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Conectividad para mejorar la Educación

Lunes, 30 marzo, 2015

Esta mañana se ha firmado en La Moncloa el Convenio Marco de Conectividad Escolar, que tiene como objetivo principal que todos los centros docentes de primaria y secundaria españoles dispongan, entre 2016 y 2017, de conexión a Internet y a las redes educativas autonómicas y estatales, a una velocidad mínima de 100 Mbps.

No se trata de un proyecto nuevo. En 2013 ya figuraba como una de las principales prioridades del Plan de Cultura Digital en la Escuela, y en ese mismo año, el Informe CORA la incluía en las medidas propuestas por la Subcomisión de Gestión de Servicios y Medios comunes.

En 2014, la Agenda Digital para España establece un eje específico dedicado a la Educación Digital, centrado en potenciar la mejora del sistema educativo a través de las TIC, al mismo tiempo que se fomenta el desarrollo de productos y servicios para la educación por parte de la industria TIC. En el Plan Detallado de Servicios Públicos Digitales dice:

En el ámbito de la Educación debe ponerse a disposición de los centros educativos el acceso a redes de banda ancha ultrarrápidas para obtener una conectividad de los centros escolares completa, condición necesaria para implementar las plataformas de punto neutro que soporten los contenidos educativos que contribuirán a la mejora de los resultados a alcanzar en materia de formación en capital humano. A ello van destinados el impulso en estándares y formatos, así como los entornos virtuales de aprendizaje y plataformas digitales que faciliten el uso de contenidos educativos y recursos didácticos por parte de toda la comunidad educativa.

¿Porqué es necesario abordar este proyecto?. Muchos de los centros escolares españoles ya disponen de conectividad a Internet, pero en su gran mayoría se trata todavía de conexiones ADSL. Una conexión como la que tenemos en muchos hogares españoles que puede ser adecuada para un uso ocasional, y por un numero reducido de usuarios, pero que de ninguna manera es suficiente para un centro escolar, sobre todo si queremos llevar la conexión hasta cada pupitre y cada alumno.

El debate sobre la eficacia de la aplicación de las TIC en el aula es un debate hoy día ampliamente abierto. Sin embargo hay coincidencia generalizada en que esa aplicación por si misma no es suficiente para mejorar la educación: ha de venir acompañada de la disponibilidad de productos y servicios digitales, ha de ser encauzada a través de nuevos métodos de aprendizaje que las tecnologías hacen posibles, como el aprendizaje basado en proyectos, los entornos personales de aprendizaje, la ludificación del aprendizaje, la clase invertida o las analíticas de aprendizaje; y por supuesto y en primer lugar necesita unos docentes adecuadamente preparados y motivados para aplicar estos métodos con la utilización de las TIC.

Pero lo que no cabe duda es que, sin las infraestructuras apropiadas, sólidas, eficaces, funcionales, y, esencialmente “invisibles”, no podremos hablar de si las TIC ayudan o no a mejorar la educación; hablaremos en todo caso de experimentos o expectativas. Pero ya es hora de que la educación se alinee con el mundo en que vivimos. En España, el uso de los dispositivos conectados a Internet ya es habitual, en las empresas, en las casas, y en las Administraciones. En las aulas, todavía no.

Este proyecto no viene a reemplazar las iniciativas ya en marcha para dotar de conectividad ultrarrápida a las escuelas que varias Comunidades Autónomas han empezado ya. Se trata de una acción complementaria que se enfoca sobre todo en las zonas en las que, por su baja densidad de población, no hay despliegue de fibra óptica ni tampoco hay planes para un futuro próximo. Permitir que los medios TIC lleguen a unas escuelas sí y a otras no, crearía una nueva brecha digital en el lugar donde sus efectos son más drásticos, en las escuelas rurales y en los alumnos más jóvenes.

Así, el desarrollo de este proyecto va necesariamente unido a la cooperación con las CCAA, la cual sin duda será específica y particular en función de las infraestructuras y planes ya existentes en cada caso, pero con el objetivo común de la cobertura digital de calidad en el 100% de los centros escolares.

Siempre he sido amigo de las cifras, y en este caso daré unas pocas. En primer lugar, el coste del proyecto por centro, que resulta de dividir los 330 millones de euros entre los 16.500 centros, es de unos 18.000 euros en promedio. O lo que es lo mismo, unos 50 euros por alumno, si prorrateamos sobre los 6,5 millones que alcanza el proyecto. Lo cual francamente no me parece caro. Y tampoco si comparamos este importe con los 46.605 millones de euros que, según las estadísticas del MECD, supuso el gasto público en educación en España en 2012. Así, los 330 millones de euros, a distribuir en dos años, supondrían sólo el 0,35% del gasto anual en educación.

Conseguir que la educación mejore es tarea de todos. En esa mejora, la tecnología debe jugar un papel imprescindible, no como fin, sino como medio habilitador de las transformación educativa, del mismo modo que está contribuyendo a la transformación acelerada del mundo en que vivimos.

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