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La difusa frontera entre lo público y lo privado

Sábado, 12 abril, 2008

ying-yangContinuando con mi serie de artículos sobre dualidades (Hombre-Máquina, TDT-Internet) voy a abordar ahora una dualidad de mayor alcance, al menos en la coyuntura mediática y también personal: la difusa frontera entre lo público y lo privado.

La tesis es sencilla: al contrario de lo que la teoría binaria postula, la descomposición de la estructura social en pública y privada es no sólo difusa sino también variable, y un tanto equívoca, a la vista de las opiniones que se vierten en la red, y que luego comentaremos.

A primera vista, todos tenemos bastante claro el concepto de lo público: aquello que es de todos, y que no puede por tanto ser limitado en su uso y disfrute salvo precisamente para asegurar esa condición comunitaria. El rincón del vago acude a una definición propia algo más formal: “Ámbito, en el cual, la colectividad tiene la facultad o prerrogativa de realizar actividades, cualesquiera que estas sean, sin poder nadie perteneciente a esta, abrogarse ningún tipo de pretensiones sobre estas” en contraposición a lo privado (ésta retocada por mí): “Ámbito, en el cual, las personas, (y por extensión, empresas u organizaciones) desarrollan actividades arbitrarias que sólo conciernen a su individualidad, y cuya única restricción, esta basada en la no – intervención o interferencia en las libertades individuales de otro y en las leyes, …”

Sería curioso aplicar estas deficiones a algunas instancias del mundo real. Así por ejemplo Internet sería un ámbito público, tanto como lo puede ser el aire que respiramos, aunque evidentemente esté manejado por manos privadas, y sin embargo los partidos políticos serían ámbitos privados, pues aunque pretenden orientarse a la gestión de lo público, son principalmente opacos y por supuesto gestionados con normas propias no sujetas al escrutinio público.

Cuando he preparado este artículo, he encontrado un interesante articulo de José Manuel Ruano de la Fuente titulado La gobernanza como forma de acción pública y como concepto analítico, de la que extraigo algunos párrafos:

La teoría de la gobernanza se distingue de otras teorías en que no sitúa las demandas (necesidades) en la sociedad, y las capacidades en los gobiernos. Por el contrario, necesidades y capacidades, en sus tensiones (dinámica de interacciones), pautas (complejidades e interdependencias) y actores (diversidad de significados e interpretaciones) pueden contemplarse al mismo tiempo como elementos sociales y políticos, públicos y privados, sociales y estatales en sus mutuas interdependencias.

Como resultado de la idea anterior, Metcalfe y Richards (1990) se refieren a la gestión pública como a un macroproceso que tiene que ver con el cambio y, concretamente, con el cambio estructural. El nuevo enfoque de la gestión pública consiste, en fin , en un proceso tendente a lograr la cooperación entre organizaciones en unas circunstancias en que el marco tradicional de las políticas públicas y la cooperación interorganizativa se ponen en cuestión. Es esta tarea la que no tiene parangón en el mundo privado, lo que pone al descubierto la limitación de la aplicación de las técnicas de gestión privada al ámbito público.

Vemos por tanto que la frontera pública-privada es no sólo difusa sino dinámica y adaptable, y que admite enfoques y matices diferentes, y es siempre objeto de debate precisamente por ese multifacetismo.

En recientes comentarios a un post de Oscar Cortés, ¿La Administración abre la puerta a los directivos?, (sobre el que reflexiona Rutilio Alonso en La Administración tiene el reto de profesionalizar sus recursos humanos ) yo criticaba la simplista aproximación a la gestión directiva de las Administraciones partiendo de la incorporación de profesionales directivos privados para aplicar esas técnicas de empresa en las organizaciones públicas. No me cabe duda de que las Administraciones tienen que modificarse profundamente para seguir cumpliendo eficazmente su función, pero esto no se va a conseguir por el simple procedimiento de mover esa frontera entre lo público y lo privado, hacia la gestión pública por métodos privados. Por cierto, para tener otra visión en clave de humor (pero seriamente) sobre la gestión directiva pública, podéis leeros la Parábola de la función directiva (y Función directiva. Parábola dos ) de Morgana.

No sólo eso, sino que determinadas organizaciones se mueven en un ámbito público-privado difuso y con las cuales no sabemos muy bien qué reglas de juego aplicar. Es el caso de red.es, mentada precisamente en el artículo de cinco días La Administracion abre la puerta a sus directivos y de las televisiones públicas, que comenta igualmente Óscar en Política y gestión pública: juntos pero no revueltos, en base al artículo de Expansión El PSOE quiere quitar poder político a la televisión pública. Como muy bien pone de manifiesto Oscar, estas organizaciones son un ejemplo de contradicción y despilfarro en las que se dan numerosos problemas, como son, no sólo el control político de las mismas, desvirtuando su principal misión de servicio público y desmotivando a sus trabajadores, sino también una confusa financiación en la que a pesar de la machacona publicidad que incluyen, en directa competencia con las cadenas privadas, encima acaban generando siempre déficit que tiene que ser enjugado por los presupuestos públicos.

No voy a terminar este post sin hacer una última reflexión sobre la necesaria reforma de la Administración. En el post de Rafa Chamorro La reforma de la Administración: la asignatura pendiente, se hace eco de un artículo de Joan Subirats publicado en El País del cual extraigo una significativa frase:

Lo peor de las reformas administrativas es cuando las mismas se convierten en procesos estrictamente de ingeniería organizacional o procedimental, o en un buen bocado para consultores y expertos de todo tipo. En muchos de esos casos, los problemas derivan de que seguimos manteniendo una visión jerárquica y especializada de la acción de gobierno y por ende, de la labor de gestión y administración. Mientras, la falta de funcionalidad de algunas políticas públicas, sus desajustes y la falta de información fiable sobre los resultados que consiguen, hace seguir creciendo la erosión que sufren los poderes públicos en algo tan importante para su actuación como es la legitimidad.

Efectivamente, pero eso es lo que pasa cuando ponemos a las organizaciones privadas a decidir sobre el funcionamiento de las organizaciones públicas.

Bueno os dejo, que voy a ver si Zapatero, que está a punto de nombrar el nuevo gobierno, arregla la Administración para poder arreglar el país o deja sin arreglar la Administración, con la excusa de tener que arreglar el país 😉

6 comentarios leave one →
  1. Sábado, 12 abril, 2008 11:40 am

    Pues ya ha nombrado el nuevo gobierno. ¡Dios mío que paren el país, que yo me bajo!
    El Sebastián en Industria y la Magdalena repite (nadie ha querido coger el marrón que deja) .

    Una duda ¿cómo será el nuevo ministerio de Innovación y Desarrollo?

    El artículo magnifico. Creo que es un tremendo error aplicar la gestión privada a la Función Pública. Falta imaginación para renovar la Administración Pública y sobran consultores sin escrúpulos.

  2. Sábado, 12 abril, 2008 12:16 pm

    Error en la definición de lo público: el término no limitado no es cierto hay cosas públicas cuyo uso está limitado por una u otras condiciones. Es una equivocación pensar que lo público significa que está dirigido a todo el mundo mundial. Por ejemplo las ayudas públicas están dirigidas a colectivos que cumplen los criterios, no a todos. Perdona que insista pero justo ese término arraigado en la administración clásica impide una visión más personalizada de los servicios públicos.
    En cuanto a la Gobernanza no es cierto que no sea aplicable a la empresa privada sino al contrario es un concepto que en la empresa privada se está aplicando junto con el de “reputation”. Gobernanza es el buen gobierno (no se refiere exclusivamente al gobierno de un país), con transparencia, equidad etc.

    En cuanto a la modernización de la Administración, uno de los males es la falta de relación entre objetivos – resultados-responsabilidades. Si no hay responsabilidades no hay premios ni castigos. Al revés, los cenutrios son recompensados y el esfuerzo malgastado y castigado con más trabajo. Fenómeno contradictorio con cualquier tipo de gestión (gerencial, NGP, GC, etc). Humanos si, pero tontos no.

    Otro factor (no son los únicos ) es el modelo anticuado y jerárquico. En una empresa puedes hablar con un Director, en la Administración que un funcionario pida audiencia a un Secretario de Estado es un hecho insólito (y lo digo por experiencia propia) . Esta jerarquía mal entendida lleva a:
    – que la mayoría cree en el de abajo debe prestar obediencia incondicional al superior, aunque el superior sea un cenutrio un caradura cuyos objetivos son contrarios al ciudadano.
    – que no se puede dar la opinión al superior a menos que coincida con la suya
    – que sólo se haga lo que el jefe dice, y sea malo aportar ideas e iniciativa (que además no son valoradas por los cenutrios)
    – que se tienda al mínimos esfuerzo y a la desmotivación.

    Ya lo dice el castellano !que buen vasallo si tuviera buen señor!

  3. Sábado, 12 abril, 2008 6:30 pm

    Montaña, respscto a lo que dices de

    En cuanto a la modernización de la Administración, uno de los males es la falta de relación entre objetivos – resultados-responsabilidades. Si no hay responsabilidades no hay premios ni castigos.
    Estoy parcialmente de acuerdo. Me explico. Creo que la orientación a resultados es nefasta y competitiva ()Orientación a resultados). Prefiero la ética del esfuerzo aunque no tenga recompensa. Otra cosa es que se premie la ineptitud y la vagancia, en eso no puedo estar de acuerdo.

  4. Domingo, 13 abril, 2008 9:25 am

    La orientación a resultados es dificil porque requiere una negociación previa, lo que no suele ser el caso. Lo normal es que se pidan los resultados pero no se han negociado los medios ni los tiempos, y entonces se convierte en liso y llano puteo.

    Montaña: obviamente los programas y actuaciones públicas pueden tener enfoques más o menos generales, lo cual puede hacer que se dirijan a sectores sociales o económicos determinados, pero siempre en búsqueda del bien general. Como los recursos que se emplean son públicos, o sea lo pagamos todos, aunque se beneficien unos pocos, tiene que gestionarse especialmente bien, tanto en sus fines últimos como en sus medios.

    Estoy completamente de acuerdo en que gobernanza es un concepto general de gestión por la negociación aplicable a lo público y a lo privado. Pero el contexto y la aplicación de este concepto es muy diferente en los ámbitos privado y público, para empezar porque en el contexto privado se pretende el beneficio económico directo o ulterior, y se tiende a instrumentar en esos términos la negociación, mientras que en el contexto público el beneficio económico (no debería) no es el principal objetivo.

    Tu observación respecto a la rémora que supone el modelo jerárquico es completamente acertada, refleja una situación real, y hace que por un lado la capacidad de adaptación y flexibilidad de la Administración sea muy baja y por tanto su eficacia real escasa, y por otro lado distancia los ciudadanos de las administraciones. El impacto de las medidas políticas (por ejemplo los cambios ministeriales que se producen cada cuatro años) es muy bajo pues tienen escasa penetración en el funcionamiento real de los ministerios. Al final estas remodelaciones acaban por ser medidas estéticas.

    No sé, no tengo la solución. ¿Traerá el nuevo Ministerio de Innovación alguna innovación en este sentido?.

  5. Lunes, 14 abril, 2008 10:51 am

    Sección Femenina, aunque llevas razón en lo de la orientación al resultado sólo demuestra que los excesos son malos. En cualquiera de los casos, como bien apuntas, me refiero a los casos en los que, cuando no importa los resultados sólo se recomepnsa el “amiguismo”. Por tanto la inoperancia y la vagancia son un valor en alza (quien no hace no se equivoca).
    Por dar una idea mi unidad se llama “D. de proyectos tecnológicos” y en alguna ocasión un nuevo jefe me ha comentado (sic) ” el Secretario General me ha dicho que para ser director de la División no es necesariio saber nada de tecnología … lo digo por que es mi caso….”
    Suficientemente ilustrativo

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  1. Del uso en las Administraciones de los medios profesionales para asuntos particulares (y viceversa) « eFuncionario

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