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La ventanilla única para las ayudas a la I+D+I

La Ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, anunció ayer, a bombo y platillo, la creación de una ventanilla única para la tramitación de las ayudas públicas a la I+D+I empresarial . A lo que parece, “la ventanilla única irá acompañada por medidas de gestión electrónica íntegra de los expedientes para conseguir una mayor sostenibilidad ambiental“. Bueno, ya sabíamos que las TIC impulsaban el bienestar y desarrollo social, y ahora Cristina pone en valor su capacidad de contribuir al sostenimiento del planeta. Una innovación, sin duda.

Esta vieja aspiración, ya recomendada por la OCDE como una forma de clarificar el confuso mundo de las ayudas a la I+D+I en España, y recogida en el Plan Nacional de I+D+I vigente, fue incluso encomendada al MAP, quien llegó a convocar y adjudicar algunos concursos para su desarrollo, y pero luego paralizados con motivo de la reestructuración ministerial post-electoral.

Ahora parece que sea el CDTI quien se encargará de esta tarea, no muy bien definida por otra parte. Dificil lo tenía el MAP y dificil lo tendrá el CDTI, y más dificil si como dicen quieren que empiece a funcionar en 2009, cuando a estas alturas ni siquiera se ha desarrollado la estructura orgánica básica de los Ministerios de Industria y de Ciencia e Innovación.

Yo creo que la propuesta de la OCDE iba por otro lado. No era sólo poner orden en las ayudas estatales a la I+D, a las que no benefician las remodelaciones cuatrienales, sino incluir en esta ventanilla otras ayudas concurrentes, como las que otorgan las Comunidades Autónomas, que con frecuencia se solapan y “compiten” con las ayudas estatales, despistando a los posibles solicitantes, o permitiendo quizás que los “listos” soliciten múltiples financiaciones para el mismo proyecto.

Este tema de la múltiple financiación tendría que estar, en teoría, controlado, gracias a la famosa Base de Datos Nacional de Subvenciones, creada en la Ley de Subvenciones y reintentada de nuevo cuando se publicó el Reglamento de la Ley del mismo nombre. Pero se me antoja también una quimera poner de acuerdo a todos en el cuando y en el cómo organizar esta BBDD. Una simple, pero siempre irresoluta, cuestión de interoperabilidad.

En fin, Cristina, me encanta tu empuje y te animo a seguir con tu ventanilla única, pero en ello no creas que innovas demasiado. En el año 1986 ya se creó la primera Ventanilla única para los empresarios, aunque a día de hoy y gracias a los relatos del empresario Jaime Estévez sabemos que falta un largo camino por recorrer.