Categorías
Gobernanza Sociedad de la Información

Por una Administración de la Innovación

IPTS publica un informe sobre el futuro del eGobierno (referido en el Blog de Rafa Chamorro ) donde afirma que el objetivo del eGobierno es la creación de valor público, supeditando al mismo la eficiencia y la efectividad, y pone en duda la validez de algunos de los paradigmas sostenidos hasta el momento en el ámbito de la Administración Electrónica, como pudiera ser considerar la modernización de los servicios públicos como un fin en si mismo.

En este análisis se centra además en tecnologías prometedoras: aquellas que son facilitadoras e implusoras del cambio, necesario para acompasar los futuros cambios sociales. Estas tecnologías pueden habilitar cambios organizativos, facilitar la participación de nuevos agentes, conducir a nuevos acuerdos institucionales, cambiar la cadena de valor y las relaciones entre los actores, y dar nuevas soluciones a nuevos problemas a los que se enfrentan las Administraciones Públicas.

El papel de las Administraciones respecto a la sociedad se analiza en base a una serie de valores que evolucionan en el tiempo, apoyandose unos sobre otros:

  • Siglo 18: Valores Liberales: Legislación, defensa, seguridad, derechos individuales…
  • Siglo 19: Valores Democráticos: Ciudadanía, votos, representantes, sociedad plural…
  • Siglo 20: Valores Sociales: Apoyo socio-económico, servicios, inclusión, medio ambiente, calidad de vida…
  • Siglo 21: Valores de Apoderamiento (empowerment): individuos y comunidades toman el protagonismo, reciprocidad, coherencia y transparencia del gobierno, ética, apoyo del sector privado, servicios personalizados…

Así pues, no podemos entender el papel de las Administraciones, y por ello de la eAdministración sino es en un contexto de constante cambio y adaptación a los cambios y demandas sociales. Tampoco podemos ver sólo la utilización de la tecnología como “esa capa de barniz que aporta brillo” a las actuaciones de las Administraciones, ni tampoco como el elixir mágico que va a resolver todas nuestras necesidades.

Por abreviar, lo resumiré en una frase: “La Administración del futuro, o será electrónica, o no será”. No es para mí una cuestion a debate, sino en este momento el cómo y el cuando, y lo que es más importante, el porqué.

Porque ya hay que hablar de algo mas que de servicio público, de modernidad o de tecnología. Hay que hablar de cambios sociales, de diseñar nuevas políticas públicas, habilitadas por la tecnología, aportando personalización, recuperación del protagonismo por los ciudadanos, escuchando con detalle lo que tienen que decir y lo que pueden aportar, en definitiva, adaptándose al continuo cambio social.

A finales del siglo pasado se acuñó el término Sociedad de la Información, como sucesora de la sociedad industrial, al haber tomado protagonismo las TIC en la forma en que funciona el mundo. La información es pues la materia prima de esta nueva revolución. Pero contra ese paradigma surgen otros posibles, como el reflejado por Jose Luis Larrea Jiménez de Vicuña en su libro El desafío de la innovación: de la sociedad de la información en adelante, que yo planteo como modelo de referencia para definir los objetivos públicos.

Para ello la Administración ha de ser una Administración de la Innovación, ha de estar preparada para el cambio contínuo, lo cual requiere menos inercia, menos oscuridad, menos leyes y más simples, más atención a los resultados finales antes que a los procedimientos, impulsar y premiar la colaboracion y las iniciativas, dar la voz a los cuidadanos y escucharla, en definitiva, la Administración 2.0 no será la Administración Electrónica sino la Administración de la Innovación.