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Me ha encantado volver a ver, después de hace más de un año, y en torno a una mesa redonda, con platos redondos, a algunos de mis más queridos compañeros de ese crisol de profesionales comprometidos que fué en su tiempo la Subdirección de Informática del Ministerio de Industria.

Resulta curioso cómo a lo largo del tiempo, aquella diáspora que comenzó allá por el 2000 y llega hasta nuestros días, y nos ha repartido de forma hetereogénea por todo tipo de hogares administrativos, mantiene sin embargo una conexión mucho más fiable que los enlaces de comunicaciones con los que trabajábamos entonces.

Algunos, como Adolfo, recalaron en el BOE, y se enfrentan ahora al trauma psicológico, dramático diría yo, de eliminar el BOE en papel; la imprenta ya no sacará más ejemplares a partir del día 1. No es fácil transformar una organización cuya misión directa ha desaparecido de repente. Confío en Adolfo, una persona cabal y posibilista, aunque no me gustaría estar en su pellejo en estos momentos.

Otros han conseguido entrar en el Edén de los funcionarios informáticos: el IAM. Buenos sueldos, buen ambiente, poca herencia y mucho por inventar. Lástima que algunas condiciones periféricas no sean todo lo buenas que pudieran ser, como el sitio alejado y mal comunicado. Pero, Mariano, no se puede tener todo.

La Agencia Tributaría acogió a Marta, quien ha mantenido la llama de este emotivo reencuentro. También muchos envidiamos a la gente que se ha ido a la AEAT, aunque desde la marcha de Santiago Segarra ya no es lo que era.

Victoria, después de su paso por el MAP, ha terminado en Presidencia, donde atiborra de PDAs, PCs, y todo tipo de trastos (con su aplicación de gestión de eventos y documentos, of course) a los altos jerifaltes que concurren en torno al Presidente.

Y Clara, a quien reprochábamos su cambio de persona soñadora e idealista a pragmática a ultranza, en su trabajo actual en la Informática del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Sobre la mesa, hemos arrojado con vehemencia argumentos contrapuestos: que si no hemos avanzado nada, que si hemos progresado mucho. Que si la tecnología por delante, que si la tecnología como medio. Que si hemos hecho, aparte de informáticos, tareas de marketing, de organización, de comercial e incluso de psicología.

Había algunos huecos en la mesa también. Algunos coyunturales, otros más permanentes. Hemos reflexionado sobre lo conveniente de relativizar todo lo que nos pasa, sin por ello abandonarnos. Pero no he visto infelicidad en ninguna de sus caras.

Alguno de los asistentes seguía éste blog, pero la mayoría no. Sin embargo hemos hablado de asuntos que ya en un momento u otro han salido aquí. Les he echado el chorreo y les he prometido que escribiría sobre lo de hoy y les mandaría el enlace, cosa que estoy a punto de hacer.

En fin, tras haber sobrevivido a un intento de asesinato por un trozo de chocolate, y a un intento de multa por un aparcahoras, hemos quedado comprometidos los sobrevicientes a repetir lo antes posible en memoria de los ausentes y de nosotros mismos, que para eso nos hemos juntado. Bueno nos hemos conjurado para que en la próxima además de papeo haya meneo, que para eso hemos alcanzado la paridad 😉

…por cierto, chicos, unos comentarios… 😀