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Datatopia: las Tecnologías de la Información en el 2030

Interesante ejercicio el que ha planteado Gartner: Datatopia, Four Future Scenarios On The Role of Information and Technology in Society, Business and Personal Life, 2030.

Tras una convocatoria, muy abierta, a potenciales contribuidores para aportar sus visiones en el inescrutable mundo del futuro a 17 años, ha recogido y analizado las respuestas, y ha clasificado los mundos posibles según uno de sus tradicionales cuadrantes, a los cuales Gartner es tan aficionado. En ese mundo futuro, las visiones nos llevan a una de cuatro posibilidades:

  • Sociedad, Inc (controlado pero en conflicto)
  • El aprendiz de brujo (conectado pero anárquico)
  • El salvaje oeste digital (anárquico y en conflicto)
  • Datatopia (conectado y controlado)

Hay ideas, de nuevo según el análisis de Gartner, se repiten en la mayoría de las visiones, algunas de ellas inquietantes:

  • La tecnología nunca muere: almacenamiento, proceso e integración seguirán creciendo continuamente.
  • El cibercrimen seguirá su avance: no sólo conseguirá los datos privados, sino que los modificará. No sabremos si la información que vemos es fiable o no.
  • Las máquinas se hacen listas: asistentes digitales para todo.
  • Los datos cobran vida (Data Gets an “Attitude”): los datos te buscan a tí, en lugar de esperar sentados en una base de datos a que los busques.

Luego agrupa hasta 16 tendencias “utópicas” y 8 tendencias “distópicas“. Es evidente, por la dinámica del estudio, y adecuado también, que haya más visiones positivas que negativas. A pesar de ello, en el ámbito “social” es donde hay mas dudas, y donde se prevén de forma equiparable utopias y distopias sociales. Vaya por delante que me parece un ejercicio muy interesante, digno de leer, y que probablemente contenga bastantes ideas o tendencias que se irán haciendo realidad en los próximos años.

Hay que tener esas ideas en cartera, pues cuando haya signos evidentes de que se “materializan” estaremos más preparados para actuar en consecuencia. No obstante, ello no quiere decir que su probabilidad sea necesariamente alta. Más bien será baja, por mucho que nos ilusionen algunas de ellas, o temamos otras.

La estrategia a seguir, desde un punto de vista “rentable” sería la que recomienda NN. Taleb (ya sabéis, el de El Cisne Negro) para las inversiones en bolsa: hacer apuestas seguras (de bajo riesgo) para la mayoría de nuestro “capital”, pero dedicar una pequeña cantidad del mismo para apuestas “inseguras”, siempre y cuando, si se cumplen, representarían para nosotros un inmenso beneficio.

Dicho esto, habría que establecer dos condiciones de contorno de este estudio, quizás bastante obvias, pero para que nadie se llame a engaño:

  • Es un estudio sobre el futuro de las Tecnologías de la Información, por lo tanto, asume que las TI seguirán existiendo, y tendrán un papel dominante, en ese futuro. Descarta por tanto la hipótesis de “catástrofe digital”: El Cántico a San Leibowitz no está entre estos futuros posibles.
  • Es un estudio hecho por humanos, por lo tanto, también los humanos sobrevivimos y tenemos un papel dominante en ese futuro. Hipótesis del estilo de Matrix o Terminator (mundos dominados por máquinas) no tienen pues cabida.

Tras todo esto, el ejercicio hecho por Gartner, notable, interesante e innovador. ¿Están incluidas en el mismo las Administraciones Públicas?. Por supuesto, siempre y cuando las AAPP sigan desempeñando su papel vertebrador en la sociedad, lo cual, ¡esperamos que así sea!.

¿Deberían las Administraciones Públicas hacer estudios de prospectiva sobre la evolución de la aplicación de la tecnología en ellas, en plazos superiores a 10 años?. Hombre, no sería mala idea.

Realmente no he visto todavía un estudio de estas características, pero sí tenemos por ejemplo, como referencia cercana, el artículo de Gerardo Bustos 10 rasgos del empleado público en 2050. Inquietante también este artículo: anticipa, por ejemplo, la aparición de “funcionarios robots”.

Hmmmm… ¿No os dá un poquitito de miedo? D:

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Innovación Mejora de la Administración

¿Es posible innovar en las AAPP con la que está cayendo?

El miércoles pasado se celebró el encuentro de ASTIC con GARTNER sobre innovación, y la innovación en las AAPP vuelve a ser tema de debate, tal y como lo explican Emilio García y Andrés Pastor, dos ilustres bloggers funcionarios, en sus Blog, y también en el grupo de Linkedin que Montaña Merchán, otra ilustres bloguera, ha creado recientemente, “Innovación en la Administración“.

Según nos cuenta Mary Messaglio, Gartner define la innovación como “nuevas ideas que se implementan para crear valor para el negocio”, o dicho más simple, “hacer las cosas de forma diferente para conseguir mejores resultados”. Así que innovación implica cambio, e implica mejora. El cambio puede ser tecnológico, de procedimientos, o de organización, aunque generalmente, los cambios que constituyen verdaderas mejoras para el negocio incluyen estos tres aspectos.

Para que haya cambio e innovación, además, tiene que haber urgencia. Nadie siente la necesidad de cambiar cuando las cosas van bien. En cambio, cuando hay problemas, es cuando surgen las oportunidades para innovar. Así que podríamos decir que este es el momento adecuado para innovar en las AAPP.

Pero la innovación, para que sea eficaz, no debe ser anárquica. Debe respetar unas reglas, un procedimiento, y, sobre todo, debe tener claro para qué se hace, cuál es su objetivo. Para innovar hace falta motivación, y no hay nada tan desmotivante como desarrollar un proyecto innovador para al concluirlo descartarlo porque no sirve para nada.

En este momento, hay una importante confluencia de fuerzas digitales que están sirviendo como palanca en muchos proyectos de innovación. Se trata de las Redes Sociales, Movilidad, Cloud y Big Data. En la confluencia de estas fuerzas hay muchas oportunidades para hacer las cosas mejor de manera diferente. Es el momento para aprovechar esta oportunidad.

La pregunta, al menos para muchas de las personas que trabajamos ahora en la Administración Pública, es si no resulta poco menos que una quimera pretender innovar en este momento en que toda la presión se dirige en el mismo sentido, ajuste, reducción presupuestaria y de recursos. La respuesta, al menos la que me dió Mary Messaglio, es que innovar también sirve para ahorrar. Precisamente la mejor forma de ahorrar es hacer las cosas de otra manera, pues en caso contrario se puede llegar a un ahogo (“deadlock“) como decíamos en nuestro anterior artículo Los efectos de los ajustes en las unidades y servicios TIC de la Administración.