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Rentabilidad de las TIC en las organizaciones públicas

Lunes, 29 octubre, 2007

imagen1.jpgLlega el otoño, y con él, tiempo de hablar de dineros. O, al menos, así lo entendió ASTIC, quien en su evento Meeting Point 2007 incluyó una mesa redonda con el interesante título que encabeza este post. Y también Rafa Chamorro cuando escribe sobre los Presupuestos Generales TIC.

Podemos achacar a la hora intempestiva de la mesa en cuestión, hora en que el cuerpo hispano pide siesta, el hecho de que prácticamente ninguno de los ponentes abordase el tema a fondo. O, mejor, lo podemos achacar a la auténtica dificultad de hablar en términos de rentabilidad de la tecnología en el contexto de las AAPP.

Porque hablar de rentabilidad en las empresas es bastante fácil (en principio) pues consiste en comparar gastos con ingresos, y subsidiariamente en otros beneficios no directamente trasladables en ingresos, pero que, tarde o temprano, también son trasladables en términos monetarios. Así lo entiende el Ministro Clos que ha señalado en la comparecencia en el pleno del Senado del 24 de octubre que “con el Plan Avanza el Gobierno pretende avanzar en la construcción de la Sociedad de la Información, para mejorar la productividad y competitividad de nuestra economía.”

Pero la rentabilidad de las TIC en las organizaciones públicas es otro cantar. Bueno, vamos a empezar por la parte fácil: la rentabilidad en los organismos públicos que tienen ingresos. Ejemplo: la AEAT. En este caso es relativamente fácil argumentar una relación causa-efecto entre la utilización de la tecnología y el aumento neto de recaudaciones, siempre por supuesto respetando la seguridad jurídica necesaria.

Cuando no es posible acudir al incremento de ingresos, siempre podemos intentar la reducción de gastos. Es difícil demostrar esta reducción en las AAPP. Para empezar, el resultado de un proceso de automatización, que en las empresas conduciría a un ahorro en recursos humanos, en las AAPP puede conducir a un verdadero conflicto social, al tener a unos cuantos funcionarios en pie de guerra, despojados de sus funciones.

Una inteligente derivada, que me enseñó en tiempos Pedro Maestre, consiste en trasladar ese ahorro no al interior de las AAPP sino a los propios ciudadanos. Su argumento es tan simple como “si informatizamos un trámite que se realiza 1.000 veces al mes, y ahorramos al ciudadano una hora de desplazamiento, a 20 €/hora de sueldo, supondría 20.000 euros de ahorro mensual. Así pues si la inversión es de, digamos, 60.000 euros, aún hemos conseguido una rentabilidad de 2 a 1, o sea, 2 euros de ingresos por cada euro de gasto.”

Pero en el fondo, la justificación del ahorro es pobre, insuficiente y, lo confieso, casi siempre irreal. Así que la rentabilidad ha de argumentarse en base a beneficios para la sociedad, más o menos intangibles, y por ello un tanto etéreos, salvo que hablemos de casos y situaciones concretas. Entre ellos están los siguientes:

  • Simplificación de trámites. Ventanilla única.
  • Nuevos servicios. Difusión de información. Agilidad, inmediatez. Horario ampliado.
  • Acercamiento de la Administración al Ciudadano. Transparencia. Acceso a discapacitados y otros colectivos desfavorecidos. Apoyo al inmigrante.
  • Nuevos modos de acceso. Movilidad. Multidispositivo.
  • Efecto tractor de la tecnología en las AAPP sobre la sociedad. Compras públicas innovadoras. Generación de confianza en la tecnología. Liderazgo tecnológico: DNIe.
  • Participación. Personalización. Retroalimentación.

Finalmente, y por enlazar de nuevo con el post de Rafa sobre los presupuestos TIC, la rentabilidad ha de apoyarse en la eficacia del gasto, es decir hay que exigir el mejor resultado posible con un presupuesto dado. Es muy fácil en la AGE justificar el gasto en capítulo 6 (inversiones), algo menos en capítulo 2 (gastos corrientes, mantenimientos) y francamente mucha dificultad en lo referente al capítulo 1: gastos de personal. Como consecuencia se produce con facilidad la descapitalización humana, produciéndose fugas de funcionarios a otras administraciones donde están mejor pagados, o a las empresas, en trabajos casi siempre relacionados con las AAPP.

Pero no nos engañemos, por muchas inversiones que hagamos en TIC, la cantidad y calidad de los resultados los dan las personas, y es a las que deberíamos cuidar en primer lugar.

2 comentarios leave one →
  1. David permalink
    Lunes, 29 octubre, 2007 8:27 pm

    Estoy de acuerdo con el planteamiento que haces Felix , de hecho este debate era el que nos preocupaba cuando estabamos organizando las Mesas Redondas del Meeting Point.

    Precisamente esta dificultad de calcular la rentabilidad de la inversiones, tic junto con la incapacidad de entender los proyectos tecnólogicos por una dirección ajena al negocio es lo que hace francamente díficil el desarrollo de la tecnología en nuestra Administración. Con la excepción que apuntabas de los organimso que recaudan que precisamente por buscar una rentabilidad mucho más evidente son los que han avanazado en dotarse de directivos expertos en el negocio

  2. morgana permalink
    Lunes, 5 noviembre, 2007 4:22 am

    Una agencia pública, por mucho que cobre, tiene dirgientes directivos POLITICOS, a los que nadie les va a exigir una cuenta de resultados positiva. Su permanencia en el puesto será independientes de los beneficios anuales. Que por otra parte no creo que deban caracterizar a un órgano público.

    Una agencia como la que propone Felix, de servicios por contratos es el primer paso a una privatización de la misma. No seamos ingenuos. Si funciona la compra Indra o T-Systemas…

    Si os gusta el modelo, a mi no. Las razones son diveras y exceden este post…

    La principal razón es egoista, es verdad:

    No me hice funcionaria para volver a la privada al cabo de 15 años, y volver de último mono encima (que es de lo que acabaríamos). SI me dan la posibilidad de permanecer en la Administración sería para comprar PCS, que es con lo que nos quedaríamos.

    Ahora mismo hay demasiados intereses que quieren por todos los medios externalizar este negocio. Externalizarlo hasta el punto de que la gestíón de los proyectos (la gestión, el control de los mismos, incluido la recepción y el control de calidad! se subcontraten…) como para bromear con convertirnos en una “agencia” (mas bien empresa de servicios, según el planteamiento de Felix) que si no es rentable nos damos la hostia, y si lo es se privatiza.

    No me invento nada… creo que los dos sabeís de donde me viene ese temor…

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