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Innovación en la Administración Pública

Viernes, 13 septiembre, 2013
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El Club de Innovación ha lanzado una iniciativa denominada Club de Innovadores Públicos – CIP “… con la única misión de hacer compatibles los factores “innovación” y “sector público”, apoyando y divulgando las iniciativas de aquellos que, de alguna manera, emprenden o promueven fórmulas imaginativas de ahorro y eficacia en el seno de sus responsabilidades en la administración pública.

Yo creo que la Innovación es, fundamentalmente, una actitud, una visión, una forma de ver las cosas y de afrontar los problemas y de enfocar tanto los grandes proyectos como los pequeños detalles del día a día.

Es más un camino que se recorre que un sitio al que se llega (un poco como la felicidad).

Innovación está asociada con el cambio, pero con el cambio positivo. Innovación supone anticipación, supone tomar las riendas antes que adoptar una actitud pasiva. 

Innovación no siempre supone éxito. A veces innovar supone fracaso, porque requiere intentar, y cuando se intenta, a veces se consigue y a veces no. Sin embargo, siempre se aprende. Y el aprendizaje es, en si mismo, un logro, y una vivencia. Y también, evolución.

¿Es necesaria la innovación en las Administraciones Públicas?

Cuando entré en la Administración, descubrí con sorpresa que la Administración cambiaba internamente mucho más de lo que me había imaginado. Por poner un pequeño y simple ejemplo, las reorganizaciones internas eran tan frecuentes que, al contrario de lo que se hacía hasta entonces, propuse que los nombres de todas las unidades orgánicas del Ministerio, así como su dependencia jerárquica, fuesen variables en el código del software y no constantes como se hacía hasta entonces.

Pero, además, las Administraciones están llamadas a cambiar mucho más profundamente porque la sociedad está cambiando cada vez más rápidamente. Y la principal razón de existir de las Administraciones es precisamente servir a la sociedad. Si la Administración no cambia no podrá realizar ese cometido. Y el cambio que debe realizar no es tomar otra forma distinta: es flexibilizarse, estar preparada para una evolución o cambio contínuo.

La innovación debe pasar a ser, pues, parte del genoma de la Administración Pública.

La innovación más simple, más inmediata, es la innovación tecnológica. Introducir tecnología nueva es cotidiano, también en la Administración. Pero esa tecnología no debe servir para tecnificar un procedimiento: debe permitir innovar en el procedimiento, en el trámite, o si no perderemos la mayor parte de las ventajas que la tecnología nos puede aportar. El siguiente escalón de innovación, en dificultad, es el organizativo. La innovación organizativa llevará más tiempo que las anteriores, pero es necesaria para que el impulso conseguido con la innovación tecnológica y de procedimientos se mantenga y se extienda.

Pero la innovación más difícil, pero la más importante, es la innovación en las personas. Cuando las personas asumen por si mismas la actitud innovadora, es cuando podemos decir que la innovación pasa a formar parte del genoma de la Organización.

Puede no ser más que un gesto, pero si crees que alguna de las ideas que componen el compromiso del innovador público te resulta familiar, o simplemente si te gustaría intentarlo, te animo a que firmes con los más de cien que ya lo han hecho en el formulario de aceptación  del Club de Innovación o remitiendo un mail a red@clubdeinnovacion.es con todos tus datos profesionales.

Este es el “COMPROMISO DEL INNOVADOR PÚBLICO“:

“COMPROMISO DEL INNOVADOR PÚBLICO”

Como innovador en la Administración Pública,
Me comprometo:
  • A creer que una Administración mejor es posible y no rendirme nunca en la demanda de mejoras y cambio.
  • A fomentar la transferencia de conocimiento, la cultura de cambio y la innovación abierta.
  • A promover la eficiencia y los principios éticos.
  • A mantener una actitud de aprendizaje continuo, beta permanente, dispuesto al cambio y no cerrarme a nuevas oportunidades, abriendo ventanas dónde me encuentre puertas cerradas.
  • A colaborar e interoperar, a forjar conexiones con todos aprovechando sus potencialidades y buscar y apoyar a aquellos que compartan estos compromisos.
En el trabajo
Me comprometo:
  • A implicarme en las nuevas iniciativas, conseguir objetivos y a aceptar el fracaso.
  • A analizar cada situación como si fuera nueva huyendo del “siempre se hizo así”.
  • A integrar el capital intelectual disperso alrededor de nuevos proyectos.
  • A no condicionarme por políticas o jerarquías y trabajar por aquello en lo que creo.
  • A formarme y buscar la excelencia .
Con el equipo
Me comprometo:
  • A potenciar la creatividad y estar abierto a nuevas propuestas.
  • A fomentar un entorno participativo y la implicación del equipo.
  • A escuchar, compartir y delegar, a generar confianza y a confiar.
  • A fomentar el gusto por el trabajo bien hecho.
  • A formar, informar y motivar.
Con la Administración
Me comprometo:
  • A poner en práctica los valores de lo público: equidad, servicio, transparencia y colaboración, tanto hacia adentro como hacia afuera.
  • A hacerlo de forma simple, rápida y ubicua.
  • A trabajar con criterios de legalidad, transparencia, eficiencia en el gasto y solidaridad.
  • A mantenerme formado y a pedir y dar ejemplo de excelencia en el trabajo.
  • A prestigiar y humanizar mi Administración, mejorar su valoración por los ciudadanos y trabajar por sus objetivos.
Con los ciudadanos
Me comprometo:
  • A situar al ciudadano en el centro de mi actividad profesional.
  • A escucharle fomentando los canales de participación y comunicación.
  • A buscar y apoyar las mejores soluciones, facilitando su acceso a los servicios públicos.
  • A hacerles partícipes, coautores y corresponsables del diseño y prestación de los servicios públicos.
  • A tratar a cada persona de manera individual, con ética pública, transparencia y agilidad.
(1) Hemos intervenido en la creación del documento VerAlberto Ortiz de Zárate, Antonio Arias, Antonio Díaz Méndez, Antonio Galindo, Ascen Moro, Bartolomé Borrego, Borja Colón de Carvajal, Carlos E. Jiménez, Carlos Guadián, David Rey Jordan, Emilio García García, Estefanía Serrano, Felix Serrano, Guillermo Yáñez, Iñaki Ortiz, J. Diaz Rguez, J. Ignacio Criado, Jordi Graells, Jorge Campanillas Ciaurriz, Jose Antonio Latorre, Julian Valero, Marc Garriga Portolà, Mario Alguacil, Marta de Miguel, Miguel de Bas, Montaña Merchan, Núria Vives, Óscar Cortés, Pablo Muiño, Roberto Santos, Víctor Almonacid, Virginia Moreno.

3 comentarios leave one →
  1. Innovar es retomar la senda del progreso permalink
    Martes, 17 septiembre, 2013 11:50 am

    Innovar ahora debe ser mirar al siglo XVI, cuando Tomás Moro proponía en su Utopía la jornada laboral de 6 horas. A ver cuándo se enteran los presuntos “entendidos” (economistas y altos responsables políticos) que aumentar la jornada laboral y bajar los salarios no redunda en mejoras competitivas sostenibles, sino en aumentos del déficit público (más consumo eléctrico y mayor gasto social y sanitario). Mejor sería prohibir horas extra y complementos de productividad. La tecnología hace necesario bajar jornadas, no subirlas, y el desempleo creciente en todo el mundo desarrollado lo dice bien claro (¡y con negrita en algunos países, oiga!).

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