; por ahora es suficiente.

Os dejo con una cita de nuestro admirado Stephen Hawking:

Recuerda mirar a las estrellas y no a tus pies. Intenta dar sentido a lo que ves y pregúntate sobre lo que hace que el universo exista. Sé curioso. Y aunque la vida parezca difícil, siempre hay algo que puedes hacer y lograr. Lo importante es no darse por vencido.

Buen finde a todos.

Reemplazar el disco duro

Lunes, 12 marzo, 2018

hard_diskEstos días me estoy enfrentando a un clásico problema “de cocina”. Tengo un ordenador portátil que ha empezado a fallar, primero empezando a comportarse con una tremenda lentitud, después empezando a dar errores. Las convencionales acciones de reparación iniciales no han hecho sino empeorar la situación, y ahora el disco empieza a ser ilegible, necesitando una urgente sustitución, y lo que es peor, con el riesgo de pérdida de una parte importante de los datos, de los cuales no hay copia de seguridad.

Algo parecido le pasa a la Administración pública en España. Se está produciendo un progresivo envejecimiento, no sólo de los empleados públicos, sino de su estructura y funcionamiento, ya que al igual que los nuevos “sistemas operativos” de los ordenadores hacen que los antiguos vayan cada vez más lentos, los cambios tecnológicos y sociales hacen que el “sistema operativo” de la Administración pública se quede cada vez más anticuado y, por ello, sea cada vez más ineficiente.

Y también, en un futuro no lejano, habrá que reemplazar el disco duro de la Administración, con el agravante de que, cuando la situación sea insostenible, si no hemos hecho las copias de seguridad apropiadas, se perderá información vital por el camino y la transición será lenta y costosa.

Yo diría que estamos en ese momento en que se están detectando los primeros síntomas: lentitud y errores. Se están aplicando los viejos remedios, pero que no abordan el fondo del problema, y por ello se está perdiendo la oportunidad de realizar al menos dos acciones vitales, antes de que sea demasiado tarde:

  • Realizar la copia de seguridad de los datos, pasando los datos vitales del modo local al modo nube, que es la forma de garantizar supervivencia y aprovechamiento. En otras palabras, realizar una acción generalizada de gestión del conocimiento administrativo, sacando este conocimiento (en especial en conocimiento informal y no documentado) de los silos inconexos, en especial de las personas que lo poseen, antes de que se jubilen, de forma que pase a ser conocimiento colectivo, conocimiento conectado y vivo, útil para las nuevas generaciones de funcionarios que construirán la Administración del futuro.
  • Cambiar el disco duro, poniendo un disco de tecnología SSD, mucho más rápido y más fiable. En otras palabras, cambiar el funcionamiento y la estructura de soporte de la organización, que es lo que nos permitirá avanzar de acuerdo a los tiempos. Mantener el disco con una tecnología antigua sólo conduciría a reproducir los mismos problemas, y además sería más caro, pues los sistemas obsoletos, llegado un punto, son mucho más caros de mantener. Del mismo modo, aplicar soluciones anticuadas puede parecer que soluciona el problema momentáneamente, pero es un espejismo, ya que no sólo retrasa la solución, sino que cuando se aborden medidas drásticas más adelante, serán más difíciles, costosas y dolorosas, y quien sabe si, quizás, insuficientes.

Los dos últimos capítulos del libro “La nueva gestión del empleo público”, de Carles Ramió y Miquel Salvador abordan precisamente estos problemas: la falta de una política de gestión del conocimiento en la Administración, y el problema del envejecimiento y jubilación de los funcionarios actuales.

En particular, el capítulo sobre la gestión del conocimiento abarca algo más que la gestión de los datos y la gestión de la información: aborda con profundidad la gestión de la formación de los empleados públicos, y la transformación organizativa hacia el modelo de las organizaciones que aprenden.

En efecto, las tecnologías de la formación y aprendizaje están sufriendo una importante evolución, pasando del modelo “transmisión del conocimiento” que ha dominado el sector educativo durante muchísimo tiempo, a un modelo de “construcción del conocimiento” que tiene un componente fundamentalmente colectivo. Partiendo del paradigma de que todo conocimiento se construye de forma social sobre conocimientos previos, los nuevos modelos de aprendizaje están diseñados en base a una dinámica en la que el profesor se transforma en mentor, en creador de desafíos y en coordinador de las dinámicas de aprendizaje entre los participantes en el proceso formativo, las cuales ya no hacen uso de los libros de texto en sentido tradicional.

Esta nueva dinámica no sólo gestiona mejor el conocimiento (pasando de modo local a modo nube, según el símil anterior), sino que también transforma la organización mediante el uso de técnicas y metodologías colaborativas.

Estos cambios podríamos asimilarlos, a las actualizaciones de software y a instalación de nuevas versiones o nuevos productos. Estas nuevas metodologías están mucho más adaptadas al mundo actual, por lo que aquellas organizaciones que se “actualicen” y sean capaces de “actualizar” los métodos y conocimientos de sus empleados, van a poder ser más eficientes, más eficaces y por ello cumplir mejor su misión.

En el capítulo dedicado al envejecimiento de los empleados públicos, el libro de Ramió y Salvador, tras poner de manifiesto el importante problema de envejecimiento al que se enfrentan los próximos años las AAPP, realiza una serie de propuestas para mantener activos y productivos a los profesionales de la administración durante muchos años: tanto desde el punto de vista del diseño de su puesto de trabajo y su entorno, como de su reciclaje por medio de la formación. Las estrategias persiguen, por un lado, prolongar la vida efectiva y productiva del funcionario, y por otro, trasladar la experiencia y conocimientos del funcionario a un entorno de gestión del conocimiento colectivo.

Sabemos que un ordenador que puede actualizar su memoria, su CPU, su disco duro, siempre será más duradero y productivo que aquel que está diseñado con una configuración fija no actualizable.

Pero además, mantener la información crítica en un disco duro cada vez más anticuado puede darnos un serio disgusto el día que ese disco duro tenga un problema.

Y, creedme, tarde o temprano, ese día llega.

INTEF 2014-2017

Martes, 14 noviembre, 2017
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intefSe cierra una etapa en mi vida profesional, una etapa intensa al frente del Instituto de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado.  Sería difícil hacer un justo balance en el reducido espacio que ofrece un blog. Pero, llegado el momento, sí creo que es oportuno y positivo hacer un brevísimo resumen y aportar algunas reflexiones.

Estos más de tres años de actividad han dado desde luego mucho de sí. Algunos de los proyectos del Plan de Cultura Digital en la Escuela (PCDE), ya vigentes cuando llegué, han crecido, madurado y cristalizado, ofreciendo resultados y prometiendo actuar como elementos catalizadores de la transformación digital educativa que tendrá lugar en los próximos años.

Los dos proyectos que mayor impacto van a tener en el ámbito de las tecnologías educativas son, en mi opinión, el Proyecto de Conectividad Escolar, y el Marco Común de Competencia Digital Docente.

En cuanto al primero, luego renombrado como “Escuelas Conectadas”, nació en 2013, presentada en el Informe CORA y desarrollada luego en la medida CORA 3.00.009.2. Pero a finales de 2014 se lograron dos hitos importantes: la evaluación detallada de la situación y necesidades de conectividad en centros escolares, gracias a la colaboración de todas las Comunidades Autónomas, y la financiación necesaria, estimada en un total de 330 millones de euros. Gracias a ello, y a la colaboración de los ministerios de MECD, MINECO y MINETUR se pudo  firmar del Convenio Marco “Escuelas Conectadas” el 30 de marzo de 2015, luego completado ese mismo año con la firma de los siete convenios con las CCAA de La Rioja, Murcia, Galicia, Asturias, Canarias, Andalucía y Castilla La Mancha.

En total, 140.108.800 euros para dotar de conectividad de banda ancha ultrarrápida a 7.365 centros educativos 2.391.437 alumnos.

Convenios que están ya, en su mayor parte, en fase de implantación de las redes y servicios contratados, y que junto con los nuevos convenios que probablemente se firmen antes de finales de año, van a dar el salto cualitativo necesario para hacer realidad la utilización día a día en las aulas de las posibilidades que ofrecen las TIC para la educación.

El proyecto de conectividad escolar fue presentado en el Global Simposium for ICT in Education 2014 en Corea del Sur, recibió el Premio ASLAN 2016 como mejor proyecto de transformación digital en la categoría eEducation, así como el Premio Comunicaciones HOY en la categoría educación en 2017.

Debo detenerme aquí, momentáneamente, para reflexionar sobre la importancia de este proyecto. Hasta ahora, las inversiones en tecnologías educativas se habían centrado en los dispositivos, alcanzando una tasa de un ordenador por cada tres alumnos, que se mantiene estable en los últimos años. Pero hoy día, el foco de las TIC se ha trasladado desde el dispositivo a la red, al haberse generalizado el uso de teléfonos móviles, y tabletas, y gracias a la maduración de las plataformas Cloud que permiten gestionar la información de forma ubicua e independiente del dispositivo.

Muchos de los centros escolares españoles ya disponen de conexiones de fibra de alta velocidad. Por eso el proyecto de conectividad se dirige sobre todo a aquellos centros que aún no disponen de ella, y que difícilmente podrían conseguirla aunque quisieran, al no haber prevista una oferta de alta velocidad por parte de los operadores de telecomunicaciones, sobre todo en zonas rurales y de baja densidad de población. Además, las instalaciones de comunicaciones dentro de los centros educativos se han realizado sobre todo para un uso ocasional de las TIC en el Aula, garantizando principalmente la conectividad del PC del profesor, pero no de los dispositivos de los alumnos. El proyecto de conectividad logra pues evitar la brecha digital geográfica, y hacer realidad el uso diario por parte de los alumnos de la TIC en el aula.

En cuanto al Marco Común de Competencia Digital Docente, presentado y publicado por primera vez en 2014, ha venido siendo aplicado desde entonces en el diseño y ejecución de las acciones formativas del INTEF y de muchas Comunidades Autónomas. Ha sido propuesto como base para proyectos europeos como MENTEP (Mentoring Technology Enhanced Pedagogy). Ha continuado su desarrollo, publicándose recientemente dos nuevas versiones: MCCDD 2017 , y MCCDD septiembre 2017. Se ha implantado una plataforma de gestión del Portafolio de la Competencia Digital Docente,  que permitirá su reconocimiento en base a insignias digitales. Y por supuesto se ha realizado siempre en colaboración con las CCAA y con los organismos internacionales como JRC que se ocupan de los desarrollos del Marco de Competencia Digital del Ciudadano y otros relacionados, como el Marco Europeo para las Organizaciones Educativas Digitalmente Competentes. Incluso fue propuesto recientemente, en este mismo blog, como la base de un hipotético Marco de Competencia Digital del Funcionario.

El MCCDD es, como ya he dicho, el otro pilar (junto con la conectividad) en los que se puede asentar la futura transformación digital de la educación. Bien es verdad que desde un aspecto muy diferente, pero igualmente importante que ella, para lograr las mejoras educativas que las TIC pueden ofrecer.

El PCDE de 2014 contenía además otros tres proyectos troncales, que sin duda no han alcanzado tanto éxito, por diferentes razones. Dos de ellos eran proyectos dedicados al fomento de los Recursos Educativos Digitales, y un tercero al desarrollo e implantación de los servicios de Interoperabilidad Educativa.

El proyecto PROCOMUN educativo se configuró sobre la base del proyecto anterior AGREGA, añadiéndole las capacidades de red social y web semántica. Sobre una base de más de 88.000 Recursos Educativos Abiertos (REA), no ha logrado todavía un uso generalizado de la comunidad educativa, probablemente por limitaciones de estabilidad y rendimiento, quizás heredados de la plataforma Agrega sobre la que se apoya, y por un diseño muy técnico que necesita una pronunciada curva de aprendizaje por parte del docente.

El Punto Neutro de Contenidos Educativos de Pago, tras los dos años de implantación y operación de los servicios, finalizó al concluir el contrato formalizado con el proveedor tecnológico. En este caso, la tecnología funcionó correctamente, pero no se consiguió generalizar su uso, quizás por las dificultades del complejo modelo de negocio que debe intervenir en el proceso de transformación del libro de texto en papel hacia el libro de texto digital. Situación que por otro lado no es exclusiva de España, ya que tampoco en ningún otro país, al menos que yo conozca y que tenga una situación comparable a nosotros, se ha encontrado con la “piedra filosofal” que consiga ofrecer un modelo que funcione para realizar esta transición.

Por último, el proyecto de Interoperabilidad Educativa se diseñó y construyó para cubrir la necesidad de agilizar, abaratar, y mejorar la calidad de los procesos de movilidad de profesores y alumnos en el territorio nacional, cuando se trasladan entre comunidades autónomas. Gran parte de los trabajos realizados han consistido en la estandarización de los expedientes académicos de alumnos y profesores, además de la implantación de una funcionalidad adicional para otorgar a los alumnos un número de identificación educativa necesario, al no tener todos disponible el número de DNI, como sí ocurre con los mayores de 14 años. Quizás en el caso de este proyecto no se haya sabido argumentar suficientemente los beneficios del mismo, pero es indudable que en un futuro no muy lejano será una necesidad ineludible, no solamente a escala nacional, sino también internacional.

En 2014 se incorporó al PCDE el proyecto eTwinning. Se trata de un proyecto europeo que se creó en el año 2006, y que desde entonces ha mantenido una tasa de crecimiento sostenida, llegando a ser considerado caso de éxito a nivel mundial, como así lo reconoce el informe Horizon 2015 sobre Enseñanza Primaria y Secundaria.

A diferencia de los anteriores, este proyecto se dirige a obtener resultados prácticos educativos mediante el uso de la tecnología, a través de una plataforma colaborativa, y gracias al apoyo activo de un importante equipo de profesionales, configurado como el Servicio Nacional de Apoyo (SNA) de eTwinning, en cada uno de los países participantes, y con un equipo central que coordina la organización European Schoolnet.

Con actualmente un total de 513.525 profesores, 188.842 centros escolares, y 65.903 proyectos, que en el caso de España son 16.231 proyectos, 41.851 docentes, y 13.541 centros, no cabe duda de que constituye la punta de lanza y el ejemplo a seguir de lo que entendemos como aplicación efectiva de las TIC en la educación.

En materia de educación abierta se ha continuado y expandido el proyecto La Aventura de Aprender, en colaboración con RTVE, y desde el CEDEC en Mérida, se realiza una notable labor en el desarrollo de dos excelentes productos de educación abierta: el Proyecto EDIA para la elaboración de recursos curriculares abiertos y digitales, y el proyecto eXeLearning, herramienta de código abierto para la creación y modificación de los recursos educativos digitales.

No debo concluir este resumen sin hablar de la evolución de la Formación del Profesorado y de los proyectos de experimentación educativa que han sido iniciados en los últimos años en el INTEF.

La formación del profesorado en España es hoy competencia directa de las CCAA, pues los docentes de los centros públicos no universitarios son personal propio de cada respectiva CA. Por este motivo la formación reconocida del INTEF (que se certifica mediante horas de formación y se anota en el Registro de Formación del Profesorado) se ha venido gestionando a través de la Ley de Subvenciones, al considerarse dicha formación como una subvención en especie.

Con el objetivo de ofrecer una formación innovadora y con gran nivel de escalabilidad, y por lo tanto de rentabilidad, en 2014 se comenzaron a ofrecer cursos de formación abierta basados en el concepto MOOC (Massive Open Online Course). Dicha formación, no reconocida oficialmente en horas de formación, ha tenido sin embargo un gran éxito por el elevado número de inscripciones realizadas, que superan notablemente las de los cursos tutorizados.

La evolución de las estadísticas de los MOOC del INTEF muestran sin lugar a dudas un crecimiento importante de las inscripciones desde 2015 hasta la actualidad, así como una mejora de las tasas de finalización y obtención de insignias digitales de dichos cursos, que ha mejorado gracias a la aparición de nuevas modalidades de formación como los NOOC (Nano Open Online Course) y los SPOOC (Self Pace Open Online Course). Esta oferta formativa se ha completado este mismo año con el lanzamiento de la APP EduPILLS, que fue premiada con el Open Awards 2017 en la categoría educación.

Además, para complementar la formación en línea con actividades de formación presencial se organizan cada año los Cursos de Verano en colaboración con la UIMP, así como el programa de Estancias Profesionales para profesores que intercambian experiencias con otros profesionales de más de 10 países europeos.

Siguiendo esta estela de impulso a la transformación y a la experimentación en el campo de la aplicación de las TIC en la educación, se inició en 2016 y 2017 la participación en varios proyectos de experimentación, realizados en el marco de la cooperación internacional, y siempre con la participación activa de las Comunidades Autónomas. Así podemos destacar el proyecto SCIENTIX para la promoción de la enseñanza de las ciencias en Europa, el proyecto Teachup para mejorar la formación de los docentes, el proyecto MASDIV para apoyar a los profesores de matemáticas y ciencias en gestionar la diversidad la enseñanza y los valores fundamentales, y el Aula del Futuro, un espacio de experimentación para visualizar la forma en que las aulas actuales pueden reorganizarse para promover cambios en los estilos de enseñanza y aprendizaje.

Debo concluir aquí, por simple economía de la atención, aunque me dejo muchos muchos otros proyectos y actividades en el tintero, porque sería un relato casi interminable.

Pero no querría despedirme sin hacer una última llamada a los principios que figuran en la portada de EducalabConoce, Conecta, Crea, Comparte, Colabora. En el mundo del Siglo XXI estos valores son si cabe más importantes que nunca. Potenciar el trabajo en equipo, siempre cultivando la diversidad positiva que debe haber en un buen equipo de trabajo, es probablemente la mejor garantía de éxito en cualquier empresa que se inicie.

En el INTEF queda un gran equipo, que estoy seguro seguirá adelante con el objetivo de mejorar la educación española, gracias a las tecnologías educativas y a la formación del profesorado.

Por mi parte, debo decir que he disfrutado del privilegio de aprender cada día algo nuevo, de tener la oportunidad de trabajar con un equipo de profesionales entusiastas y comprometidos, y de aportar mi granito de arena a un campo con tanto potencial como es la educación en un mundo en constante transformación.

Llegados a este punto, no diré aquello del “hasta siempre” que parece interpretarse como un “hasta nunca” sino un simple “hasta la próxima”. Seguiremos en contacto.