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Administración rica, funcionario pobre

pantalla-lcd1Ya que va la cosa de chascarrilos (Una fotocopia real), os contaré uno, a ver si os reís un poco.

Resulta que de un tiempo a esta parte tengo cada vez más dolores de espalda. Segun uno de mis masajistas es un exceso de estrés, según otro es una mala postura en el trabajo. Según yo mismo son ambas cosas.

Como lo primero no lo puedo remediar, pero lo segundo sí, he cambiado de sitio la pantalla y el teclado, he pedido que me cambien el magnífico y antiguo, aunque aparente, sillón presidencial, por una moderna, aunque funcional, “silla ergonómica” y por último, como mi pantalla ya tiene cuatro años, he pensado que quizás podría conseguir una mejor.

Así que me he acercado al departamento de informática, donde he comprobado que tienen todos pantallas de 19 pulgadas (la mía es de 17) y amablemente me ofrecen una de 17 que tenían por allí.

Tras volver a mi despacho, reflexiono y decido enviar un correo al servicio de informática, preguntado cómo se puede solicitar una pantalla de 19 pulgadas. Esta es la contestación que recibo por email:

Efectivamente, los nuevos PCs que adquirimos vienen con pantallas de 19″ y según el ritmo de renovación los vamos instalando progresivamente en el Ministerio. Llevamos un inventario de la fecha de adquisición de cada PC y según este sistema los reemplazamos.

Salvo en un caso que se nos presentó en que el trabajador aportó un certicado médico de insuficiencia visual, respetamos estrictamente el ritmo de renovaciones, pues de otra forma entraríamos en una cadena de agravios ingestionable.

Sentimos no poder dar otra explicación. Salduos.

Así pues, el Ministerio no puede permitirse invertir los 200 euros que cuesta hoy dia una pantalla de 19 pulgadas en un trabajador que lo solicita, aunque sin embargo no tiene ningún pudor en anunciar que, sólo en el marco del Plan Avanza, se han gastado 1800 millones de euros sólo en 2008.

Según algunos estudios, la gestión de ayudas públicas viene a tener un coste de entre un 3% y un 5% de los fondos gestionados. Actualmente, el grupo de ayudas a PYME que dirijo dentro del Plan Avanza, gestiona unos fondos anuales de unos 500 millones de euros, entre subvenciones a proyectos y préstamos TIC. Para realizar esta gestión cuento con ocho funcionarios en total, más una asistencia técnica de cuatro personas que aumentan hasta siete en los picos de trabajo.

En total y por mucho que valoremos a lo alto el coste por persona, no alcanzan el millón de euros al año entre los ocho, más una imputación estimada de 600.000 euros al año para la asistencia técnica. Así que nuestro coste, en proporción a los fondos gestionados, es de un 0,3%.

No cabe duda de que el rendimiento es espectacular, lo cual no puede conseguirse más que con una dedicación y profesionalidad fuera de toda duda.

Por si fuera poco, no ya las pantallas LCD, sino otros recursos informáticos solicitados brillan por su ausencia. En mayo de 2007 se solicitó oficialmente, con especificación técnica por escrito y todo, el desarrollo de una aplicación informática para poder gestionar los Préstamos TIC, que ellos solos se llevan 300 de esos 500 millones al año que mencionaba antes, para un total de 100.000 beneficiarios, entre particulares y empresas.

Un año después, en mayo de 2008, conseguimos que empezasen a desarrollar la aplicación. Tras diversas reuniones por fin tuvimos fecha de entrega: 1 de julio de 2008. Sin embargo, a estas alturas, ya empezado noviembre, seguimos sin tener la aplicación. Resultado: seguimos gestionando a base de Access y Excel, herramientas socorridas donde las haya.

Sólo se me ocurre una explicación, que no es otra que el temor a la crisis y la llamada a “apretarse el cinturón” como Oscar Cortés menciona en su blog: Cuando las neuronas no dan para más

Por otra parte me hace gracia eso de la cadena de agravios. Como si conceder a un trabajador que destina diez horas diarias de su vida, sentado en una silla delante de una pantalla, una mejora objetiva en las herramietas que usa para trabajar, fuese un agravio para el resto de trabajadores. Por esa regla de tres, si en lugar de una pantalla de 19 me “castigasen” dándome una de 15 (y de CRT ¡toma ya!) mis compañeros deberían regocijarse intimamente. Pensarian, seguramente, que el exceso de dedicación al trabajo es lo que acarrea consigo, y que mejor será escaquearse cuanto más mejor, a ver si así consiguen en cambio que les mejoren su puesto de trabajo.

Para agravios comparativos, los de los sueldos, no ya con la empresa privada, sino con otras administraciones. Por el mismo nivel de puesto y responsabilidad, el Ayuntamiento de Madrid paga 20.000 euros más al año, limpios de polvo y paja.

Como dice Montaña Merchan en Cadena de montaje, “Creo que esa es una de la razones por las que la administración no cambia: exije esfuerzo y no se agradece.”

Ah por cierto, por contraste, la contestación a la solicitud de silla ergonómica fué:

Félix, me reenvían tu petición de una silla. Haz el favor de pedirla a través del PROA. Por lo que dices, el concepto sería el de “silla ergonómica con brazos”. Gracias”

Y al día siguiente (por hoy) ya tengo mi flamante silla, con la que estoy encantado. Parece que, de momento, no ha desencadendo una “cadena de agravios ingestionable” :-D.